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Los etarras se llevaron las armas “inutilizadas” tras grabar el vídeo

Los verificadores dicen al juez que los terroristas aseguraron que las armas estaban selladas

Los miembros de la comisión internacional han declarado este domingo en la Audiencia

El vídeo de los encapuchados se grabó en Toulouse por un tercer miembro de ETA

La BBC difunde un vídeo del arsenal inutilizado. En la grabación se ve una mesa con armas, detonadores y explosivos. Por WALTER OPPENHEIMER

Los dos miembros de la Comisión Internacional de Verificadores (CIV), Ram Manikkalingham y Ronnie Kasrils, que protagonizaron el encuentro con ETA para certificar el inicio del desarme declararon ayer en la Audiencia Nacional que los etarras se quedaron con unas armas “selladas y fuera de uso operativo; es decir, inutilizadas”, según afirmaron a EL PAÍS. Ambos admitieron que, una vez entregado el inventario del pequeño arsenal, los encapuchados se quedaron con la caja de cartón cerrada con cinta aislante en la que metieron las armas.

Fuentes de la comisión indicaron que nunca dijeron que las armas les habían sido entregadas, pero insistieron en que se verificó su sellado. La precisión fue realizada después de que, de la declaración ante el juez Ismael Moreno, trascendiera que los verificadores ni siquiera tocaron los elementos que componían el arsenal y que solo contaban con el compromiso “verbal” de que las armas y los explosivos habían quedado inutilizados.

El juez Ismael Moreno interrogó ayer, en calidad de testigos, a tres de los seis miembros de la CIV tras el requerimiento del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) —apoyado por la fiscalía— para intentar localizar a los supuestos miembros de ETA que aparecen en el vídeo que se difundió el viernes, en el que pueden verse dos encapuchados y dos verificadores. Un tercer encapuchado, según explicaron los verificadores, grabó las imágenes.

El encuentro, según relataron al juez, se produjo a finales de enero en Toulouse (Francia). Viajaron hasta allí en tren. En la estación les esperaba un hombre, con gafas y gorro, en un coche que les llevó hasta un edificio. Entraron por el garaje y, desde allí, directamente, fueron a la habitación en la que ya estaba montada la mesa con un fusil, un rifle, dos revólveres, dos granadas, 300 balas y 16 kilos de explosivos. Y el Guernica de fondo.

Dentro de la habitación había tres hombres encapuchados. Uno de ellos se dedicó a grabar las imágenes que luego difundió la BBC. Los otros dos les entregaron el papel donde figuraba el inventario.

Ram Manikkalingham, Ronnie Kasrils y Chris Maccabe declararon durante aproximadamente dos horas ante el juez Ismael Moreno y la fiscal Carmen Monfort, que les interrogaron no solo sobre cómo fue ese encuentro con ETA sino también por cómo se fraguó.

Según fuentes jurídicas, los verificadores explicaron que la primera carta anónima que recibieron de ETA fue entre junio y julio de 2011. Desde entonces, y hasta ahora, han mantenido diversas reuniones, todas ellas en Bilbao, con “actores políticos”. Las mismas fuentes indicaron que al ser preguntados por la identidad de esos “actores”, los verificadores precisaron que fueron representantes de partidos políticos vascos, empresarios, miembros de la Iglesia y de la sociedad civil vasca.

La segunda misiva de ETA les convocó, para finales de enero en Toulouse, en el encuentro en el que se iba a producir el inicio del “desarme” y que dio lugar al vídeo-anuncio del sellado del pequeño arsenal.

Manikkalingham, Kasrils y Maccabe también fueron interrogados por sus fuentes de financiación y sus avales, después de que sus gestiones merecieran la reacción del expresidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, que, a través de Twitter, afirmó: “Buenas noticias desde el País Vasco. Espero que su proceso de paz continúe”. Según las citadas fuentes, los verificadores señalaron que reciben dinero del Dialogue Advisory Group (DAG), un grupo de expertos en resolución de conflictos con experiencia en los procesos de Irlanda del norte e Irak y con sede en Amsterdam, así como de algún Gobierno escandinavo, de los que perciben 750 euros por cada jornada de trabajo.

Antes de acudir a la Audiencia Nacional, los verificadores recibieron la visita de lehendakari, Iñigo Urkullu, que viajó a Madrid como muestra de que el Gobierno vasco apoya su labor. Fuentes del Ejecutivo autónomo afirmaron que Urkullu decidió reunirse con ellos para expresarles su apoyo ante la “incomprensión” que a su juicio refleja el hecho de que se les llame a declarar “cuando han estado en otros países como Sudáfrica y Colombia haciendo estas mismas cosas”.

Una vez concluida la declaración, el portavoz de la comisión, Ram Manikkalingham, aseguró que su intención era de la “colaborar con la justicia”. “Creemos que existe una auténtica oportunidad para la paz”, afirmó. “Estamos trabajando para la consolidación de la paz. Desde que se declaró de forma unilateral el alto el fuego permanente y verificable, ETA ha mantenido el cese de la actividad armada y cumplido con sus compromisos. Ahora es tiempo de sellar las armas y ponerlas fuera de uso”, indicó a la salida del juzgado. “ETA ha expresado su compromiso unilateral y estamos aquí para ayudar a que se lleve a cabo. Somos profesionales con experiencia y creemos que tenemos una auténtica oportunidad para la paz”, concluyó.

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