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Un hombre aferrado a un solo tema

La lucha contra el terrorismo centró toda la carrera de Jaime Mayor Oreja

Su guerra contra el discurso del PP vasco le distanció de la cúpula de Rajoy

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Jaime Mayor Oreja suele viajar con un cuaderno en el que prepara su discursos. Y en él, hace no mucho tiempo, se podía leer el siguiente texto: “Tregua—truce. Tregua trampa—tricky truce”. La vida política de este veterano dirigente, incluso ahora que llevaba 10 años en teoría dedicado a la política internacional como portavoz en el Parlamento Europeo, ha estado dominada por el terrorismo, que en él ocupa todo. Incluso sus discursos en inglés estaban centrados en este asunto, de ahí aquella traducción en su libreta.

Por el terrorismo llegó a la política, para luchar contra él en su San Sebastián natal, de la mano de su tío, Marcelino Oreja. Por el terrorismo estuvo cerca de perder la vida en los años más difíciles, los 80, cuando llegó a delegado del Gobierno en el País Vasco con UCD. Por el terrorismo vio caer a muchos de sus compañeros. Su papel como referente del antiterrorismo le llevó a las cotas más altas de poder, cuando José María Aznar le nombró ministro del Interior en 1996 e incluso se planteó elegirle sucesor en 2004. A pesar de que no optó por él —y parece que su obsesión por no pactar con el nacionalismo vasco tuvo que ver en la decisión—, Aznar y Mayor nunca rompieron y últimamente estaban más unidos que nunca en su choque nada disimulado con Rajoy.

Ambos se fueron juntos a cenar en el congreso de Valencia de 2008, el que marcó la ruptura de Rajoy con ellos, después de cuatro años (2004-2008) en los que el líder del PP se había manifestado ocho veces con la AVT y llegó a acusar al presidente José Luis Rodríguez Zapatero de “traicionar a los muertos”; esto es, el discurso de Mayor.

Y ha sido el terrorismo, su gran monotema, y su empeño por defender que ETA no solo no está derrotada sino que está venciendo la batalla a la democracia, el que le ha ido separando de Rajoy.

Aznar se planteó nombrarlo como su sucesor al frente del partido en 2004

En 2009, para indignación de los marianistas, el pragmático Rajoy puso a Mayor como candidato a las europeas. Ambos se habían enfrentado de forma muy dura en 2008. Pero a Rajoy las encuestas de su gurú Pedro Arriola le decían que Mayor era el mejor candidato, y lo puso. Desde entonces la ruptura continuó. Eran constantes las ruedas de prensa en las que María Dolores de Cospedal o algún otro dirigente —Rajoy siempre esquivaba la polémica— se veían obligados a dejar claro que la opinión de Mayor no era la del partido. “Son cosas de Jaime”, decían entonces en la dirección.

Esas “cosas de Jaime” fueron incontables durante los años. La más reciente, cuando asoció la presión independentista del Gobierno catalán con ETA: “Antes la ofensiva estaba en el grupo terrorista ETA y tenía el centro en el País Vasco. Hoy está en Cataluña. No es ETA, es el Gobierno catalán el que está en la vanguardia”.

Rajoy respaldó las tesis de Mayor hasta 2008; entonces rompió con él

La más recordada de esas “cosas de Jaime” llegó en 2007: “¿Por qué voy a tener que condenar yo el franquismo si hubo muchas familias que lo vivieron con normalidad y naturalidad? Fue mucho peor la guerra que el franquismo. Era una situación de extraordinaria placidez”, dijo en una entrevista en La Voz de Galicia.

El País Vasco y la lucha contra el nacionalismo centró su vida política. E implicó también sus peores momentos. Mayor dice ahora que él no se irá a Vox —un partido que casi es una obra suya, puesto que defiende lo mismo que él y está formado por personas muy cercanas— porque recuerda bien las divisiones de la derecha en los 80 y sus desastrosos resultados electorales. Pero mucho tiempo después, cuando él era el triunfador ministro del Interior, muy bien valorado y aspirante a todo, dio la batalla en 2001, con Nicolás Redondo, del PSE, por arrebatar el poder al PNV. Y fracasó. Además vivió un episodio especialmente duro cuando en diciembre de 2002 llegó tarde a una votación y permitió con ello que se aprobaran los Presupuestos y el PNV pudiera resistir mucho más. En el PP vasco, donde siempre se le acusaba de estar más en Madrid que en Euskadi, ese chasco supuso el principio de su final hasta que poco a poco lo fue dejando en manos de María San Gil, su heredera; y después, en 2004, se fue a Europa, aunque los eurodiputados consultados aseguran que nunca ha tenido mucha presencia y sus discursos se han centrado, también allí, es sus monotemas: terrorismo, nacionalismo y la “crisis moral” de Europa.

Su pesadilla habría sido tener que hacer campaña electoral contra Ortega Lara

Precisamente su batalla contra el PP vasco nacido después de la dimisión de María San Gil en 2008, primero con Antonio Basagoiti y después con Arantza Quiroga, ha supuesto su distancia definitiva con Rajoy. El actual PP vasco cree que Mayor, que fue su padre político, ha sido muy desleal con ellos, que se jugaron la vida como él y ahora simplemente quieren contarle a los vascos y al resto de españoles que la democracia ha vencido a ETA, algo que Mayor nunca ha aceptado.

El exministro seguía teniendo un valor electoral, admiten en la cúpula, aunque menor que antaño. Nunca se sabrá si Rajoy quería ponerlo otra vez, aunque parece que no. Lo cierto es que esta vez no le llamó. Harto de esperar, Mayor se rindió y así evitó tener que hacer campaña electoral contra José Antonio Ortega Lara (secuestrado por ETA y ahora en Vox), lo que habría supuesto su peor pesadilla. Rajoy, como siempre, sin dar la batalla, se cobró su última víctima del sector duro.