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Los barones del PP recrudecen la batalla interna por la ley del aborto

El presidente de Castilla y León apoya las críticas de los alcaldes de Zamora y Valladolid

Guerra entre Monago y Fabra ante la reunión de la cúpula del PP de mañana

ATLAS

La reunión de la cúpula del PP convocada para este 8 de enero por Mariano Rajoy difícilmente podía llegar con la tensión más alta por un asunto muy delicado: la nueva ley del aborto. El debate interno ha subido este martes de tono. Dos barones autonómicos —el valenciano Alberto Fabra y el extremeño José Antonio Monago—, se han enfrentado con dureza por sus posiciones sobre la norma, y un tercero, Juan Vicente Herrera, de Castilla y León, también ha mostrado su rechazo a la nueva norma tal como ha sido planteada, mucho más restrictiva que la de 1985 con la eliminación del supuesto de malformación.

La posición de Herrera, un veterano barón que ya está en pleno proceso de sucesión y por tanto tiene mayor libertad, es importante porque es un dirigente muy respetado que no había hablado hasta ahora y que muestra el ambiente de gran preocupación que hay entre los dirigentes regionales, que temen que esta nueva ley derechice la imagen del partido y pueda suponer un coste electoral importante para ellos. La norma está pensada para contentar al electorado más conservador, pero muchos dirigentes, en público pero sobre todo en privado, están expresando su confianza en que se suavice la norma cuando llegue al Congreso.

Herrera ha planteado algo que internamente muchos dirigentes cuestionaban: ha reclamado que “tal vez” sería mejor esperar a que el Tribunal Constitucional resuelva el recurso del PP contra la ley del aborto aprobada por el PSOE en 2010. “Quizá, como en algunas otras cuestiones, resulte de interés y de oportunidad, esperar a conocer el criterio y la doctrina del Constitucional”, ha asegurado. El Gobierno, después de dos años de intenso debate interno, ha decidido no esperar a que el Constitucional resuelva el recurso y ha optado por adelantarse.

Esta frase de Herrera ya deja claro que no le gusta la nueva ley presentada por Gallardón, pero el presidente de Castilla y León ha ido más lejos. Cree que hay que escuchar opiniones “responsables y sensatas” como las de los alcaldes de Zamora y Valladolid, Rosa Valdeón y Javier León de la Riva, que han criticado la eliminación del supuesto de malformación. Herrera ha recordado que ambos son médicos y dijo compartir su opinión y que han expresado una “preocupación que comparte buena parte de la ciudadanía”.

La posición clara de Herrera frente a la ley del aborto muestra las dificultades internas que va a sufrir esta norma. Alberto Núñez Feijóo, otro barón con mucha influencia, que siempre figura como aspirante natural a la sucesión de Rajoy, también ha mostrado su oposición a la actual redacción y confía en que se pueda mejorar. Rajoy y el propio Gallardón, que estará en la reunión de este 8 de enero, se enfrentan así a muchas dudas internas. Rajoy dejará a su ministro el debate, ya que él prefiere concentrarse en la economía y huir de un asunto tan sensible.

El único que ha hablado a favor fue Ignacio González, presidente madrileño. Ha dicho que esta no es una “cuestión de gustos”, sino un “compromiso” del partido. En realidad el programa electoral solo decía “cambiaremos la regulación sobre el aborto para reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores”, por tanto, nada de eliminar el supuesto de malformación.

No está claro qué sucederá en la reunión y si se animarán a hablar con Rajoy delante. El propio Alberto Fabra, presidente de la Comunidad Valenciana, ha retado a los críticos, como Monago, a llevar su opinión a la cita de la cúpula. “Vamos a ver si aquellos que han levantado la voz sobre algunas decisiones son capaces de alzarla en un comité ejecutivo”, ha dicho Fabra retando claramente a Monago. “Algunos tienen mucha facilidad para hacer declaraciones fuera de los principios de lealtad, compromiso y defensa de valores que representa el partido”, ha insistido en clara referencia a Monago para rematar: “Quieren quedar bien con otros que están apoyando a su Gobierno y no con aquellos que le están votando”. Monago gobierna gracias a la abstención de IU, y a eso se refería el valenciano. El extremeño ha contestado con dureza cuando le preguntaron por estas palabras. “Pues muy bien. Si esa es la que se le ha ocurrido esta mañana” a Fabra, ha asegurado para preguntarse si pedir un esfuerzo para consensuar “los grandes temas”, como propone, “puede ser malo para alguien”.

En tono muy enfadado con su compañero, Monago se ha preguntado si eso supone ser “un barón rojo” o se trata simplemente de “aplicar el sentido común y lo que dicen los ciudadanos”. “A ver si los que no están donde tienen que estar son precisamente otros, porque probablemente con el modelo de consenso tendríamos una regulación como tienen los conservadores británicos, que están con la ley de plazos, o el modelo francés, que tampoco es criticado por la derecha francesa” ha argumentado Monago, que ha llegado a preguntarse si él es “el más centrado del PP y son los demás los que están un poco confusos” en el tema del aborto.