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La policía descarta que el rebrote violento proceda de una escisión de ETA

Los investigadores atribuyen los actos a un grupo minoritario sin apoyo social

Luis R. Aizpeolea
Agentes de la policia cientifíca y personal de la compañia toman datos de los cinco autobuses calcinados en la localidad de Loiu.
Agentes de la policia cientifíca y personal de la compañia toman datos de los cinco autobuses calcinados en la localidad de Loiu. LUIS TEJIDO (EFE)

Desde el anuncio del cese definitivo de ETA, el 20 de octubre de 2011, hace casi tres años, no se había producido un acto de kale borrokade tanta envergadura como el incendio, la madrugada del pasado jueves, de cinco autobuses en Loiu (Bizkaia), reivindicado por un grupo autodenominado de apoyo a los presos de ETA, que anuncia, además, la continuidad de sus ataques en reclamación de la libertad de los reclusos enfermos de la banda terrorista.

Según las investigaciones policiales, todo apunta a que el nuevo grupo no es una escisión de ETA y apenas cuenta con penetración social. Su implantación está muy limitada a Bizkaia. Si la autoría del rebrote violento hubiera procedido de una escisión de ETA y contara con algún respaldo social, la situación sería grave, sostienen las mismas fuentes. Pero la investigación policial rechaza esta hipótesis.

La novedad que ha supuesto la irrupción violenta de este nuevo grupo ha causado una “preocupación moderada” en el Gobierno vasco y los partidos de la comunidad.

La tesis policial se ha visto avalada por la nítida condena que de este ataque terrorista ha realizado el partido de la izquierda abertzale, Sortu, el mismo jueves, al señalar que “sólo beneficia a aquellos que pretenden perpetuar el conflicto”. En la misma línea se han pronunciado el líder de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegi, desde la prisión de Logroño, y la organización de defensa de los presos, Etxerat. Amaia Izko, A su vez, la portavoz de Sortu y abogada de presos de ETA, Amaia Izko, ha aclarado que los autores del sabotaje han actuado en su propio nombre y no en el de los presos y ha ratificado la tesis policial de que no son una escisión de ETA.

La toma de posición de Sortu, crítica con el atentado y sus autores, resulta especialmente relevante porque los terroristas, en su comunicado, asumen las reivindicaciones que la izquierda abertzale plantea sobre los presos de ETA de modo pacífico, como el fin de la dispersión de los reclusos etarras y su acercamiento al País Vasco y la excarcelación de la decena de enfermos graves.

Aunque ha sido este el rebrote violento más importante desde la declaración de cese definitivo de la violencia de ETA, hace casi tres años, no ha sido el primero y sobre esa base apuntan las investigaciones policiales. El Primero de Mayo de 2013 irrumpió, por vez primera, Ibil (Iraultzailen Bilguneak-Núcleos Revolucionarios), un grupo muy minoritario que defiende el regreso al terrorismo al discrepar de la apuesta de la izquierda abertzale de abandono de la violencia y la participación institucional.

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A este grupo, la policía le atribuye, también, su participación, con otros grupos radicales, en los graves incidentes ocurridos en Bilbao, el pasado marzo, coincidiendo con el Foro Global España, así como en los ataques a nueve bancos, durante el pasado Primero de Mayo. “La ausencia de un apoyo social y político a estos grupos permite pensar que su desafío no es grave, al menos, por el momento”, señalan fuentes del Ejecutivo vasco.

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