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“¿Y este señor le lleva adónde?”

El socio del comisario José Manuel Villarejo ha colaborado con el financiero Javier de la Rosa y ha conducido a la exnovia de Pujol Ferrusola al cuartel general de la policía judicial

El abogado Rafael Redondo Rodríguez, socio del comisario José Manuel Villarejo en sus proyectos empresariales, digitales y judiciales, ha estado en el comienzo de las denuncias sobre los negocios de Jordi Pujol i Soley y su familia.

El letrado ha colaborado activamente con el financiero convicto Javier de la Rosa y se ha encargado de conducir a María Victoria Álvarez, exnovia de Jordi Pujol Ferrusola, al cuartel general de la policía judicial en el madrileño barrio de Canillas.

El 29 de noviembre de 2012, De la Rosa presta declaración voluntaria ante policías de la UDEF en la sede de Canillas. Según explica, fue él quien presentó a Thierry Lombard, propietario del banco suizo Lombard Odier, a Jordi Pujol i Soley y que en su presencia, en el Palau de la Generalitat, el entonces president abrió, en 1991, cuentas en la citada entidad. Denuncia que del entorno de Pujol le han amenazado.

Por esas mismas fechas, dos agentes que se identifican como de la UDYCO (Unidad de Drogas y Crimen Organizado) se ponen en contacto con María Victoria Álvarez. Tienen un encuentro en el hotel Princesa Sofía de Barcelona. Mantienen una conversación sobre las actividades de su exnovio, Pujol Ferrusola, y le proponen que preste declaración en la sede madrileña de la UDEF.

La fecha es el 13 de diciembre de 2012.

Mientras, De la Rosa vuelve a la UDEF el 5 de diciembre de 2012 para ampliar su denuncia del 29 de noviembre.

En la mañana del 13 de diciembre 2012, María Victoria Álvarez llega a Madrid en el AVE de Barcelona.

En la estación de Atocha la espera una persona. Se trata de un abogado llamado Rafael Redondo Rodríguez. Es él quien la conduce en un coche hasta Canillas y quien está presente durante su declaración ante los policías.

Con los atestados de De la Rosa y de María Victoria Álvarez, la Policía envía un coche a la Audiencia Nacional para registrar las denuncias y logra la incoación administrativa de diligencias previas, que son enviadas por antecedentes al juez Pablo Ruz.

Con este material, el juez Ruz dicta un auto con fecha 28 de diciembre de 2012. Rechaza investigar las denuncias presentadas por Javier de la Rosa y la exnovia de Jordi Pujol Ferrusola.

Ruz se inhibe en favor de un juzgado ordinario, el número 43, de Madrid, donde la Policía había conseguido también abrir diligencias por el delito de amenazas. Cuestiona el juez las circunstancias extrañas de la actuación policial, que le remite los asuntos sin acompañar las denuncias con un informe y sin haber "practicado gestión alguna para verificar" las acusaciones.

Además, subraya que los datos aportados sobre supuesto blanqueo de dinero por parte de Jordi Pujol Ferrusola "resultan manifiestamente insuficientes e inconcretos para iniciar una mínima investigación criminal".

La teniente fiscal Anticorrupción, Belén Suárez, ordena recurrir la decisión.

La sección tercera de la Audiencia Nacional falla a favor de la fiscalía y ordena al juez Ruz tomar declaración a María Victoria Álvarez, hecho que tiene lugar el 17 de enero de 2013.

María Victoria Álvarez narra ante el juez Ruz la propuesta de dos agentes de la UDYCO para que preste declaración en Madrid. He aquí el diálogo.

El juez: Entonces ¿ponen una fecha, quedan en un día concreto?

-María Victoria Álvarez: Sí, el 13 de diciembre.

- Usted ese día acude a Madrid en AVE y dice que a la estación del AVE la vienen a buscar estos dos policías u otros

- No, me viene a buscar un abogado, que no me pregunte cómo se llama porque no me acuerdo, Ramón creo... y me llevan allá.

- Un abogado, pero. ¿por cuenta suya o de la policía?

- No, no lo sé, no sé quién es este señor.

- ¿Pero se identifica ante usted como abogado?

- Sí, sí, como abogado Ramón Redondo creo. Y me traen aquí [UDEF]

-¿Es la persona que le está esperando a usted en la estación del AVE?

