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Rato no informó de su relación con Lazard cuando dirigió Bankia

El fiscal investiga los contratos con el banco de inversión y los pagos recibidos

Rodrigo Rato, tras declarar en la Audiencia Nacional el jueves.
Rodrigo Rato, tras declarar en la Audiencia Nacional el jueves.

La pregunta del fiscal parecía tener una intención clara. El pasado miércoles, Alejandro Luzón, reputado fiscal Anticorrupción, dejó a un lado el tema de las tarjetas opacas de Caja Madrid para preguntar a su expresidente Rodrigo Rato por un ingreso de seis millones de euros recibido del banco Lazard en 2011, cuando ya presidía Bankia.

El fiscal ha abierto una investigación para tratar de averiguar si Rato firmó contratos con Lazard porque podía tener interés en beneficiar a este banco ante la perspectiva de cobrar esos seis millones procedentes, según el expresidente, de unas opciones sobre acciones que vencían en 2011.

Esta situación podía causar a Rato un conflicto de interés durante su presidencia en Bankia, entre 2010 y 2012. Rato obvió en los informes de Gobierno Corporativo, que se entregan a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, su implicación con Lazard.

“¿Ha recibido usted un pago de seis millones de euros en una transferencia de Lazard?”, interrogó Luzón en la Audiencia. El rostro de Rato, directivo de Lazard hasta su llegada a Bankia, reflejó sorpresa por la pregunta, según fuentes jurídicas presentes en la sala. “Fue un pago por mi trabajo en forma de opciones sobre acciones que se generaron en 2008”, explicó.

La respuesta no pasó inadvertida en la sala. El fiscal ya había demostrado en sesiones anteriores que está interesado en descubrir los entresijos de la conexión entre Rato y su amigo Jaime Castellanos, presidente de Lazard en España, o lo que es lo mismo, Bankia y el banco de inversión.

Esta entidad fue contratada primero por Caja Madrid para su fusión con Bankia, por lo que cobró 2,6 millones, según Bloomberg. Más tarde, desde Bankia se le concedió el contrato de asesor en la salida a Bolsa (2,8 millones); un asesoramiento sobre la política de dividendos (1,7 millones) y un encargo de venta de empresas participadas (0,8 millones). Total, 7,9 millones. Otras fuentes elevan esta cantidad.

En marzo de 2012, cuando Bankia se debatía entre la vida y la muerte, Rato encargó de nuevo a Castellanos que le buscara una entidad con la que fusionarse. El contrato era el más grande: 10,6 millones. Sin embargo, según fuentes de Bankia, Lazard no encontró ningún socio y el 18 de junio de ese año, José Ignacio Goirigolzarri, sustituto de Rato, rescindió el contrato sin pagarle nada. Este periódico ha solicitado por escrito la versión tanto de Rato como de Castellanos pero han declinado su participación.

En el informe de Gobierno Corporativo de Bankia 2011, en el capítulo de Operaciones Vinculadas, en el apartado c.4, se pregunta si los miembros del consejo de administración se han encontrado en alguna situación de conflicto de interés, según el artículo 127 tercero de la Ley de Sociedades Anónimas. La respuesta es “no”.

El citado artículo de la ley dice que “ningún administrador podrá realizar, en beneficio propio o de personas a él vinculadas, inversiones o cualesquiera operaciones ligadas a los bienes de la sociedad, de las que haya tenido conocimiento con ocasión del ejercicio del cargo”. También que “los administradores deberán comunicar al consejo cualquier situación de conflicto, directo o indirecto, que pudieran tener con el interés de la sociedad. En caso de conflicto, el administrador afectado se abstendrá de intervenir en la operación a que el conflicto se refiera”. Por último, que “los administradores deberán comunicar la participación que tuvieran en el capital de una sociedad con el mismo, análogo o complementario género de actividad al que constituya el objeto social” e incluirlo en la memoria. Rato no hizo constar ningún posible conflicto.

Los expertos consultados coinciden en señalar lo extraño del contrato de Rato en las opciones sobre acciones, un documento que será reclamado por el juez. “Lo habitual en el mercado es que cuando una persona deja una entidad, liquide todas sus posiciones, incluidas las opciones sobre acciones. Si está previsto que se entreguen años más tarde de la liquidación del contrato, se realiza una valoración económica y la relación queda extinguida”, apunta un abogado experto en esta materia que pide el anonimato. “Si, además, la persona que se marcha va a trabajar en el mismo sector, todavía es más necesario dar por finalizada la relación para evitar conflictos en el futuro”, añade.

Las opciones sobre acciones son una manera de estimular a los empleados para que su mayor rendimiento se traduzca en una mejor recompensa futura. “Pero, en este caso”, apuntan las fuentes consultadas, “Rato se podía beneficiar de lo que le pasara a Lazard trabajando en otro banco”.

Rato y Castellanos han admitido en sede judicial que son viejos amigos. El político del PP fue director general de Lazard desde 2008 a diciembre de 2009. En enero de 2010 renunció a este cargo (y a los que ostentaba en Criteria-La Caixa, y en el Santander) para ser nombrado presidente de Caja Madrid. El que fuera vicepresidente con el Gobierno de Aznar llegó al banco norteamericano tras su salida precipitada del FMI.

El juez también investiga si Bankia benefició a la aseguradora Willis, también presidida por Castellanos. Según Bloomberg, el banco contrató tres pólizas con Willis. Andreu ha reclamado todos los importes pagados.

La relación entre estos dos ejecutivos les ha llevado a mantener negocios en común. En unas primeras declaraciones, Rato negó tener sociedades con Castellanos, sin embargo, días después, aclaró a la Audiencia que había olvidado decir que mantenía una sociedad en común. Envió un escrito al juez en el que reconoció que era socio de Castellanos en negocios particulares: compartían una comunidad de bienes que era titular de un local comercial en Alcorcón (Madrid), arrendado a Mercadona. En octubre de 2009, Rato constituyó con Castellanos y otros socios la firma Paracuga, con el objetivo de aprovechar gangas inmobiliarias. La defensa de Rato precisó que “no ha realizado operación mercantil” y que, a final de 2012, elevó a público su acuerdo social de disolución, liquidación y extinción de esta sociedad.

La agencia norteamericana Bloomberg describe en un extenso reportaje que la relación Rato-Castellanos “ejemplifica cómo una red de líderes del partido gobernante, el PP, ayudó a sus socios de la élite financiera a obtener beneficios mientras las cajas acumulaban pérdidas”. Bankia necesitó 22.424 millones para su rescate.

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