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Rajoy se presenta en África como socio y promete inversiones en vez de ayuda

El presidente promete defender los intereses africanos si España entra al Consejo de Seguridad

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha aprovechado los siete minutos de intervención ante los líderes africanos reunidos en Malabo (Guinea) para presentarse como un socio que trata a sus vecinos del sur de igual a igual y no como un país rico dispuesto a ayudarles a solucionar sus problemas. Haciendo de la necesidad virtud –la generosa ayuda al desarrollo que daba España en la etapa de Zapatero se ha recortado en un 70%-- Rajoy ha dicho ante la cumbre de la Unión Africana: “Otros jefes de Estado y de Gobierno occidentales se han dirigido a esta Asamblea antes que yo. La mayoría prometieron ayudar a África y ofrecieron fondos y programas. Yo no vengo a ofrecerles nada porque no tengo nada que los africanos no puedan darse por sí mismos. No. Yo vengo a pedir que cuenten con España para el crecimiento de África”.

Eso sí, ha pedido a las delegaciones de los 54 países de la UA –una veintena de ellas encabezadas por jefes de Estado o de Gobierno—que apoyen la candidatura española a un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU para el bienio 2015-16, que se vota en octubre en Nueva York. “Si España resulta elegida, puedo asegurarles que durante esos dos años África no tendrá tres asientos en el Consejo de Seguridad, sino cuatro”, ha subrayado, en referencia a los tres puestos reservados al continente en el órgano decisorio de Naciones Unidas. En su pugna por los votos africanos –que representan más de la cuarta parte de la Asamblea General de la ONU—España tropieza con el recelo que provoca condición de país europeo y también con la fuerte penetración de Turquía, su principal competidor, en este continente en los últimos años.

A falta de ayuda al desarrollo, Rajoy ha ofrecido la inversión de las empresas españolas, que suma 126.000 millones de euros en América Latina desde 1980. “Queremos invertir en África como en su día hicimos en América Latina”, ha dicho. El comercio de España con África ha crecido un 250% en la última década y hoy supera al de América Latina. Las importaciones están por encima de los 28.000 millones, casi el doble de las exportaciones, pero la inversión es aún muy modesta.

Rajoy ha ofrecido una visión optimista del continente, que está creciendo por encima del 5%, y ha minimizado sus problemas –guerras, hambrunas, epidemias, pobreza extrema—alegando que “son comunes a todos los países, todos los sufrimos en mayor o menor medida”.

También ha deslizado algunas recomendaciones, aunque tímidas. En primer lugar la necesidad de garantizar la paz y la seguridad –una tarea a la que unos 500 militares españoles contribuyen en Somalia, Malí o República Centroafricana, como ha recordado--; y luego la democracia, “con pleno respeto a los derechos humanos”, aunque sin injerencias porque, ha subrayado, “el futuro de cada nación debe ser decidido” por sus ciudadanos. Finalmente “instituciones fuertes, seguridad jurídica y libertad de mercado”.

Hasta ahora, el Gobierno del PP no ha prestado demasiada atención a África. Ni un solo mandatario africano ha visitado España en los dos años y medio que lleva Rajoy en la Moncloa y éste solo ha viajado al África subsahariana para el funeral de Nelson Mandela. Sus colabores aseguran, sin embargo, que el presidente tiene muy clara la importancia del continente vecino, como refleja el artículo publicado ayer en EL PAÍS.

Es la segunda ocasión en que un jefe del Gobierno español interviene en una cumbre de la UA (Zapatero lo hizo en Etiopía en 2010). Rajoy ha sido el único europeo en tomar la palabra, pero no el único ajeno al continente, también lo han hecho el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, el presidente de Palestina, Mahmud Abbas, y el vicepresidente cubano, Salvador Valdés.