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El PP no ve de “interés general” que el Congreso interpele a Rajoy por Bárcenas

Impone la mayoría absoluta para vetar una iniciativa del PSOE

Posada discute con Soraya Rodríguez, poco antes de la reunión de la Diputación Permanente del Congreso.

La oposición en bloque volvió a chocar este martes contra el muro infranqueable que la mayoría absoluta del PP ha levantado para proteger a Mariano Rajoy. Todos los grupos de la oposición sin excepción han pedido sin éxito en el Congreso que el presidente del Gobierno comparezca de nuevo para aclarar sus relaciones con Luis Bárcenas y la presunta financiación ilegal del PP.

Todos, con distinto nivel de vehemencia, aseguraron en la Diputación Permanente que el presidente del Gobierno mintió ante el pleno el pasado 1 de agosto o, al menos, no dio todos los datos sobre el caso. Pero enfrente estaba el PP, con Carlos Floriano como portavoz para la ocasión, para contestar que las peticiones responden a una estrategia del PSOE para “deslegitimar al Gobierno del PP”. Y, por supuesto, estaba para frenar todas las iniciativas.

El dirigente popular llegó a acusar a los socialistas de actuar como “cooperador necesario de Bárcenas para que no explique el origen de los más de 40 millones de euros que llegó a acumular en cuentas suizas”. Omitió Floriano que la petición de explicaciones provenía no solo del PSOE, sino de todos los demás grupos parlamentarios.

Según el PP, el asunto carece de “interés general” y, por eso, desplegó todos los diques y filtros parlamentarios para bloquear la interpelación urgente al presidente del Gobierno, rechazar un Pleno extraordinario sobre el asunto y negar la creación de una comisión de investigación sobre la financiación del PP.

Primero el presidente del Congreso, Jesús Posada, convocó una reunión urgente de la Mesa del Congreso para impedir que horas después la Diputación Permanente ni siquiera debatiera y votara una interpelación urgente a Rajoy para que aclare si mintió el pasado 1 de agosto.

La tesis del PP en la Mesa es que no es posible interpelar al presidente y que no hay razones de “interés general para convocar un Pleno extraordinario”. Explica que cuando la semana del 9 de septiembre se reanude la actividad ordinaria, el PSOE puede preguntar a Rajoy con dos minutos para la respuesta e interpelar al Gobierno para que responda cualquier ministro de forma más prolongada.

Jordi Jané, representante de CiU, se abstuvo por entender que la petición del PSOE supone una moción de censura encubierta, porque incluye una reprobación al presidente del Gobierno que sería sometida a votación posteriormente.

Por su parte, los socialistas invocan el artículo 111 de la Constitución, que dice que “el Gobierno y cada uno de sus miembros están sometidos a las interpelaciones y preguntas que se le formulen en las Cámaras”; y el 180 del Reglamento del Congreso que afirma que “los Diputados y los Grupos Parlamentarios podrán formular interpelaciones al Gobierno y a cada uno de sus miembros”.

El líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, exculpó a Posada y dio por hecho que ha sido presionado por el Gobierno, pero consideró “inexplicable” el veto a la interpelación. Soraya Rodríguez, portavoz del PSOE, reiteró la petición para interpelar a Rajoy “sobre las responsabilidades políticas derivadas de las falsedades vertidas por el presidente en sede parlamentaria en relación con el escándalo de financiación ilegal del PP”. Si la Mesa vuelve a rechazarlo, los socialistas irán al Tribunal Constitucional para recurrir el bloqueo de la Cámara.

A la Diputación Permanente sí llegaron dos iniciativas sobre el caso Bárcenas para que fueran rechazadas por la mayoría del PP, pero al menos fueron debatidas y votadas: una del PSOE para crear una comisión de investigación sobre la financiación del PP y otra de IU para que comparezca de nuevo Rajoy en un Pleno extraordinario. A la segunda votaron todos a favor menos la mayoría absoluta y de bloqueo del PP.

Posada, tocado y reprobado

F. G.

Si algo marca la larga trayectoria política de Jesús Posada es la capacidad de mantenerse a flote sin manchar y eludiendo las polémicas. Como presidente del Congreso ha navegado sobre la mayoría absoluta del PP en la Cámara para frenar iniciativas, pero preservándose de las polémicas o del desgaste que supone ese rodillo. Este martes, en parte, esa trayectoria se quebró porque fue duramente criticado por tres grupos por decisiones que él asumió personalmente, dirigidas todas a salvaguardar al Gobierno. El diputado José Luis Centella arremetió contra él porque Posada tomó por su cuenta, sin consultar a la Mesa, la decisión de vetar la petición de IU para que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría dé explicaciones sobre la situación del Tribunal Constitucional después de que EL PAÍS desvelara que su presidente, Francisco Pérez de los Cobos, fue militante del PP mientras era magistrado y que colaboró y asesoró a los populares. Posada fue luego criticado muy duramente por la portavoz socialista, Soraya Rodríguez, por convocar urgentemente una Mesa para vetar una iniciativa del PSOE sobre el caso Bárcenas. “Posada ha hecho que el Congreso pierda autonomía frente al Gobierno y él ha perdido la autoridad”. En su opinión, “ha pasado a ser el defensor mayor del Gobierno”, aseguró. Ya en la Diputación Permanente, la diputada de UPyD Irene Lozano se dirigió directamente a Posada para decirle: “Usted ha impedido que se debata la posibilidad de interpelar directamente al presidente; su trabajo es ampararnos a nosotros y nos encontramos con que la mitad de nuestras energías se dirigen a sortear las cortapisas que usted nos pone para hacer nuestro trabajo y por eso le reprobamos”.

CiU y PNV no apoyaron la petición de crear una comisión de investigación, invocando su habitual rechazo a esa fórmula y la existencia de investigaciones judiciales en marcha.

Para Cayo Lara (IU), “Rajoy mintió en el Congreso”; para Aitor Esteban (PNV), “el presidente no aclaró muchas cosas”; para Jordi Jané (CiU), “es necesaria una nueva comparecencia”; para Irene Lozano (UPyD), “ha legitimado la mentira como forma de comportamiento político y mintió para encubrir sus responsabilidades de forma sistemática” y para el Grupo Mixto la versión del Ejecutivo no coincide con los hechos.

En la respuesta a la catarata de acusaciones se empleó a fondo el número tres del PP, Carlos Floriano. Según dijo, no tiene sentido esa investigación porque el PSOE ya tiene establecida la conclusión, es decir, la financiación irregular del PP y solo busca entorpecer la investigación judicial y atacar al Gobierno. “No aceptaron su derrota y quieren seguir agarrados al señor Bárcenas porque creen que es lo más rentable”, dijo Floriano a los socialistas.

Acusó a los socialistas de “creer a quien ha dado versiones distintas y ha engañado a todos” y concluyó que “el PSOE está agarrado al señor Bárcenas para que él no tenga que explicar el origen del dinero que acumuló en Suiza. El 1 de agosto no querían explicación, solo querían la dimisión del presidente del Gobierno, pero les salió mal; Rubalcaba perdió el debate y ahora quieren reproducirlo”.

En ese esfuerzo de defensa no faltó la referencia al caso de los ERE en Andalucía y la acusación a UPyD de no haber justificado el 20% de los donantes anónimos. Irene Lozano le respondió anunciando una querella contra el diputado del PP.

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