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La exlíder de Unión Mallorquina se declara “completamente indefensa”

Un colaborador de Maria Antonia Munar y un empresario la acusan en un cohecho

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Munar y Miquel Nadal, este miércoles en el banquillo. EFE

La fiscalía ve riesgo de fuga en la mujer que más poder manejó en Mallorca durante tres décadas, Maria Antònia Munar. Ella se confesó “totalmente indefensa” este miércoles ante la Audiencia de Palma donde la van a juzgar con una petición de seis años de cárcel por corrupción. La exlíder de Unió Mallorquina (UM) desmereció a su abogado, el profesor Gabriel Garcías, y designó a otro defensor, el penalista que representa a Francisco Correa, de la trama Gürtel, José Antonio Choclán, quién ya sentó en el banquillo al juez Garzón. Munar juega fuerte las que pueden ser sus penúltimas cartas, tras una primera condena a cinco años y medio de cárcel, que ha de analizar el Tribunal Supremo.

Elegante, algo altiva –interrumpió hasta tres veces en réplica al magistrado presidente-, con el deje político que no abandonan los reos insulares, Munar afirmó haber padecido “seis años de sufrimiento y estrés“ por la investigación de la Fiscalía Anticorrupción en sus distintos casos. Años atrás fue operada de cáncer. Ahora pretende postergar la vista para que su nuevo letrado se informe. Es una “maniobra, para el fiscal Juan Carrau, "no sólo para dilatar el proceso sino para preparar la fuga o alterar fuentes de prueba". La Fiscalía Anticorrupción pide más medidas cautelares; no tiene pasaporte y depositó una fianza de 350.000 euros

Sus dos domicilios fueron registrados judicialmente durante dos jornadas, en búsqueda del rastro de su parte de los cuatro millones de euros, que el millonario Román Sanahuja de Sacresa ha confesado que pagó en 2005 a la cúpula de UM en el Consell de Mallorca, por el negocio de compra de un solar público donde se podían construir 600 chalets.

La exmano derecha de Munar, un corrupto preso, el exdiputado Tomeu Vicens, reconoció antes el episodio del cohecho de Sanahuja, después de tres años entre rejas asumió tener sus manos sucias en un reparto de pagos de la corrupción: los políticos se embolsaron 600.000 euros cada uno (Munar, Nadal y Vicens) y dos millones fueron para UM. Vicens retornó una parte, 120.000 euros como "muestra".

Munar está en soledad, en el extrarradio del poder, sin ‘claca’ en la puerta del tribunal, apenas una amiga que la anima y que se excusa en que está en prácticas de Derecho. En el banquillo no habla ni se mira con sus compañeros de causa. La ex todo (alcaldesa, consejera, presidenta de Mallorca y del Parlamento balear) está escoltada por ‘arrepentidos’, gente imputada que buscó aligerar sus penas narrando sus supuestos delitos y los propios.

Tomeu Vicens le destapó y quien fue su ‘delfin’ Miquel Nadal -también imputado- hizo un relato acusador, de delator traidor según el entorno de la lider. La palabra de Nadal la llevó a la condena en el anterior juicio. Para argumentar su indefensión la ex presidenta de UM indicó que la Fiscalía -en los registros- fisgó sus documentos para su defensa, que ‘volcó’ los datos de su ordenador y miró su diario de respuestas preparadas. En otro ámbito lamentó que hasta cuatro fiscales permanecieran en la intimidad de su dormitorio mientras la policía intentaba abrir una de sus cajas fuertes.