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Rajoy se agarra al “indicio alentador” de la incipiente rebaja del paro

El presidente recopila 'brotes verdes', pero limita el protagonismo de la economía

Adelanta que el número de parados registrados bajó en 68.500 personas en julio

Dirigentes políticos del PP y miembros del Gobierno habían anticipado que el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, aprovecharía su comparecencia por los papeles de Bárcenas para volver a airear los indicios de mejora económica, para hablar de "lo que interesa a los ciudadanos". Rajoy ha tardado cinco minutos en entrar en materia. Y ha asegurado que no venía a "repetir debates sobre política económica". Pero lo que ha tildado de "datos para contextualizar la situación" ha acabado siendo una copiosa cosecha de brotes verdes, con los últimos datos sobre el paro como principal referencia. 

Rajoy no solo ha exhibido los recientes datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre, "el mejor de la crisis para el empleo", sino que ha adelantado algunas cifras del paro registrado por los Servicios Públicos de Empleo en julio, que se publicarán este viernes. El presidente del Gobierno ha asegurado que, entre marzo y julio, el número de parados registrados habría descendido en 340.000 personas, "2.250 parados menos al día". Eso implicaría que el paro registrado bajó en unas 68.500 personas el mes pasado.

"En estos datos hay un importante peso de la estacionalidad", concedió Rajoy, "pero esa estacionalidad se ha producido siempre en los segundos trimestres, y este es el mejor de la crisis". Entre abril y junio, la EPA reflejó que se crearon 224.500 empleos y que el paro bajó en 224.500. Los matices, que el presidente omitió, emborronan la buena imagen. Sin el efecto de las contrataciones por el verano, el empleo habría descendido. Y la mejora del paro tiene mucho que ver con que la población activa retrocede al mayor ritmo de las últimas décadas.

El presidente del Gobierno echó mano de otros "indicios alentadores" para sostener que la situación económica "ha mejorado", pero, a diferencia de lo que temía la oposición, su incursión en la economía fue limitada, apenas diez minutos en una comparecencia de más de una hora sobre las consecuencias de la contabilidad recopilada por Luis Bárcenas, investigada por la Audiencia Nacional.

Eso sí, Rajoy no dejó pasar la ocasión de recordar que la recesión "está a punto de acabar", tras caer el PIB un 0,1% en el segundo trimestre, que los datos de la balanza exterior siguen aportando buenas noticias, que la economía española ya ha dejado de endeudarse con el resto del mundo. O que la prima de riesgo ha descendido en el último año, aunque aquí escamoteó protagonismo a la intervención del Banco Central Europeo.

Tampoco recordó que ahora las diferencias con otros países europeos está en el acceso al crédito, mucho más costoso en España. Ni que, el propio Gobierno, hace dos meses, reconoció que lo que aguarda es una recuperación económica anémica, con tasas de crecimiento por debajo del 1% en toda la legislatura y tasas de paro que no bajarán del 25%.

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