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¿Por qué se suben los sin papeles a los postes de la luz?

Dos inmigrantes se encaramaron a un mástil del que no logró desalojarles la Guardia Civil

 PRODEIN

El temor a ser devueltos en “caliente” a Marruecos incita a veces a los inmigrantes subsaharianos a correr más riesgos para garantizar su entrada en España. Por esa razón, dos de ellos se subieron, el viernes a mediodía en Melilla, a lo alto de un poste después de franquear la verja que rodea la ciudad autónoma y la separa de Marruecos.

“Se encaramaron a un poste para no ser detenidos y expulsados ilegalmente a Marruecos por las Fuerzas de Seguridad españolas”, afirma José Palazón que dirige en Melilla la ONG Prodein que rodó el vídeo en el que se ve a uno de los dos subsaharianos dar un peligroso salto de la valla al mástil y trepar después hacia la punta. Junto con su compañero permaneció allí más de dos horas.

Subidos en un camión grúa dos guardias civiles intentaron desalojarles, pero no lo consiguieron. Para resistir mejor nuevos intentos de los agentes uno de ellos se ató al poste. Más tarde ambos bajaron por sus propios medios “ante la presencia de los bomberos y de una ambulancia”, según Palazón. Su llegada supuso aparentemente una garantía de que no iban a ser expulsados al país vecino. Decenas de subsaharianos hospedados en el Centro Temporal de Estancia de Inmigrantes se concentraron en la zona para seguir de cerca el original episodio de entrada en Melilla.

La Delegación del Gobierno en Melilla niega que se produzcan este tipo de expulsiones, que incumplirían la ley de extranjería, pero las ONG aseguran lo contrario. La semana pasada lo hizo de nuevo Amnistía Internacional. Hay casos documentados de expulsión, aun no aclarados por las autoridades, como el de dos menores cameruneses tutelados por la ciudad autónoma y, pese a ello, enviados ilegalmente a Marruecos en noviembre pasado a través de una puerta en la verja.

Los dos subsaharianos que se encaramaron al poste formaban parte de un grupo de una decena de inmigrantes que intentó entrar en Melilla el viernes pasado a plena luz del día. Solo tres lo lograron. En la madrugada del pasado martes unos 200 subsaharianos trataron de saltar la verja y la mitad lo consiguió, según la Delegación del Gobierno.

La noticia de la recolocación de cuchillas en unos tres kilómetros, en lo alto de la valla, va a acentuar los asaltos de aquí a fin de mes cuando esté acabada la instalación de esta herramienta disuasoria, según prevé la Guardia Civil. Las cuchillas entremezcladas con el alambre provocan cortes en las manos, las piernas y, a veces, hasta en el rostro de los inmigrantes. El vídeo rodado por Prodein lleva por título: “No hay cuchillas que quiebren la voluntad”.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles pidió el pasado fin de semana que no se coloquen las concertinas (nombre técnico de las cuchillas) en Melilla y se retiren de la verja de Ceuta donde la presión migratoria es menor. Asegura que en esta ciudad se han dado casos de inmigrantes que han muerto al quedarse “enganchados” en las cuchillas de esa alambrada.

PSOE, Equo, IU, UPyD y otras fuerzas políticas han exigido también estos últimos días al Ministerio del Interior que renuncie a instalar las concertinas en Melilla. En el PP solo ha habido, hasta ahora, una voz discrepante, la del diputado por Ceuta, Francisco Márquez, que la semana pasada reconoció que le resultaban “desagradables” los instrumentos de contención que causan daño a las personas. “Quiero pensar que debe de haber otros medios con la misma efectividad y menor capacidad de daño físico”, afirmó.