Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Sobra retórica y falta pedagogía

La banda terrorista se retira sin lograr ninguno de sus objetivos políticos

Un importante cargo de la lucha antiterrorista, que ha trabajado con los Gobiernos del PP y del PSOE, decía recientemente que hace tan solo unos años nos hubiera parecido un sueño este final de ETA que estamos viviendo. Y es que la banda terrorista se retira sin lograr ninguno de sus objetivos políticos —el derecho a la autodeterminación y la unidad del País Vasco con Navarra— y ni siquiera el acuerdo de paz por presos que estuvieron dispuestos a negociar todos los Ejecutivos, incluido el de José María Aznar.

Por eso, resulta sorprendente que algunos sigan diciendo que “ETA ha ganado y la democracia ha perdido”. Si se considera que ETA ha ganado porque la izquierda abertzale ha vuelto a las instituciones, habrá que recordar a quienes siguen ese eslogan que los tribunales avalaron su regreso porque sus estatutos, presentados en febrero de 2011, rechazaban expresamente el terrorismo de ETA y se comprometían a expulsar a quienes incurran en actos violentos.

Es el mismo Estado de derecho que ha ganado a ETA con la ley el que ha ejecutado las excarcelaciones de 60 presos etarras

Si algunos piensan que ETA ha ganado porque su colectivo de presos asume desde el 28 de diciembre pasado la legalidad penitenciaria y su reinserción individual y, por ello, pueden acceder a los beneficios penitenciarios, no conocen la historia de la política antiterrorista en España. Es lo que la democracia exigía a ETA desde hace décadas: rechazo de la violencia y reconocimiento del daño causado. Y no parece que haya que lamentar que quienes fueron terroristas se acerquen al Estado de derecho. Por eso resulta, también, incomprensible que algunos no valoren el paso de los presos etarras con el argumento de su retórica infumable. Aunque no es menos cierto que a ETA hay que seguir exigiéndole su disolución.

A quienes opinan que ETA ha ganado porque “los presos etarras no se pudren en las cárceles” habrá que recordarles que es el mismo Estado de derecho que ha ganado a ETA con la ley el que ha ejecutado las excarcelaciones de 60 presos etarras, por anulación retroactiva de la doctrina Parot, de acuerdo con el mismo respeto a la ley. La Constitución española avala la reinserción de los presos y es contraria al revanchismo de que “los presos se pudran en las cárceles”.

En el caso de los 60 expresos de ETA que se reunirán hoy en Durango (Bizkaia) —con una media de 25 años de condena cumplida— habrá que recordar que tienen derecho a hacerlo mientras no violen la ley. Será el juez quien decida si se celebra o no la reunión en función de si cumple o no la legislación.

Si es cierto, como anuncia la izquierda abertzale, que van a apoyar el proceso final de ETA, el cese definitivo de la banda y la asunción de la legislación penitenciaria, ¿dónde está el problema? ¿No es acaso un primer reconocimiento del daño causado a las víctimas que la democracia les exige? Si, al contrario, hay riesgo de delito por enaltecimiento del terrorismo, estaremos a lo que diga el juez.

El final de ETA ha cogido a demasiada gente —algunos políticos e intelectuales incluidos— con el pie cambiado. Con la mentalidad con que algunos afrontan este episodio, no habría sido posible la Transición democrática en España. Sobra retórica y falta pedagogía.

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