convención nacional del PP

El PP apela a juntarse para tapar heridas

El presidente de Castilla y León se salta el guion y habla de corrupción y fractura interna Juan Vicente Herrera regaña a quienes se embarcan "en procesos de fractura" Cospedal: "El PP somos todos" La número dos critica a quienes "han quedado anclados en el pasado"

Oficialmente, en el PP no pasa nada. Ni convulsión, ni batalla interna. Todo es perfecto y el partido está unido. Sin embargo, desde el primer minuto del arranque de la convención política este viernes en Valladolid, todo parecía responder a la preocupación, instalada en el PP, de que esas tensiones internas vayan a más. La dirección tenía previsto obviar los problemas, pero se pusieron encima de la mesa desde el primer momento.

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La unidad del partido preocupa. Es el asunto central del primer día de la convención, que llega después de una semana durísima, con el portazo de Jaime Mayor Oreja y el plantón de José María Aznar, dos referentes de la historia del PP. Y esa inquietud estaba no solo en los pasillos, también en los discursos.

Rompió el hielo Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León. Habló de los “bochornosos casos de corrupción”, esos de los que la dirección ya no quiere decir una palabra, sobre todo del caso Bárcenas, para sacarlos de la agenda. Planteó incluso una posible reforma constitucional, anatema para la dirección. Respondió a Alejo Vidal Quadras, otro al que Mariano Rajoy no ha querido ni nombrar porque se ha ido a Vox. “No deja de sorprender que se diga que en este partido somos como ovejas llevadas por pastores, sobre todo si quien lo dice ha sido durante mucho años un pastor”, le lanzó, en referencia a la pertenencia del eurodiputado a la cúpula durante 20 años. Pero sobre todo puso el dedo en la llaga: el PP teme la fractura y se pone manos a la obra para ahuyentar ese fantasma. “Es una lástima, que entre los ruidos de esta semana, hayan ocultado una declaración importante de Jaime Mayor: quienes construimos el centro derecha desde el 82 no podemos estar hoy en procesos de ruptura”.

El fantasma de los 70 y sobre todo los 80, cuando la división de la derecha española favoreció las mayorías absolutas del PSOE, estaba ya en el Auditorio Miguel Delibes. Pero por si no estuviera claro, subió a la tribuna Carlos Argos, fundador con Manuel Fraga de Alianza Popular, histórica mano derecha del exministro franquista y expresidente de la Xunta de Galicia. Argos, afiliado número dos de AP, recordó con socarronería los resultados desastrosos que obtenía la derecha cuando estaba dividida en los 80. Y de alguna manera, llevó el espíritu del fallecido Fraga al auditorio para lanzar un aviso: “Poco antes de morir, don Manuel me dijo: ‘Dile a Mariano [Rajoy] que debe preservar por encima de todo dos cosas: la unidad del partido y la unidad de España”. El aplauso atronó cada vez que se nombró a Fraga.

Entonces subió al escenario María Dolores de Cospedal, la secretaria general. Y aunque quiso dulcificar la situación, todo su discurso estaba construido en torno a la idea de la unidad, la palabra “juntos”, y el mensaje “todos cabemos en el PP”. Esa unidad del PP la reivindicó además porque para ella es el único partido que defiende la unidad de España, y en un momento de tensiones independentistas conviene que esté fuerte. “Es el PP o la nada”, llegó a decir. En la primera fila del auditorio la escuchaba su marido, Ignacio López del Hierro.

El fantasma de la ausencia de Aznar y Mayor estaba por todas partes. Cospedal trató de transmitir normalidad, pero la fórmula elegida para hablar de Aznar fue muy comentada. “Quiero recordar a nuestro presidente de honor, que hoy no ha podido acompañarnos pero nos ha mandado un saludo a todos”. El aplauso fue mucho más suave que con Fraga.

Muchos dirigentes comentaron que en los pasillos se detectaba mucho malestar con Aznar, a pesar de que en público nadie se anima a criticarle. La sensación que se ha instalado es que el expresidente, en un momento de grave dificultad para el partido —los dirigentes regionales y locales no paran de contar anécdotas sobre la presión directa que han sufrido por la política de recortes—, ha dado una espantada.

Oficialmente Rajoy y Cospedal trasladan normalidad con Aznar y su entorno. Tanta que el presidente se acercó al stand de FAES y la diputada Cayetana Álvarez de Toledo le entregó el documento sobre Cataluña en castellano y catalán. Lo comentaron ante las cámaras y Rajoy mostró que lo había leído y detalló que el más interesante es el punto 10, que señala que el único cauce para la consulta pasa por reformar la Constitución, al contrario de lo que dice la Generalitat.

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