-Sí.

-¿Le montan en un coche particular o policial?

-Un coche particular.

-¿Y este señor le lleva adónde?

-Me lleva, es que yo no sé dónde es, pues un sitio, una comisaría de policía donde estaban estos señores y declaro

-¿Recuerda si son las dependencias de Canillas?

- Canillas, me suena, sí. Es un complejo muy grande, sí, sí, es Canillas, correcto.

-Y allí, ¿la conducen a alguna oficina?

-Sí, a una oficinita, a un cuartito que estaban estos dos señores [agentes UDYCO].

-Cuando me dice estos dos señores, ¿son los dos policías que había visto en Barcelona?

-Correcto. Y viene este abogado y aparece un momento el jefe de ellos, que es Manuel, no me pregunte el apellido porque tampoco me acuerdo.

-¿El jefe de los dos policías del UDYCO? Y se identifica ante usted como Manuel.

-Sí, me da la mano.

- Entonces hace usted declaración, la lee y la firma.

- Ah, no, perdón, esto es muy importante. En el momento en que entré, digo: Oiga, yo quiero ser testigo protegido, yo de esto puedo aportar datos y puedo ayudarles, pero no quiero que mi nombre salga bajo ningún concepto. Esta gente en Catalunya tiene muchos amigos y muchos enemigos, pero muchos amigos y mucha gente que le debe muchos favores. Son peligrosos, muy peligrosos. Yo me he pasado dos años, y perdone la palabra, acojonada, cuando intenté salir de esa relación, amenazada. Ha sido horroroso, entonces cuando he visto todo esto en los medios de comunicación, a mí esto me está produciendo un trastorno a todos los niveles, tremendo.

-Dígame, ¿le manifestó esta voluntad de ser testigo protegido a este Manuel, el jefe, a estos dos funcionarios, al abogado?

- A los dos funcionarios y me dijeron que bueno, que no era necesario ser testigo protegido, que de ahí no iba a salir nada.

 El juez Ruz está intrigado, quiere saber más sobre el abogado.

-Dice que estuvo en todo momento presente este abogado al que usted dice, como Ramón Redondo, o Rafael. ¿No sabe si es Rafael o si es Ramón?

-No lo sé, no lo sé.

-¿Y por cuenta de quién venía este señor?

- No lo sé, no lo sé.

-¿Usted no preguntó qué hacía allí este señor, un abogado al que no conocía?

- Como me llamaba la policía, pues yo confiaba en ellos, ¡yo qué sé!

-La presencia de este señor, ¿la puede describir? ¿Qué apariencia tenía? Este señor al que usted llama Ramón o Rafael.

- Rafael o Ramón, Redondo seguro es el apellido. Bueno, pues un señor bien plantado, con los ojos claros, tampoco le puedo dar más referencias.

-¿Y este señor hizo alguna indicación durante su declaración o permaneció en silencio?

-No, permaneció en silencio todo el rato.

- ¿Apostilló algo? ¿Hizo alguna pregunta?

-Sí, apostilló algo: el tema de no sacar nada de malos tratos en estas declaraciones porque no ha lugar en este momento.

-¿Eso se lo dijo a usted, o a los policías?

-Eso me lo dijo a mí y a los policías, claro, estábamos ahí todos.

El letrado que tanto intriga, por su extraña presencia en la declaración de María Victoria Álvarez, es Rafael Redondo Rodríguez, socio de Villarejo

El 22 de enero de 2013 Redondo Rodríguez acompaña a Javier de la Rosa a prestar declaración en el juzgado 43 de Madrid.

De la Rosa se desdice de su denuncia de amenazas, manifiesta desconocer si Pujol y su familia tienen cuentas en Suiza, como afirmaba en su ampliación de denuncia ante la UDEF, pero matiza que fue él quien acudió a la sede del Palau de la Generalitat para presentar al propietario de la Banque Lombard Odier de Ginebra a Jordi Pujol i Soley, aunque dice ignorar si abrió una cuenta. La Banque Lombard Odier desmentirá públicamente, en una declaración completamente inusual, aparentemente sugerida por Pujol, que ni el expresident de la Generalitat ni Artur Mas tenían cuentas abiertas en el citado banco.

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