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crisis en el gobierno del principado de Asturias

Rosa Díez rompe con el PSOE en Asturias y deja en minoría al Gobierno regional

La líder de UPyD culpa al PSOE de la ruptura por incumplir el pacto de reforma electoral

“El PSOE prefiere mantener un pacto con el PP que respetar un acuerdo institucional”, afirma

El Ejecutivo de Javier Fernández se queda en minoría tras el frenazo de la reforma electoral

Izquierda Unida también se separa de los socialistas por parón de la reforma

UPyD ha roto el pacto con el Gobierno socialista de Asturias, con lo que da una señal clara de que no se casa con nadie. Hace 17 meses se fraguó una relación estable en el Principado, supeditada al cumplimiento de unos acuerdos. Pero ahora la formación que lidera Rosa Díez considera roto ese acuerdo. La ruptura, de indudable trascendencia política, la ha anunciado Díez durante su parlamento de inauguración del segundo congreso de su partido, y lo expresó en medio de un discurso sobre las señas de identidad de esta fuerza política y su forma de actuar y relacionarse con partidos que gobiernan. El PSOE, con 17 diputados de 45, se sostiene en minoría en el Gobierno con el apoyo en la Cámara de IU (5 parlamentarios) y UPyD (1). El diputado de UPyD es decisivo porque la izquierda, con 22 escaños, suma los mismos que la derecha: los 12 de FAC y los 10 del PP.

 “A partir de hoy el Gobierno socialista de Asturias se queda en minoría porque el PSOE ha preferido mantener un pacto electoral con el PP que respetar el pacto institucional y por la regeneración democrática que firmó con UPyD”, proclamó Rosa Díez, quien antes había proclamado: "Somos políticamente insobornables. Apoyamos ideas y no siglas. Nuestro voto no es un cheque en blanco para nadie".

La dirigente de UPyD detalló así el porqué del acuerdo: "En cuatro años solo hemos firmado un pacto de legislatura, en Asturias. Lo firmamos con el PSOE para darle estabilidad institucional a aquella tierra que bien lo necesita, para sacar adelante política de progreso y por la regeneración democrática. Firmamos ese acuerdo y era un pacto nacional, el primero que ha hecho nuestro partido: pues bien, el PSOE ha roto el pacto de una manera vergonzosa, para optar para mantener un pacto con el PP para mantener el poder con una ley electoral injusta; eso es lo que ha hecho, optar por un pacto de hierro con el PP, por el poder de su partido en Asturias".

Este anuncio de ruptura ha sido acogido por los delegados al congreso de UPyD con toda la aquiescencia, a juzgar por los aplausos. En Asturias, uno de los dos únicos Ejecutivos autonómicos –con el de Andalucía- en manos del PSOE, se estaba muy pendiente de las palabras de Díez porque los tambores de separación suenan desde hace días. Los socialistas en el Gobierno han abandonado la reforma de la Ley Electoral con la que se comprometieron tanto con Izquierda Unida (con la que no había un pacto firmado, sino la negociación de apoyos asunto por asunto) como con UPyD, con la que sí firmó un acuerdo de gobernabilidad.

En su descargo, el PSOE asturiano argumenta que siempre supeditó esa reforma a que hubiera “un consenso reforzado”. Entienden los socialistas que el acuerdo debía alcanzar a los dos partidos de la derecha (PP y Foro Asturiano Ciudadano, FAC) o, al menos, a uno de los dos. No es así, ya que ninguno de los dos aludidos tiene interés en un cambio de la Ley Electoral que permitiría a fuerzas hasta ahora minoritarias, como son UPyD e IU, obtener mayor representación.

No lo interpreta igual el partido de Rosa Díez, cuyo representante en Asturias, Ignacio Prendes, asiste al congreso del partido en Madrid y está plenamente de acuerdo con la máxima dirigente de la formación en la ruptura. El desencadenante final ha sido la retirada el jueves por los socialistas de su apoyo a la tramitación del cambio de la ley electoral autonómica, una exigencia de IU y UPyD que figura en los pactos de estabilidad parlamentaria suscritos el año pasado por ambas formaciones por separado con el PSOE. Los socialistas no sumaron sus votos a los de sus socios en la Cámara, tras constatar el rechazo de PP y FAC.

El único diputado de UPyD en la Cámara autonómica, Ignacio Prendes, acusa al PSOE de “traición”, de “cambiar de socio” y de “incumplir lo pactado”, “Será de su entera responsabilidad lo que ocurra a partir de ahora”, ha afirmado. Prendes fue decisivo para la investidura del socialista Javier Fernández como presidente del Principado hace 17 meses, en mayo de 2012, tras las elecciones anticipadas celebradas en Asturias en marzo del año pasado.

IU, que también ha venido dando respaldo parlamentario al Gobierno en minoría de Fernández, ha marcado distancias a su vez con los socialistas. Ambos grupos han protagonizado en las últimas semanas alguna dura controversia parlamentaria. Y ahora, tras lo ocurrido con la ponencia de la ley electoral, el portavoz de IU, Ángel González, proclamó. “Se han echado en brazos de la derecha”. "Si tan fácilmente pactan con la derecha, no podrán contar con nosotros”. Aunque para IU se trata de “un engaño difícil de superar”, la formación ha dejado un resquicio abierto para restablecer el entendimiento.

