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El PP deja una puerta abierta pero da casi por hecho que habrá censura

El presidente podría a última hora ceder y comparecer pero parece difícil

Protesta de IU en el Pleno del congreso celebrado en el Senado

Como sucede siempre que Mariano Rajoy tiene que tomar una decisión clave, su entorno no tiene nada claro qué hará al final. El secretismo y la improvisación hacen que el presidente sea mucho más imprevisible de lo que pueda parecer. Sin embargo, con estas prevenciones, todas las fuentes consultadas dan por hecho que España se encamina hacia la tercera moción de censura de su historia reciente.

Está en manos del presidente evitarla aceptando una comparecencia en el Congreso para hablar del caso Bárcenas. Pero no parece dispuesto y mucho menos forzado por la oposición, algo contrario a su obsesión por la autonomía. Rajoy lo dejó claro el lunes, en la comparecencia ante la prensa. “Cuando tenga algo que decir, lo diré”. Él entiende que no debe dar explicaciones porque se lo pidan, sino porque él lo considere oportuno. “Si había alguna posibilidad, ahora con esta presión lo han puesto mucho más difícil”, señalaba un miembro del Ejecutivo que conoce bien al presidente.

Rajoy recibe el apoyo de grandes empresarios y les promete aguantar

Rajoy tenía pensado dar más explicaciones en la rueda de prensa que siempre convoca antes de irse de vacaciones. Esa cita se mantendrá —se duda entre el 26 de julio o el 2 de agosto— pero si hay moción cambiará la estrategia y el calendario del Gobierno.

Ante la perspectiva de tener que enfrentarse a una moción de censura si Rajoy no rectifica en el último minuto, el PP y el Gobierno pusieron en marcha la maquinaria para minimizar su importancia. De hecho, en los pasillos del Senado, miembros del Ejecutivo y diputados señalaban que quien más tiene que perder es el propio Alfredo Pérez Rubalcaba, ya que es él quien tiene que “examinarse” como candidato, según recordó el portavoz del PP, Alfonso Alonso, quien aseguró que a su partido “no le preocupa demasiado” la moción. Alonso no cerró la puerta a nada y dijo que decidirán la próxima semana qué votan en la petición de comparecencia de Rajoy, aunque apuntó a un posible “no” al decir que “no hay elementos nuevos” respecto a la semana pasada, cuando rechazaron esa comparecencia.

Si había alguna posibilidad, ahora lo ponen difícil”, dice el Ejecutivo

“Se han metido en un buen lío, se han precipitado, Rajoy lo puede convertir en una moción de confianza y mostrar la fortaleza del PP y de la mayoría absoluta”, señalaba un diputado. Algunos veteranos recordaban que precisamente una moción de censura, la última que hubo, en 1987, fue el principio del fin de Antonio Hernández Mancha, líder de Alianza Popular. Claro que otros, sobre todo socialistas, recordaban el éxito político de la moción que presentó Felipe González contra Adolfo Suárez pese a que fue derrotada.

Dos mociones

Solo ha habido dos mociones de censura en la etapa democrática y ambas fracasaron. El objetivo fundamental de sus protagonistas era presentarse ante la opinión pública como una alternativa al Gobierno.

  • 21 de mayo de 1980. Fue la primera moción y la protagonizó el líder del PSOE, Felipe González, frente a Adolfo Suárez. Todos los ministros del presidente y el líder de la UCD interrogaron al socialista Alfonso Guerra, encargado de defenderla, después de que el candidato socialista presentara un programa de Gobierno.

  • 23 de marzo 1987. La siguiente moción la presentó el entonces presidente de Alianza Popular, Antonio Hernández Mancha, contra el presidente del Gobierno, Felipe González.

El PP da apariencia de tranquilidad, aunque empiezan aparecer fisuras como el presidente de la diputación de Valencia, Alfonso Rus, quien dijo que Rajoy “tiene que dar explicaciones contundentes” en torno al caso Bárcenas porque “en España hay seis millones de parados y para que la gente le crea, debe de ser contundente”.

Mientras, el propio Rajoy hablaba ante los empresarios y banqueros más relevantes del país, reunidos en La Moncloa en un gesto muy claro tanto para el interior como sobre todo para el exterior y para los mercados de apoyo al presidente. Rajoy les dijo que no dimitirá, que no cederá a ningún chantaje y les garantizó la estabilidad política para gobernar y continuar con las reformas. “Tengo la obligación de gobernar porque así me lo han pedido los españoles y lo voy a seguir haciendo”, manifestó en la presentación del acto sin que nadie le preguntara sobre la situación política. Resaltó además que no tiene ningún problema con la justicia, sin mencionar en ningún momento a Bárcenas. Rajoy subrayó que es víctima de una persecución y que no es precisamente de la oposición, pero no especificó a quién se refería. Los empresarios, en las distintas intervenciones que se produjeron durante las dos horas que duró la comida, destacaron precisamente que el país necesita esa estabilidad política para continuar con las reformas.

“Conozco los orígenes y los métodos [del chantaje] porque ya los he vivido en otras ocasiones”, dijo Rajoy, que también aseguró que dará explicaciones en el Parlamento cuando sea oportuno. Los empresarios le dijeron que lo peor que podría pasar en España es que el Gobierno cayera ahora y agradecieron que el presidente les hablara con franqueza y estuviera tranquilo.

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