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Rajoy y el líder del PSOE coincidirán solamente en el rechazo a la consulta

El presidente y el líder del PSOE abordan hoy el desafío soberanista de Mas en su primera cita

Pedro Sánchez abraza a César Luena, nuevo secretario de Organización, ayer en la clausura del congreso del PSOE. Ampliar foto
Pedro Sánchez abraza a César Luena, nuevo secretario de Organización, ayer en la clausura del congreso del PSOE.

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez mantienen esta tarde en La Moncloa su primera reunión ante una intensa agenda de asuntos de Estado y en vísperas de la cita entre el jefe del Ejecutivo y el presidente de la Generlitat. El líder del PP y el nuevo secretario general del PSOE se sondearán mutuamente sobre el desafío soberanista de Artur Mas y ambos coincidirán sin matices en el rechazo de la consulta independentista.

A partir de ahí, comienzan los matices y las discrepancias entre los dos proyectos. Sánchez, que quiere hacer una propuesta a Cataluña antes de la Diada del 11 de septiembre, clausuró ayer el congreso del principal partido de la oposición con una clara condena del independentismo y una apuesta por convertir la España de las autonomías en un Estado federal. “Ante el choque de trenes entre Madrid y Cataluña”, dijo, “los socialistas nos proponemos reformar la Constitución para que todos los españoles tengamos un marco de convivencia federal. Creemos que es la única vía”. Pero el Gobierno le pide que acote esa idea y, sobre todo, la reforma constitucional que plantea.

Fuentes consultadas de La Moncloa circunscriben el encuentro de hoy a la filosofía reflejada por los últimos mensajes de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. La número dos del Ejecutivo rebajó públicamente el pasado viernes la posibilidad de emprender ese camino y afirmó: “Una cosa es hacer discursos y otra llevar soluciones a la práctica. Algunas soluciones requieren de un principio de acuerdo que no existe. Y en el interior de algunos partidos, la música y letra tampoco la tienen cerrada”.

El Ejecutivo cree que, “a diferencia de 1978, España es uno de los países más descentralizados del mundo”. “El modelo tiene que servir para el conjunto de las Administraciones públicas y suscitar el consenso en su totalidad. Cuidado con las expectativas”, remató.

Las expectativas son limitadas porque Pedro Sánchez conoce de primera mano cual es la posición del presidente del Gobierno. Alfredo Pérez Rubalcaba, a solas, y con la mayor reserva, le ha contado qué puede pasar tras haber hablado muchas horas con el presidente sobre el desafío de los nacionalistas catalanes. Sánchez sabe que una primera reunión es de tanteo. Aun así él va a tratar de persuadirle de que la única opción para la convivencia es la vía federal lo que requiere la reforma constitucional. El acuerdo sí existe ya con el primer secretario del PSC Miquel Iceta, pero ayer, reconoció todo el mérito a Rubalcaba y al exprimer secretario del PSC Pere Navarro. Ambos lograron encontrar una posición común, pero dejaron encapsulada la consulta, que el PSC defiende, y el PSOE no, pero siempre para que Cataluña siga siendo parte de España.

“No y no”, dijo ayer Pedro Sánchez a la propuesta de Mariano Rajoy de reformar la ley local para incluir la elección directa de alcalde. Nada de grandes coaliciones, ni en Madrid ni en Bruselas”, advirtió también. El líder socialista defendió haber ordenado a los eurodiputados españoles votar en contra del nombramiento del luxemburgués Jean-Claude Juncker, candidato del PPE, como presidente de la Comisión Europea.

“Yo digo que no ha sido un error. No fue un error, ¿sabéis lo que fue? Coherencia”, afirmó. La campaña socialista que llevó en primera línea Elena Valenciano fue muy dura en el enfrentamiento derecha-izquierda y el nuevo líder socialista consideró imposible votar al candidato de la derecha.

Esa es una de cuestiones por las que dirigentes del PP miran ahora con desconfianza al nuevo secretario general de los socialistas. Cargos como Esteban González Pons recuerdan que existía un pacto entre ambos partidos por el que a cambio de que el PP apoyara la elección de Martin Schulz como presidente del Parlamento Europeo, la delegación del PSOE debía comprometerse a respaldar a Juncker. No ocurrió.

Aun con estas dudas, la dirección del PP y La Moncloa manifiestan la esperanza de conservar la relación de confianza, sobre todo en temas de Estado, mantenida hasta ahora entre Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba. Sánchez va con la intención de mantener una relación “de lealtad”, que no quiere decir de acuerdos, si estos son posibles, desde la perspectiva del PSOE.