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Resurge Rodríguez Menéndez

El abogado, prófugo desde 2008, asegura que volverá a Madrid

Un juez de Argentina ha denegado a España la extradición por tres delitos

Entrevista a Emilio Rodríguez Menéndez en Buenos Aires, el pasado jueves 16 de enero.

José Emilio Rodríguez Menéndez, el que fuera uno de los abogados más famosos de España, saluda a la manera que se estila desde hace varios años en Argentina: ofreciendo la mejilla para el beso. Dice que le apasiona la política del país y que lee más prensa argentina que española. Desde que se instaló en Buenos Aires en septiembre de 2008, perseguido por la policía española, ha intentado mantener un perfil bajo “para no perjudicar al Gobierno argentino”, al que solo reserva palabras de agradecimiento y admiración. “Si en vez de Argentina me hubiese ido a otro país como Chile o Perú, lo más probable es que hace mucho tiempo que estaría cumpliendo el deseo del señor [exministro socialista Alfredo Pérez] Rubalcaba, que es estar preso”.

Rodríguez Menéndez dirige un bufete de 12 empleados en el centro de Buenos Aires, aunque él no consta como abogado en los juicios de sus defendidos, ya que hasta el mes pasado tenía una causa pendiente en el país. “Pero hay 28 formas de ejercer la defensa sin tener que firmar ningún documento”, sostiene. Incluso estando preso en España, Rodríguez Menéndez se las arreglaba en 2006 para despachar con sus colaboradores y trabajar como abogado.

En 2005, la Audiencia Nacional de España lo condenó a dos años de prisión por haber difundido en 1997 un vídeo de contenido sexual en el que se atentaba contra la intimidad del director de El Mundo, Pedro J. Ramírez. Rodríguez Menéndez se fugó a Argentina. Pero regresó a España de incógnito en 2006 para visitar a su madre, que se encontraba gravemente enferma. Y entonces fue detenido y encarcelado. Ese año, el Tribunal Supremo elevó de seis a diez años otra condena que ya pesaba sobre él por defraudar cuatro millones de euros entre 1990 y 1994 a la Hacienda española. En agosto de 2008, tras pasar varios meses en prisión, volvió a escapar aprovechando un permiso de cuatro días. Desde entonces, la justicia de España venía reclamando su extradición. Pero el pasado 30 de diciembre el juez federal argentino Marcelo Martínez de Giorgi la denegó. Y, ahora, Rodríguez Menéndez se siente libre para viajar a España sin temor a ser encarcelado de nuevo. Ha solicitado la ciudadanía argentina y aspira vivir a caballo entre los dos países, 15 días en cada uno.

Se refiere a la presidenta Cristina Fernández como “la doctora” Kirchner, que es el título que usan algunos dirigentes kirchneristas. Asegura que la trascendencia del expresidente Néstor Kirchner en Argentina es “igual o incluso mayor” que la del general Juan Domingo Perón. Y dice que la desgracia de España es que en lugar de un Kirchner surgió el “mamarracho” de José Luis Rodríguez Zapatero.

La entrevista se celebra en su bufete, situado en una calle céntrica de Buenos Aires. La capital padece una ola de calor; nadie viste chaqueta en el despacho, dos de las secretarias llevan minifaldas y una tercera, tacones y pantalones cortos. Rodríguez Menéndez tiene dos teléfonos blackberry sobre la mesa. El abogado no quiere revelar el nombre de ninguno de sus clientes. Pero algunos de ellos, pertenecientes a la farándula argentina, han salido en la prensa local. Otro cliente es el exdirigente sindicalista Juan José Zanola, quien estuvo preso dos años, envuelto en lo que se conoce como la mafia de los medicamentos, un grupo que se lucraba con la venta de fármacos adulterados.

Hay algunas cuestiones a las que Rodríguez Menéndez prefiere no contestar de forma precisa. Comenzando por su edad. Dice que cada uno tiene la edad que representa. Pero en la fotocopia del fallo que él mismo facilita, donde se deniega su extradición, aparece como casado y nacido el 16 de octubre de 1946, es decir, hace 67 años. Lo de su estado civil habría que situarlo entre paréntesis. En 2005 se casó con su cuarta esposa, la fisioterapeuta española Vanessa Palomar. Hay una pequeña foto de ambos en el despacho. Pero el abogado aclara que se han separado en términos amigables y que ella vive en la actualidad en España. Señala también que hace un año y dos meses tuvieron un hijo, Benjamín —su tercer hijo— , que vive con su madre en España. “Para un hombre de mi edad tener un hijo ahora ha sido una bendición divina”.

Respecto a las acusaciones que pesan sobre él en España, lo achaca todo a una maniobra política impulsada por el Gobierno socialista para “acabar” con él. ¿Por qué querían acabar con él? “Porque yo sabía y sé muchas cosas. Podríamos hablar de toda la historia, de la época negra del filipismo [sic, por Felipe González], pero no viene al caso”. ¿Qué hay de la condena por fraude fiscal? “No voy a negar que sí que hubo faltas de pago al fisco. Pero a lo mejor habría que ver adónde iba ese dinero. Y si era del patrimonio del señor Rodríguez Menéndez o del despacho profesional de Rodríguez Menéndez”.

Rodríguez Menéndez asegura que ha aprendido a ser más sereno y menos prepotente, que ya no se considera intocable, que se ha vuelto más sobrio. Insiste en que el fallo del juez le exime de cualquier responsabilidad penal en España. Y dice que prepara su vuelta para los próximos días.

“La historia no ha sido justa con Gil”

José Emilio Rodríguez Menéndez asegura que “la historia no ha sido justa con Jesús Gil” y que no guarda ningún rencor hacia Pedro J. Ramírez. “Por lo menos puedo decir que sí fui, soy o seré un personaje odiado… Por lo menos estoy vivo. Otros, como Jesús Gil [exalcalde de Marbella], ya no lo están”. ¿Por qué se ha acordado de Jesús Gil? “Porque la historia no ha sido justa con Jesús Gil. Marbella era un pueblito europeo y lo convirtió en el Miami europeo. El que Jesús Gil pase a ser ahora el diablo cuando durante veintitantos años les ganaba por goleada y de 24 concejales sacaba 23… me parece enormemente injusto”.

¿Qué opina ahora sobre el director del diario El Mundo? “No guardo ningún rencor hacia él. Aquello [la difusión de un vídeo por la que fue condenado] fue una operación política en la que pagamos los que realmente teníamos una responsabilidad mínima, porque yo en aquellos tiempos era el presidente de Editorial Católica y el director del periódico Ya. Quiere decir que yo fui a ver el vídeo. Pero yo no participé en la distribución, en la compra… Los verdaderos responsables se fueron de rositas. Fue una operación del hombre más poderoso entonces de la política española. No voy a decir el nombre, pero es fácil saberlo. (…) Yo hablé por teléfono con Pedro J. hace dos años desde este despacho. Y le pedí perdón”.

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