Los socialistas niegan la traición de los pactos de estabilidad parlamentaria con UPyD e IU. El secretario de organización de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE), Jesús Gutiérrez, ha desmentido que haya vulneración alguna del documento de 15 folios que en mayo de 2012 firmaron la FSA –cuyo secretario general es el presidente autonómico, Javier Fernández- y UPyD. Gutiérrez sostiene que el compromiso suscrito es reformar la ley electoral, pero condicionado a alcanzar una mayoría reforzada y amplia en la Cámara, lo que debería incluir a alguna fuerza política adicional a las tres que dan respaldo parlamentario al Ejecutivo, que splo suman 23 de los 45 diputados.

Se trataría así de garantizar un consenso amplio en torno a una norma básica y que se entiende que ha de trascender más allá de la actual legislatura y de la coyuntural composición de la mayoría que sostiene al ejecutivo. “No ha habido ni deslealtad, ni burla, ni traición”, ha defendido Gutiérrez, quien acusa a UPyD de “intentar meter mucho ruido, excesivo, para justificar una ruptura”. El PSOE ha emplazado a UPyD a convocar la comisión de seguimiento del acuerdo de legislatura.

El presidente de Asturias, Javier Fernández. EFE

Las elecciones anticipadas del 25 de marzo de 2012 -que permitieron a los socialistas recuperar el Gobierno de Asturias al cabo de 10 meses de Ejecutivo minoritario de Francisco Álvarez-Cascos y de su nueva formación Foro Asturias Ciudadanos (FAC)- dejó una situación parlamentaria endiablada. Los socialistas, vencedores de los comicios con 17 diputados de un total de 45, estaban lejos de la mayoría suficiente e, incluso con el respaldo de sus exsocios de IU (5 escaños), sumaban 22, los mismos que podría reunir una hipotética alianza de la derecha entre Foro (12) y PP (10).

Aunque un acuerdo constructivo entre Foro (una escisión traumática y bronca del PP en 2011) y los populares resultaba inimaginable (y desde entonces los acontecimientos no han hecho más que confirmarlo), la reedición de un Gobierno de coalición de los dos grupos de la izquierda (como había ocurrido en las dos legislaturas precedentes) no garantizaba la estabilidad. Esto le concedió una relevancia decisiva al único diputado de UPyD, que por vez primera obtuvo representación en la Junta General de Principado (Cámara legislativa).

La imposibilidad de poner de acuerdo a PSOE, IU y UPyD –y especialmente a estos dos últimos grupos- mediante un acuerdo tripartito de legislatura abocó al PSOE a negociar de forma bilateral y por separado con IU y con UPyD. Ambos pactos, aunque de diferente alcance, permitieron al PSOE formar Gobierno en solitario, pero con garantía de estabilidad parlamentaria merced al apoyo de 23 de los 45 diputados de la Cámara.

La reforma de la ley electoral asturiana es una vieja reivindicación de IU y que también hizo suya UPyD. A efectos de las elecciones autonómicas (no de las generales), Asturias está dividida en tres circunscripciones electorales. Esto se hizo para que los extremos occidental y oriental de la región (las dos zonas más rurales y menos industrializadas y con menor densidad de población) no quedaran demasiado relegadas en el parlamento autonómico y con una ínfima representación. En busca de ese afán de reequilibrio en la representación territorial, la zona central (que concentra al 80% de la población asturiana y las zonas más urbanas e industriales) elige a 34 de los 45 diputados; la occidental, a 6; y la oriental, a 5. Esta distribución supone que en la zona central se precisan obtener más votos que en las otras dos para lograr un escaño, lo que penaliza a aquellas fuerzas que, como IU, tienen su implantación electoral fundamental en las zonas industriales y obreras, y a las fuerzas, como UPyD, con un perfil muy urbano. De hecho, en los comicios adelantados del 25 de marzo, sólo el PSOE, el PP y FAC obtuvieron escaños en las circunscripciones occidental y oriental.

La ruptura entre PSOE y UPyD deja al Gobierno al azar de derrotas parlamentarias, dado que los dos grupos de la derecha suman los mismos escaños que los dos de la izquierda. Pero, incluso aunque se verificase un distanciamiento definitivo también con su otro socio, IU, el escenario más previsible no sería tanto el riesgo para el Ejecutivo de una moción de censura o de unas elecciones anticipadas como una posible prórroga presupuestaria en lo que queda de legislatura y una extenuante debilidad parlamentaria del ejecutivo durante los dos años que le restan de mandato.

El Estatuto de Autonomía permite convocar nuevas elecciones anticipadas. Habría que esperar, según la norma, hasta el 1 de febrero, una vez que se cumpla un año de la anterior disolución de la cámara, que fue decidida por el Gobierno de Foro el 30 de enero de 2012. Pero no es probable que fuerza política alguna quiera aparecer como responsable de someter a la comunidad a un tercer proceso electoral autonómico desde mayo de 2011. Y, la alternativa, una moción de censura para derribar al Gobierno, pasaría de forma necesaria por un entendimiento –hoy inimaginable- del PP con su ex secretario general Francisco Álvarez-Cascos. Ambos son rivales enconados en la lucha por la hegemonía de la derecha política asturiana y han escenificado sucesivos desencuentros desde que divergieron sus pasos.

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