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EL ENCAJE DE CATALUÑA EN ESPAÑA

PP y PSOE se acercan sobre Cataluña pero chocan por la Constitución

Rajoy elude la reforma de la ley fundamental por sumar menos apoyo que en 1978

ATLAS

Alfredo Pérez Rubalcaba ha multiplicado sus contactos para buscar una solución “de Estado” al problema catalán. Esta semana se vio con Mariano Rajoy en La Moncloa, después de meses de ruptura por el caso Bárcenas, y este viernes se reunió en la Generalitat con Artur Mas. Rubalcaba ofreció a Mas que renuncie a la consulta independentista a cambio de intentar la reforma constitucional en el sentido federal que él propone. Mas, que agradece esos movimientos, no está por esa labor, pero el principal escollo para cambiar ahora la ley fundamental sigue en La Moncloa: Rajoy dejó muy claro hoy desde Bruselas, aunque con palabras amables hacia el líder del PSOE, que no ve esa salida:

“Para reformarla debe haber un consenso suficiente y un objetivo claro y determinado, que en este momento no lo veo”. Y remató: “Lo que se plantea de verdad no es un problema de reforma constitucional, es la soberanía nacional y yo la voy a defender porque creo en ella”.

Rubalcaba, Mas y Navarro entran al despacho del presidente de la Generalitat.
Rubalcaba, Mas y Navarro entran al despacho del presidente de la Generalitat.

Los líderes de los dos principales partidos del país han hablado varias veces y han tenido dos largas conversaciones sobre Cataluña en La Moncloa. Una, antes del verano, y otra, esta semana, la que anunció Rubalcaba y confirmó este viernes Rajoy. Ahora ambos preparan otra cita tras el encuentro del líder del PSOE con Mas.

Aunque hay matices y la situación en Cataluña evoluciona —a peor—, la conclusión de ambos encuentros entre el presidente y el líder de la oposición es bastante similar. Rubalcaba propone una salida, no ve otra: la reforma constitucional hacia un modelo federal pactado con los partidos catalanes y todos los demás. Rajoy le escucha, dice que le comprende, pero tiene un análisis distinto. Si se abre el melón constitucional, señala el presidente, según su entorno, CiU —y PNV y ERC— reclamaría incluir el derecho de autodeterminación. Y PP y PSOE lo rechazarían. IU haría planteamientos que las dos grandes formaciones no asumen. Y la conclusión, tras un largo proceso con mucho coste político, sería una Constitución apoyada solo por PP y PSOE.

Dos reuniones largas en La Moncloa

C. E. C. / Madrid

El presidente del Gobierno y el líder de la oposición han tenido dos encuentros importantes en los que han debatido a fondo sobre Cataluña. Sobre el de esta semana, ni La Moncloa ni el PSOE quieren dar detalles, ni siquiera confirmar la fecha. Lo único aparentemente seguro es que fue un encuentro, y no una simple llamada telefónica. La fecha más probable de esa cita es el miércoles a mediodía, por los detalles que ofreció Rubalcaba y la agenda de Rajoy.

Ese día el presidente volvía de Barcelona, donde tuvo un breve encuentro con Mas que evidenció la tensión que se vive entre ambos en estos momentos (al menos esa es la imagen que se transmite). Mas estaba indignado porque el equipo de Rajoy no le había dejado hablar en un foro económico. Tan molesto estaba que, como protesta, no se quedó a escuchar el discurso de Rajoy. Pero antes, ambos compartieron unos minutos en una zona cerrada para la prensa. No parece que hubiera avances importantes, pero fue la primera conversación desde la del 29 de agosto y, sobre todo, después de la multitudinaria Diada.

La anterior charla larga de Rajoy y Rubalcaba sobre Cataluña también se produjo en La Moncloa. Fue el pasado 20 de junio. La cita estaba oficialmente convocada, esta vez sí con fotógrafos, para cerrar el pacto sobre la posición española ante la cumbre clave del 27 y 28 de ese mes. Estuvieron dos horas y media y ambos comparecieron ante la prensa. Contaron que habían hablado de Europa. En realidad, ese acuerdo estaba ya muy trabajado y ambos se concentraron en hablar de Cataluña. Hubo diagnóstico común, pero el punto de choque sigue siendo el mismo: la reforma constitucional que Rajoy no ve.

La de 1978, recuerdan los marianistas, tiene una gran ventaja: la apoyó desde el PCE, que aceptó la monarquía, hasta CiU, mientras el PNV pedía la abstención. Se votó de forma aplastante en Cataluña, incluso más que en Madrid. Fue una situación irrepetible, señalan, por las circunstancias excepcionales de salida de la dictadura. Cualquier votación que baje de ese apoyo es perder respaldo, explican, y las actuales circunstancias políticas y sociales hacen que esa pérdida se dé por segura. “En este momento no hay un principio de acuerdo necesario para hablar. Repasen el debate del Estado de la nación”, resumió la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

La tesis de Rajoy es que solo se metería en esa reforma constitucional como sucedió en las dos anteriores: si supiera de entrada cómo iba a ser la salida. Es decir, si tuviera un pacto previo muy cerrado con CiU. Y eso no está siquiera encima de la mesa. Es más: aunque hay mucha buscando una salida (también empresarios catalanes, que presionan a Mas y a Rajoy para que se sienten a hablar en serio, dado que llevan sin hacerlo desde el 29 de agosto), el escenario más probable que se maneja tanto en el Gobierno como en el mundo político es, en general, muy pesimista.

Consistiría en tres fases. Primero, intento de consulta. El Gobierno lo llevaría al Constitucional, que lo rechazaría. Entonces Mas, confían en el Ejecutivo y la oposición, acataría ese rechazo. Pero convocaría elecciones plebiscitarias. El riesgo de ruptura de CiU en ese momento sería muy alto. A partir de ahí, y en función del resultado de los independentistas, el Parlament podría llegar a la declaración unilateral de independencia de la que avisó Josep Antoni Duran como escenario posible aunque no deseable para él. Y ahí ya no hay planes. De nuevo el Constitucional lo anularía. Pero la presión social en Cataluña sería insoportable. Por eso los políticos se mueven para intentar evitar este escenario.

“Vale la pena intentarlo”, es el mensaje que llega tanto del Gobierno como del PSOE y CiU. Pero el margen de los protagonistas clave sigue pareciéndole muy estrecho a todos los consultados.

En cualquier caso, se va a intentar. El Gobierno está muy interesado, desde hace meses, en tener al PSOE a su lado. Rajoy siempre presume de que en el asunto de Cataluña piensa lo mismo que Rubalcaba. Este viernes lo reiteró lo reiteró. Aunque el socialista plantea la reforma constitucional, sí es verdad que ambos rechazan de plano la consulta soberanista.

Y ahora, además, según Rubalcaba, ambos partidos transmiten también “la conciencia compartida” de que hay un problema y de que “la situación es muy difícil”. Y ese reconocimiento “es el primer paso para empezar a arreglarlo”.

Rajoy y Rubalcaba hablan muchísimo más de lo que se dice, aunque tras las revelaciones de antes del verano sobre Luis Bárcenas se había producido una profunda ruptura.

Pero los puentes no se rompieron del todo, especialmente entre sus respectivos colaboradores. El contacto al máximo nivel se retomó esta semana. Rubalcaba argumenta que el tema catalán es una “cuestión de Estado” y por eso valía la pena el diálogo. Rajoy y su entorno están encantados de que el líder socialista vuelva a su espacio de consenso en un asunto tan sensible.

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