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“Nos abstuvimos en la Constitución, pero debemos estar en la reforma”

El político constata el cambio de actitud hacia el Estado que se ha producido en Cataluña

Andoni Ortuzar, en una imagen del pasado octubre en Vitoria. Ampliar foto
Andoni Ortuzar, en una imagen del pasado octubre en Vitoria.

El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, en sus frecuentes contactos con los dirigentes de CiU, constata el cambio de actitud hacia el Estado que se ha producido en pocos años en Cataluña. “Antes a los nacionalistas vascos nos sorprendía el lenguaje en el que hablaban de nación refiriéndose a España, sintiéndose una parte de ella. Ahora hablan de ‘ellos y nosotros’ y trasladan un gran resquemor. Se ha producido un cambio radical”, señala Ortuzar.

El líder del PNV atribuye esta desafección a que “desde las instituciones centrales, sobre todo desde el Gobierno, se ha sido muy incisivo contra Cataluña. Se le ha dado portazo tras portazo y eso ha generado anticuerpos en muchos catalanes contra España”. Cree que el origen de la crisis actual radica en el tratamiento a la reforma del Estatuto, desde la “promesa bienintencionada e incumplida” de Zapatero de acatar el texto que viniera del Parlamento de Cataluña, siguiendo por el recurso de Rajoy contra el mismo y la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010, que cercenó una ley aprobada por los catalanes en un referéndum.

Ante la gravedad del momento —la pseudoconsulta, la querella contra el presidente de la Generalitat, Artur Mas— Ortuzar responde que el PNV “no tendría problemas para hacer una labor de intermediación”, pero considera que “la clave está en la voluntad política y es Mariano Rajoy quien tiene que cambiar de actitud”: “Mas no tiene salidas. O sigue en la ola soberanista o dimite. Es Rajoy quien tiene que facilitarle las salidas”.

Cree que, ante la proximidad de las elecciones, a corto plazo “no se van a producir grandes acontecimientos” y teme que “el Gobierno del PP utilice el conflicto con la Generalitat para conseguir votos en otros puntos de España, como ha sucedido otras veces”.

El presidente del PNV cree que una posible salida a esta situación pasa por una reforma constitucional, por una tercera vía en determinadas condiciones. Pero previamente, “hay que restañar las heridas, recuperar los afectos rotos en Cataluña”, un esfuerzo que debe recaer en las instituciones centrales, sobre todo, en el Gobierno y Rajoy.

Sobre la reforma constitucional, admite que conversó largamente sobre ella siendo Alfredo Pérez Rubalcaba secretario general del PSOE y lo hará con Pedro Sánchez. Asegura que “el PNV, aunque se abstuvo en la Constitución de 1978, debe estar en esa reforma, que debe ser muy abierta y menos condicionada que la de 1978, amenazada por los sables”. Cree que “la reforma va a ser más útil para organizar el Estado español que para resolver los problemas vasco y catalán, pero sería útil para esto último si superara el café para todos de la Transición”.

Plantearemos el blindaje de competencias en el nuevo Estatuto

Respecto a la organización del Estado, le parece fundamental que las instituciones no sean dependientes, como lo han sido y son, del poder político, que “ha lastrado el funcionamiento democrático”. “No ha sido culpa de la Constitución sino de la utilización de mecanismos de control político. Instituciones clave, como el Tribunal Constitucional, han dependido excesivamente del poder político, lo que ha debilitado los estatutos avalando las leyes de bases de modo abusivo. Ha sido este tribunal el que ha hecho el desarrollo autonómico y el Gobierno central ha utilizado la legislación europea para recentralizar el Estado. Esto lo padecemos, especialmente, Cataluña y Euskadi. En este momento, el Gobierno vasco tiene más de 30 recursos interpuestos por invasión de competencias y hay otro sinnúmero del Gobierno central contra el vasco”.

Una reforma constitucional que fuera satisfactoria para Cataluña y Euskadi tendría que pasar por “actuar en consecuencia con su reconocimiento como nacionalidades que apunta la Constitución de 1978. ¿Por qué no se habla claro en una reforma y se reconoce que esas nacionalidades son Cataluña y Euskadi?”, señala el líder del PNV. “El blindaje de sus competencias autonómicas sería una de las consecuencias porque el desarrollo autonómico no debe estar sometido a la indefensión y al arbitrio del Gobierno central de turno”. Ese blindaje, recuerda Ortuzar, lo tiene el Concierto Económico vasco, de tal modo que “mientras no hay acuerdo con el Gobierno central nadie impone una solución a nadie”.

La reforma de la Constitución sería útil si superara el café para todos

En este sentido, el PNV juega también en otro tablero, que es la ponencia de la reforma del Estatuto de Gernika, constituida en el Parlamento vasco hace un año. “Tanto si lo recoge una reforma constitucional como si no, en la ponencia del nuevo Estatuto plantearemos el blindaje de las competencias, aplicando la fórmula de bilateralidad del Concierto Económico, amparada por la disposición adicional de la Constitución que reconoce los derechos históricos del País Vasco”.

La guinda de esta reforma podía ser el reconocimiento de alguna forma de consulta, señala Ortuzar. “No hay que tener miedo. No se trata de la posibilidad de votar la secesión. Se puede votar la ampliación del autogobierno, que es lo que pretendemos hacer con la renovación del Estatuto vasco” para 2016.

El Tribunal Constitucional ha dependido mucho del poder político

Ortuzar ve complicado que la reforma constitucional pueda satisfacer las aspiraciones del nacionalismo catalán y vasco porque “son muchos los obstáculos a superar”. Uno de los más importantes sería la presión de los barones autonómicos, especialmente en Andalucía para el PSOE y en Madrid y Valencia para el PP, para no reconocer las singularidades catalana y vasca. No obstante, insiste en que el PNV quiere “estar ahí, en la reforma constitucional que se tendrá que hacer, tarde o temprano”.

Calcula que hasta que se celebren las elecciones generales de 2015 “no habrá acontecimientos” en esta materia en España. En cuanto al calendario vasco, prevé que, tras las elecciones municipales de mayo, el Parlamento vasco tratará de buscar el acuerdo interno sobre el nuevo Estatuto.