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Europa rebaja las expectativas de España sobre el resultado de la cumbre

Las instituciones avisan de que no habrá pasos sustanciales sobre unión bancaria

Alemania vigila todas las medidas que supongan más dinero

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La Comisión Europea y el Consejo preparan avances en medidas de crecimiento, empleo y crédito a las pymes en la línea de la propuesta de PP y PSOE. Aunque con cuantías muy limitadas: nada que pueda hacer que la crisis cambie de rumbo. Los eurócratas, en cambio, rebajan las expectativas españolas en lo relativo a la unión bancaria, en la que apenas se esperan pasos adelante más allá de la política de gestos. Las razones de todo eso, de casi todo lo que sucede en Europa, hay que buscarlas en Berlín: a tres meses de sus elecciones, Alemania está a favor de las medidas de lucha contra el paro juvenil, pero quiere imponer su criterio en lo más delicado: el diseño de la unión bancaria.

» Crecimiento y empleo. Bruselas prepara una batería de propuestas que, un año después de la cumbre de junio de 2012, dé una pizca de contenido al rimbombante —y hasta ahora estupendamente vacío— Pacto por el Crecimiento y el Empleo. Berlín ha apoyado la iniciativa para el empleo juvenil, con 6.000 millones de euros: el objetivo es que esos fondos se puedan gastar cuanto antes. Puede haber algo de dinero fresco en esas iniciativas, según las fuentes consultadas, y España verá satisfecha su demanda de urgencia tanto en ese ámbito como en la garantía de empleo juvenil (que persigue que los jóvenes tengan una oferta de trabajo o prácticas cuatro meses después de dejar sus estudios o perder el empleo). Puede haber también algo de maquillaje contable: la posibilidad de que algunas inversiones no computen como déficit.

Los ocho puntos del acuerdo

Unión bancaria. Promover la unidad del sistema financiero con mecanismos únicos de supervisión y crear un fondo de garantía de depósitos. Terminar con el “círculo vicioso” entre la deuda bancaria y la soberana con la recapitalización directa de los bancos.

Unificación del mercado financiero. Acabar con la fragmentación del mercado interno para evitar las diferencias actuales en las condiciones de financiación.

Impulso del crecimiento y el empleo. Aprovechar la inversión para reducir el paro.

Lucha contra el paro juvenil. Desarrollar un programa Erasmus para Formación Profesional. Tener en cuenta estos esfuerzos en los objetivos de déficit.

Crédito para las pymes. Aumentar los fondos del Banco Europeo de Inversiones para financiar a las pequeñas y medianas empresas.

Tratado de libre comercio entre la UE y EE UU. Iniciar las negociaciones cuanto antes.

Impulso del mercado interior. Plena y efectiva aplicación de la legislación de la directiva de libre circulación de servicios.

Aumento del papel de los agentes sociales en la política europea. Proteger los servicios públicos y los derechos laborales.

» Que coman crédito. La Comisión prepara novedades para restablecer el flujo de crédito a la economía real. Bruselas, al igual que Madrid, ha presionado al BCE para que active soluciones que acaben con la fragmentación existente en los mercados financieros: las empresas españolas pagan muchos más intereses que las alemanas o belgas por el mero hecho de serlo. PP y PSOE “instan” al BCE, de nuevo, a que actúe en esa línea. “No parece que Draghi vaya a sentirse muy intimidado”, ironizan fuentes europeas. Ambos partidos claman por incrementar la actividad del Banco Europeo de Inversiones: ahí pueden encontrar eco tanto en las instituciones, que ultiman medidas al respecto, como en varios países vecinos.

» Unión bancaria. Para tener posibilidades de éxito con su ambiciosa propuesta, Madrid debería buscar un frente común con Roma y París, según las fuentes consultadas. Pero cuidado: la última vez que eso sucedió, hace un año, Berlín reinterpretó a su antojo el pacto para la recapitalización directa de los bancos. España pone sobre la mesa la necesidad de progresar en el mecanismo de supervisión única, el mecanismo de resolución —de cierre— de bancos y el fondo de garantía de depósitos: todo eso es fundamental para resolver una crisis del euro en vías de eternizarse. Pero no hay consenso al respecto, pese a que la banca europea en general —y la española en particular— despierta serias dudas. “No va a haber grandes avances, más allá de un lenguaje más persuasivo y de los procedimientos”, según fuentes del Consejo. El ministro José Manuel García-Margallo ha abogado por que el mecanismo de rescate (el Mede) “pueda ser utilizado como dique de contención [de los problemas bancarios], con una capacidad de fuego ilimitada y la posibilidad de actuar con rapidez”. Si eso es lo que pretende España, a Rajoy y a Rubalcaba les toca convencer a Merkel: Alemania no ha permitido ni por un momento atisbar una capacidad de fuego “ilimitada” del Mede.

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