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El fiasco de los almacenes estratégicos de gas natural

Tres proyectos de construcción o ampliación de depósitos subterráneos están parados

Plataforma del almacén de gas Gaviota, en la costa de Bermeo.
Plataforma del almacén de gas Gaviota, en la costa de Bermeo.

La casi absoluta dependencia del gas natural del exterior hizo que, desde mediados de la década pasada, las planificaciones energéticas diseñadas por los distintos Gobiernos incluyeran la necesidad de incrementar las reservas estratégicas del país. Esos planes contemplaban cuatro proyectos de nuevos almacenes subterráneos o la ampliación de depósitos existentes. Se idearon para cubrir el consumo en el caso de un corte prolongado del suministro del gas que llega del exterior.

Tres de esos proyectos se han paralizado en los últimos dos años: Castor (en el Golfo de Valencia), Marismas (en Huelva) y la ampliación de Gaviota (frente a la costa de Bizkaia). La planificación vigente prevé que el volumen operativo en almacenamientos subterráneos aumentara un 238% en 2016, un objetivo que no se cumplirá.

El fiasco que más repercusión ha tenido ha sido el de Castor. Los seísmos que se produjeron en la primera fase de inyección del gas en este almacén submarino hicieron que los trabajos se paralizaran hace más de un año. Escal UGS, controlada ACS, tenía la concesión de explotación. Pero el Gobierno ha terminado extinguiendo esa concesión y compensando a la compañía con 1.350 millones. Del mantenimiento de las instalaciones, que permanecen en estado de hibernación, se encarga ahora Enagás. La Fiscalía de Castellón, tras analizar el caso, ha decidido denunciar a la cúpula de Escal UGS y a los responsables de la tramitación ambiental del proyecto de los ministerios de Medio Ambiente e Industria.

La paralización de otro de los almacenes subterráneos, en este caso terrestre, también se ha judicializado. Gas Natural, que gestiona el proyecto Marismas, ha presentado una reclamación patrimonial contra la Junta de Andalucía por 358 millones. Esta petición la ha presentado también en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. El Gobierno regional se niega a concederle los permisos por entender que no se ha valorado bien el impacto que puede tener sobre el espacio natural del Doñana, en cuyo subsuelo está previsto almacenar el gas. En verdad, las antiguas cavidades de la zona funcionan como depósito desde abril de 2012. Lo que pretende Gas Natural ahora es multiplicar por cuatro la capacidad actual, para lo que necesita nuevos sondeos y ampliar la red de gasoductos. "Se trata del único almacenamiento posible en la zona sur de España, donde se encuentran importantes entradas de gas", argumenta la empresa.

En el caso de Gaviota, de Enagás, se ha paralizado la ampliación. Este antiguo yacimiento funciona como depósito submarino desde 1994. El Estado aprobó en 2011 el plan Alga 1.600, que pretendía duplicar la capacidad de almacenamiento. Pero, un año después, se paró el proyecto de ampliación de Gaviota ante la bajada del consumo durante la crisis.

El almacén de Yela, en Guadalajara, es el único nuevo depósito que ha entrado en funcionamiento sin sobresaltos. Opera desde finales de 2012. Otro más, el de Serrablo (Huesca), funciona desde 1989 también sin problemas. Ambos depósitos los gestiona Enagás.

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