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Los dirigentes de IU Madrid ignoran a la dirección federal y no dimiten

Achacan la pugna a su negativa a disolver el partido en Podemos o Ganemos

Los dirigentes de IU Madrid ignoran a la dirección federal y no dimiten

Izquierda Unida ha acentuado la mayor crisis de su historia reciente con el enfrentamiento frontal de la Ejecutiva regional de Eddy Sánchez con la dirección nacional de Cayo Lara. El máximo órgano autonómico del partido, la comisión ejecutiva, considera “inaceptables las propuestas de actuación” de la presidencia federal, que exigió la noche del lunes, en una reunión extraordinaria, la dimisión de cuatro de los seis últimos coordinadores regionales (Fausto Fernández, al frente de la coalición en Madrid entre 2002 y 2004, no ejerce cargo alguno, como Fernando Marín, encargado de IU Madrid entre 2004 y 2008) por el escándalo de las tarjetas opacas de Caja Madrid. IU expulsó hace años a los tres representantes que tuvo en la entidad financiera. El principal fue José Antonio Moral Santín, que fue vicepresidente de la caja y gastó con la visa opaca 456.522 euros. Aun así, el federal dio solo tres días a IU Madrid para depurar responsabilidades políticas.

La federación madrileña igualó el órdago de la Ejecutiva de Cayo Lara negándose a cumplir sus órdenes —un decir, ya que la federación madrileña es autónoma del principal órgano estatal— y advirtiendo de las consecuencias que las fricciones internas, avivadas por la división entre los partidarios y detractores de converger con Podemos y de sumar con otras fuerzas en la plataforma municipal de Ganemos, podrían tener en las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2015. “Solo pueden provocar la ruptura interna e impedir que se den los cambios necesarios y que se den de forma unitaria, garantista y responsable”, advirtió IU Madrid en un durísimo comunicado, consciente del atractivo que Podemos despierta en la mitad de su electorado tradicional y potencial. El coordinador regional actual y predecesores suyos como Ángel Pérez, portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, y Gregorio Gordo, que ejerce la misma función en la Asamblea, pertenecen a la corriente Somos IU, que la semana pasada aceptó englobarse en Ganemos, pero solo como coalición electoral ante el riesgo de “diluirse” y “perder la identidad”.

Escándalos en Andalucía

La ejecutiva regional de Izquierda Unida entiende que “debido al excesivo celo, no se ha gestionado adecuadamente” la Comisión Federal de Transparencia. Quien la encabeza, Ramón Luque, instruyó en su momento un expediente contra la diputada autonómica Libertad Martínez, a la que IU denunció por un presunto delito de espionaje cibernético. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid archivó y sobreseyó el pasado abril la denuncia “al no existir base para la acusación”.

La dirección de IU Madrid reprocha la “inacción” de la dirección federal, que, según afirma, no se habría mostrado “tan contundente” como en Madrid a la hora de abordar otros escándalos que ha protagonizado IU en otras comunidades autónomas. Entre los casos más graves está el de la alcaldesa de Manilva (Málaga), imputada por delitos contra la Administración. Después de abandonar IU, siguió contratando en el Ayuntamiento a familiares y miembros del partido.

Diego Valderas, vicepresidente de la Junta de Andalucía (el PSOE gobierna allí en alianza con IU), justificó en 2012 que la coalición colocara a familiares de altos cargos en puestos de responsabilidad de la Administración andaluza —como Enrique Centella, hermano del portavoz del IU en el Congreso y secretario general del PCE, José Luis Centella, como director general de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional— “por su capacidad”.

Frente a esa tesis, figuras emergentes como el diputado nacional Alberto Garzón o Tania Sánchez Melero, diputada autonómica y candidata a encabezar la lista regional de IU en las próximas elecciones —las primarias autonómicas y municipales se celebran en menos de tres semanas—, tienen una visión más abierta de la convergencia con otras formaciones de izquierdas.

Para IU Madrid, plantear la dimisión de sus responsables políticos máximos en las dos últimas décadas “traslada a la ciudadanía un mensaje que solo puede perjudicar a IU, cual es que durante todo este tiempo se han estado equivocando con su voto”. Su coordinador desde noviembre de 2012, Eddy Sánchez, tildó la petición de dimisión de la presidencia federal de “errónea” e “improvisada”. El responsable autonómico de IU criticó la “falta de rigor” de la resolución que pide su cabeza y la de otros cuatro excoordinadores madrileños, ya que fue tomada sin que pudieran explicar su gestión ante la comisión federal de transparencia, a la que reprochó que no tuviera en cuenta la comisión de investigación realizada en Madrid sobre el escándalo de las tarjetas black.

Frente a las acusaciones de la dirección federal, la federación madrileña esgrime que sí actuó al pedirle a Antero Ruiz, diputado autonómico y vicepresidente de la Asamblea, su acta como consecuencia del escándalo de las visas, pues le consideró “responsable político directo” durante el proceso que acabó con el pacto de estabilidad de la entidad en 2009.

IU Madrid exigió una “inmediata reunión” con los responsables del comité federal y que sus miembros, coordinadores y portavoces institucionales en todos los ámbitos comparecieran ante la comisión de transparencia “como muestra de buena voluntad de colaboración”. Lo mismo planteó con los secretarios, presidentes y gerentes de Fundeste. La fundación madrileña del partido habría estado gestionada de forma “inadecuada”, según la comisión federal de transparencia. Sin embargo, el Tribunal de Cuentas aclaró en junio de este año que “no ha lugar a la iniciación de [ningún] proceso sancionador” a raíz del informe de fiscalización de la contabilidad del partido y de las donaciones percibidas por sus fundaciones entre 2009 y 2011.

Sánchez animó a la dirección federal a rectificar y achacó su resolución a los sondeos y la irrupción de Podemos. La última encuesta del CIS situaba en enero al partido de Pablo Iglesias como tercera fuerza estatal (22,5% de votos), por delante de IU, cuarta con el 4,8% (10,9% antes de las elecciones europeas de mayo).

Gregorio Gordo, predecesor de Sánchez y portavoz de IU en la Asamblea de Madrid, cuestionó la “arbitrariedad” de la comisión federal de transparencia. “Querer anular de un plumazo 20 años me parece atrevido”, resumió. “No se pueden hacer vinculaciones de carácter personal. Los consejeros que había en Caja Madrid fueron votados en los órganos de Izquierda Unida por amplias mayorías, no por el dedo de Gregorio Gordo ni de ningún coordinador”, apostilló. El parlamentario aseguró que le “consta” la existencia de “ciertos sectores” dentro del partido “que consideran que hay que acabar con la historia de IU en los últimos 20 años”.

Otro que se plantó frente a la presidencia federal fue Ángel Pérez. Para el portavoz de IU en el Ayuntamiento de Madrid la ofensiva de la dirección federal esconde un conflicto de fondo: la relación con Podemos y la presencia en Ganemos. “En IU hay un debate más allá, no vamos a aceptar que se impugnen 15 años de IU en Madrid”, afirmó.

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