Operación Púnica

El PP echa a los implicados pero se sume en el desconcierto y las dudas

Aguirre pide perdón: “La gente está harta de que digamos ‘respeto a la justicia”

Esperanza Aguirre, este lunes.El País-LIVE! / Luis Sevillano (reuters_live)

El PP intentó ayer tapar el enorme agujero abierto por los escándalos de corrupción. No esperó a dar audiencia a los afectados, como hizo con el caso de las tarjetas opacas y Rodrigo Rato: anunció un par de horas después de que lo hiciera el PSOE que todos los implicados en la operación Púnica quedan suspendidos cautelarmente de militancia. Pero además, en otro comunicado, anunció que Rato y los otros 12 afectados por el caso de las tarjetas no quedan temporalmente suspendidos, como él había pedido, sino que son expulsados definitivamente y pierden la condición de militantes.

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Los dirigentes y cuadros intermedios, a pesar de esta reacción rápida, se instalaron ayer en una especie de desconcierto generalizado y las dudas sobre los pasos a seguir para intentar evitar que la ola de indignación social abrase al partido. “Esto es insoportable, no podemos seguir así”, señala un dirigente en una opinión muy extendida ayer.

El PP ha visto en una sola semana como salía del partido el hombre clave del poder económico del partido, Rodrigo Rato, como era imputado el exsecretario general nombrado por Mariano Rajoy, Ángel Acebes, que declara hoy como imputado, cómo subía hasta 1,7 millones el dinero negro usado para reformar su sede y cómo se colocaba a cargos de este partido en el centro de una gran operación contra una red de corrupción.

Ni Mariano Rajoy ni Maria Dolores de Cospedal hablaron ayer públicamente del asunto. En el PP causó malestar y cierto estupor recordar las palabras de Rajoy el día anterior en Murcia, cuando evitó la palabra corrupción y dijo que “unas pocas cosas”, en referencia a los escándalos, “no son 46 millones de personas”. Dirigentes populares se preguntaban cómo es posible que el presidente diga eso a pocas horas de la operación Púnica, de la que creen que debería tener algún conocimiento.

Cospedal envió a Esteban González Pons, un portavoz no habitual últimamente, a leer un comunicado en el que se anunciaba esa suspensión cautelar. González Pons se limitó a añadir que el PP está “indignado” y evitó contestar todas las preguntas de fondo de la prensa en un ambiente en la calle Génova de enorme preocupación. El PP busca ahora una salida y solo ve una: un gran pacto anticorrupción con el PSOE para intentar lanzar un mensaje claro. Pero esa opción también se complica precisamente por los últimos escándalos aún no explicados, como el del pago en b de la sede.

Y mientras el PP nacional se sumía en el desconcierto y llegaban presiones de todas las organizaciones regionales y alcaldes para que la dirección haga algo que frene la sangría e indignación entre sus votantes, Esperanza Aguirre optaba por la estrategia contraria a la de la cúpula de Rajoy: salía en rueda de prensa en tromba a pedir perdón por haber nombrado a Francisco Granados y dar golpes indirectos a la forma de reaccionar de Rajoy.

Mariano Rajoy, escoltado por Cospedal y Marcos Martínez, en el entierro de Isabel Carrasco en León.
Mariano Rajoy, escoltado por Cospedal y Marcos Martínez, en el entierro de Isabel Carrasco en León.Uly Martín

Aguirre compareció a última hora de la tarde, pidió perdón una docena de veces y manifestó su “profunda vergüenza” por la detención de quien fuera su número dos. Dijo que ella asumía la responsabilidad aunque tampoco se ha planteado dimitir, se conformaba con dar explicaciones y pedir perdón. “Era una persona destacada, con una formación y una carrera brillante, venía de la banca, parecía una persona indicada, pero no quiero ni puedo eludir mi responsabilidad en su nombramiento para cargos en el partido y en el Gobierno de Madrid", aseguró.

En todo momento Aguirre trató de diferenciarse de Rajoy, que este domingo señalaba “hay que dejar trabajar a la justicia”. “Los ciudadanos están hartos de que los políticos nos escudemos en la coletilla del respeto a la justicia y la presunción de inocencia. Lo que tenemos que hacer es pedir perdón. El PP cuando alcanzó el triunfo en los 90 fue porque se mostró como un partido limpio, ese fue nuestro máximo tesoro y principal activo. Desgraciadamente lo hemos dilapidado. Pedimos perdón por este y otros casos de corrupción", ha continuado la presidenta del PP de Madrid.

También se quiso alejar del escándalo del pago en b de las obras de la sede y recordó que se investiga lo que pasó en la planta baja, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta y séptima de Genova 13, donde está el PP nacional, pero no en la primera, la del PP de Madrid. “En esta planta no se hizo obra ninguna”, aseguró.

¿Dimitir? ¡No! Yo cesé a los del caso Gürtel antes de que fueran imputados Esperanza Aguirre

Aguirre, que en varios momentos ha defendido su gestión del escándalo de la trama Gürtel —“¿Dimitir? ¡No! Yo cesé a los del caso Gürtel antes de que fueran imputados”—, no incluiría en las listas para las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2015 a los imputados pero solo por corrupción, no por otros casos. “Fijese usted, yo soy por ejemplo una imputada por la multa de la Gran Vía... Digo yo que no será lo mismo aparcar en un carril bus que llevarse el dinero de los contribuyentes”.

“Me siento directamente responsable de Granados, los otros por supuesto que también pero no es lo mismo”, ha observado Aguirre, que ha negado conocer a los alcaldes del PP de Villalba, Casarrubuelos o Torrejón de Velasco, también detenidos en la Operación Púnica, y a quienes también se ha suspendido de militancia. “A estos alcaldes ni les conozco, les nombraría el comité electoral local”, ha afirmado. “Al alcalde de Villalba no le conocía", dijo de Agustín Juárez.

El año pasado el PP de Madrid celebró en un polideportivo de la localidad su cena de Navidad. En la mesa principal coincidieron Rajoy, Ignacio González, Ana Botella, Cristina Cifuentes y Aguirre con el regidor, que ofició de anfitrión.

“Los ciudadanos necesitan un partido que defienda los valores liberales y conservadores del PP, pero sobre todo quieren un partido limpio, y tenemos que luchar para volver a serlo con carácter inmediato”, remató Aguirre, preocupada por el futuro de su partido.

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