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Enfrentamiento entre los aspirantes del PP en Valencia por la corrupción

Rita Barberá se niega a desprenderse de un vicealcalde imputado

Alberto Fabra, presidente de Valencia, y la alcaldesa Rita Barberá
Alberto Fabra, presidente de Valencia, y la alcaldesa Rita Barberá, en 2014.

Pendientes de confirmar como candidatos por el presidente del Gobierno, el presidente de la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, mantienen un enfrentamiento abierto por los límites a la corrupción a sólo dos meses de las elecciones autonómicas. Fabra exige la renuncia de todos los cargos que estén procesados judicialmente. El vicealcalde de Barberá, Alfonso Grau, lo está desde la semana pasada, y sigue en su cargo.

Grau es la mano derecha de Barberá y está a un paso de sentarse en el banquillo de los acusados por los supuestos delitos de malversación, fraude a la Administración, tráfico de influencias y falsedad en documento mercantil por contratar con el Instituto Nóos unas jornadas sobre deporte y turismo que costaron más de tres millones de euros.

Fabra pide que renuncien a su cargo los políticos que vayan a juicio

El presidente valenciano, Alberto Fabra, pidió su renuncia el pasado 11 de noviembre, cuando el vicealcalde fue imputado por primera vez por la Audiencia de Palma de Mallorca en el caso Nóos. Esta semana, ha vuelto a pedir la dimisión tras la decisión de la Audiencia de Palma de ratificar el procesamiento. El presidente, la portavoz del Gobierno valenciano, María José Català, y la coordinadora general del PP, Isabel Bonig, le han indicado la puerta de salida a Grau en las últimas 48 horas. “Conoce perfectamente cuál es la línea del PP. Es incompatible sentarse en el banquillo y ocupar un cargo público”, ha insistido este miércoles Bonig.

Sin embargo, la alcaldesa de Valencia nunca ha estado de acuerdo con las líneas rojas de Fabra contra la corrupción. Y tampoco con el liderazgo de Fabra. Hasta el punto de que la alcaldesa y otros cargos importantes llegaron a proponer a Génova que apostase como cabeza de cartel a la Presidencia de la Generalitat por la coordinadora regional del PP.

Según fuentes del partido, el retraso en el nombramiento de los candidatos autonómicos y municipales ha consolidado las posiciones de Fabra y Barberá en sus respectivos ámbitos, pero no ha servido para que ambos mejorasen sus relaciones. Al contrario, el entorno de la alcaldesa considera una intromisión intolerable la posición del presidente valenciano.

Barberá ya dejó claro el pasado martes que no acata las líneas rojas de Fabra contra la corrupción. “No hay una línea marcada más allá de los estatutos del PP”, sentenció la alcaldesa de Valencia que dejó claro que dará margen a su vicealcalde para marcar sus tiempos. “Que haga el escrito de defensa al que tiene derecho absoluto”, remachó Barberá. Un trámite que no modificará la decisión de la Audiencia de sentarlo en el banquillo de los acusados.

El procesamiento de Grau y la exigencia por de dimisión por parte del presidente valenciano amenaza con causarle una nueva avería a Rita Barberá a menos de tres meses para las elecciones. La alcaldesa de Valencia tenía previsto mantener de número dos de la candidatura municipal a Grau, que ha llevado el día a día de la gestión municipal durante años. Además, para reforzarlo, Barberá decidió hace pocas semanas nombrarlo coordinador de la campaña electoral del PP en la ciudad de Valencia.

Ahora, tras el procesamiento de la Audiencia de Palma, y para evitar errores [como el “¡porque me da la gana!” que le espetó a un periodista al ser imputado por primera vez], el vicealcalde ha decidido desaparecer de la escena pública hasta que baje la presión mediática. Su entorno explica que, tras casarse en segundas nupcias con una exconcejal del PP el pasado fin de semana, Grau tenía previsto irse unos días de viaje.

Para Fabra, la dimisión del vicealcalde se ha convertido en un tema crucial para desmarcarse de los escándalos de corrupción. Unos escándalos que Barberá siempre ha negado.

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