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Pablo Iglesias obtiene el 86% de los votos para liderar Podemos

Los círculos insisten en pedir “más democracia interna” y un sistema de delegados

El líder de Podemos, Pablo Iglesias (a la izquierda, en la segunda fila), escucha una intervención en la asamblea de este sábado en Madrid. Ampliar foto
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (a la izquierda, en la segunda fila), escucha una intervención en la asamblea de este sábado en Madrid.

Los padres de Podemos, el equipo de profesores vinculados a su mediático líder Pablo Iglesias, seguirán pilotando el partido hasta la asamblea fundacional de otoño, en la que el movimiento lo decidirá todo: estructuras, dirección y alianzas electorales. Su lista ha obtenido el 86,8% de los votos en las elecciones internas frente a la otra candidatura, integrada por simpatizantes de base que apadrinó el círculo de Enfermería, una de las ramas sectoriales de la organización. Durante el jueves y el viernes votaron por Internet más de 55.000 personas para designar al grupo de los 25. Está integrado por personas de la máxima confianza de Iglesias y muchos de ellos ya han tenido importantes responsabilidades desde su nacimiento.

El número dos, tras el omnipresente profesor de Políticas, será Luis Alegre, profesor de Filosofía y periodista, responsable de coordinar el proyecto. Su tarea fundamental será recoger las aportaciones ciudadanas (no solo de los círculos también las que cualquier persona haga llegar por Internet) para definir un partido, con 1,2 millones de votantes, que tiene todo por hacer, como evidenció ayer la asamblea, a la que acudieron 300 simpatizantes de toda España. La reunión estaba planteada como una "lluvia de ideas" para perfilar el futuro. Pero el debate volvió a enredarse en una discusión sobre el modelo de participación en Podemos. Y aunque con unas formas mucho más mesuradas que las de la convulsa reunión del pasado domingo, chocaron de nuevo los partidarios de ir hacia un sistema de delegados (los representantes de los círculos) y quienes defienden otros modelos de participación a través de Internet. El partido sigue dividido entre los partidarios de uno y otro modelo y las invocaciones al 15-M son constantes en los debates entre los detractores del asamblearismo que se quejan de que al movimiento ciudadano le faltó capacidad ejecutiva.

De momento, la primera gran decisión organizativa -tras su irrupción triunfal en las elecciones europea-s de Podemos la adoptó por su cuenta el núcleo de Pablo Iglesias: organizar una votación con listas cerradas y un plazo de solo seis días para elegir al equipo de los 25. Durante cinco horas ayer en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid y en diferentes puntos del orden del día el debate se estancó en esa cuestión. Una docena de asistentes, representantes de los círculos, cuestionaron la legitimidad de ese proceso.

Los afines a Iglesias se resisten a adoptar una fórmula similar a la de los "partidos viejos" en las que las asambleas de las ciudades designen delegados para las votaciones. La mayoría de portavoces de los círculos sostienen que solo así se avanzará en democracia interna. Y así se consumieron medio centenar de intervenciones y varias horas de discusión. Algunas abogaron por una fórmula intermedia que sintetice ambos modelos.

La elección de la fórmula que se va a someter a votación en la asamblea ciudadana de octubre compete ahora al equipo designado ayer. Y la idea de que ese grupo de 25 va a ser mucho más que el "gabinete técnico" que se anunció empieza a tomar cuerpo entre las bases de Podemos, tal y como quedó patente ayer en la reunión de la Complutense. El propio Juan Carlos Monedero, politólogo y uno de los padres intelectuales del movimiento, admitió ayer ante los medios de comunicación que el grupo de los 25 será el responsable de proponer las alianzas electorales para el futuro (que luego deberán ser refrendadas por las bases a través de uno de los procedimientos que ahora se discuten).

La cita en la universidad madrileña había comenzado a media mañana con una estruendosa ovación a Pablo Iglesias, tras conocerse los resultados de las elecciones internas. El eurodiputado electo agradeció el apoyo con un breve discurso en el que avisó de que su organización no pretende ensimismarme con el debate interno sino dar "un paso hacia el cambio político en nuestro país y en Europa". El objetivo es "abrir un período constituyente para devolver la voz al pueblo", recuerda la cara más visible del movimiento, quien recuerda que ayer se comprometió a acatar la Constitución "hasta que los ciudadanos la cambien para recuperar la soberanía y los derechos sociales".

La asamblea de ayer estuvo muy marcada por la resaca de la reunión del pasado domingo en la que Monedero, uno de los ideólogos del movimiento, se enfrentó a los círculos de Madrid, a los que acusó, entre otras cosas, de no ser democráticos. Para prevenir que el debate transcurriese en términos parecidos, el número dos de Iglesias pidió antes de entrar a la Complutense que los argumentos se expusiesen con cordialidad.

"Aquí no se pide ningún carné, es un espacio abierto, hay una presencia mediática que es bienvenida, pero la casta está nerviosa, están inquietos y no desaprovecharán la oportunidad de atacarnos. Pido que los debates sean abiertos y plurales, pero en un ambiente de cordialidad entre compañeros. No demos facilidades a quienes han venido a distorsionar o atacar", pidió en su debut como coordinador del nuevo equipo que dirigirá Podemos. Admitió además que en los últimos tiempos han fallado "los cauces de comunicación" con los simpatizantes. Sus correligionarios siguieron a rajatabla la instrucción. No hubo una palabra más alta que otra, pero la discusión sobre el modelo de Podemos sigue en el mismo punto.

 

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