Los yihadistas usan redes de tráfico de personas para regresar a Europa

Un informe policial alerta sobre la proliferación de mafias y estima entre 30.000 y 100.000 los “militantes” que se han unido al Estado Islámico desde la UE

España se ha convertido en un lugar de asentamiento de mafias de tráfico de personas que son usadas por excombatientes yihadistas para retornar a Europa. Aquellos “militantes” europeos que se alistaron en las filas del Estado Islámico se camuflan ahora entre los refugiados que huyen de la guerra de Siria y utilizan las rutas creadas por las mafias —y España como plataforma— para volver a colarse en sus respectivos países de origen. Así lo recoge un informe elaborado por la Sección Operativa de Falsedades Documentales de la UCRIF (Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales) a finales de 2014, antes de los atentados de París. El documento señala tres vías de entrada principales: africana, sudamericana y europea. Los excombatientes retornados —la mayoría con experiencia en el manejo de armas y explosivos— constituyen una de las principales preocupaciones antiterroristas de los Gobiernos europeos.

Las rutas de regreso de los excombatientes
Las rutas de regreso de los excombatientes

El éxodo masivo de personas por el conflicto bélico ha traído consigo “la proliferación de organizaciones de tráfico de seres humanos que valiéndose del uso de documentaciones falsas/falsificadas están introduciendo a miles de personas en países europeos”, reza el informe. Y alerta: “La problemática se agrava si tenemos en cuenta que, usando las mismas redes, se facilita la entrada con documentación falsa a excombatientes europeos que se han desplazado a luchar a Siria e Irak a favor del Estado Islámico (EI) y que están en busca y captura por diferentes Estados (España, Francia, Reino Unido, etcétera), así como miembros o células del EI que pudieran cruzar nuestras fronteras para actuar en el entorno europeo creando el terror”.

Se facilita la entrada con documentación falsa a excombatientes

La “amenaza” subrayada por este informe, que cifra “entre 30.000 y 100.000 los militantes” procedentes de Europa que se han unido al califato de Abu Bakr al-Baghdadi (líder del EI), es doble: la proliferación de mafias de tráfico de personas ante la estampida de civiles y la “entrada de elementos terroristas y retorno de excombatientes europeos usando las mismas redes”.

Varias operaciones llevadas a cabo por la Sección Operativa II de la UCRIF concluyen que el beneficio económico obtenido por estas organizaciones es “incalculable”. El pasado noviembre, la policía desmantelaba una red de seis personas asentada en Madrid —pero con ramificaciones en Turquía y Latinoamérica— dedicada a introducir a personas procedentes de Siria en España. Y el citado informe señala lo siguiente: “Las investigaciones han permitido determinar que sólo en un mes, este grupo de seis personas de nacionalidad libanesa e iraquí ha realizado transacciones económicas de más de 100.000 euros”. Y agrega: “El destino final de este dinero no está determinado pero se presupone que una parte sirva para financiar el Estado Islámico”.

Según los investigadores, se trata de “un negocio más lucrativo que el tráfico de cocaína”. Los traficados —la ONU calcula que a finales de septiembre ya habían cruzado 200.000 personas por las fronteras de Turquía y el Líbano— pagan entre 6.000 y 10.000 euros por el largo viaje, que suele tener escala en Atenas o Estambul. En estas ciudades, se les aporta la documentación falsa, antes de embarcar en el avión que les llevará al centro o al norte de Europa, bien sea haciendo escala en Latinoamérica o directamente a Reino Unido. Los pasaportes falsificados, “manufacturados en Grecia o Turquía, que es el Seven 7 de los documentos falsos” —en palabras de los agentes—, suelen tener nacionalidad griega, turca o israelí, o de Reino Unido si el destino final es ese país.

Las peticiones de asilo de ciudadanos sirios se han disparado. Según los datos de la ONG de ayuda al refugiado Accem —que siempre advierte del riesgo de criminalizar a la gente que huye de las guerras— y de Eurostat, ya en 2013 fueron 50.470 las solicitudes en toda Europa, de un total de 434.000. Lo que situaba a Siria en primer lugar como peticionario de asilo. En España, en 2013 fueron 725 (de un total de 4.485) las solicitudes de ciudadanos de ese país, el triple que el año anterior, y en 2014 han ascendido a 1.510, más del doble. Siria era ya en 2013 el segundo país en peticiones de asilo en España después de Mali. En Alemania, por otra parte, la tensión se desataba en diciembre por la oleada de peticiones, unas 200.000, también principalmente de ciudadanos sirios.

La mayor parte de las personas procedentes de esos países en conflicto salen por tres vías. Una africana, que es fundamentalmente terrestre y que culmina en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla. Otra sudamericana, que hace escala en Turquía o Grecia, pasa por Sudamérica y aterriza en España para despegar hacia otros países del norte de Europa. Y una tercera europea, que culmina en Reino Unido, pero que hace escala en otros países europeos.

Las organizaciones mueven más dinero que el contrabando de cocaína

El informe concluye que “la cantidad de organizaciones criminales de este tipo asentadas en España está aún por determinar”, pero reconoce que se han detectado movimientos en este país con conexiones europeas.

Sobre la firma

Patricia Ortega Dolz

Es reportera de EL PAÍS desde 2001, especializada en Interior (Seguridad, Sucesos y Terrorismo). Ha desarrollado su carrera en este diario en distintas secciones: Local, Nacional, Domingo, o Revista, cultivando principalmente el género del Reportaje, ahora también audiovisual. Ha vivido en Nueva York y Shanghai y es autora de "Madrid en 20 vinos".

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