Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Congreso no está para bromas

La Mesa devuelve una pregunta del diputado de IU Gaspar Llamazares

El texto comparaba el programa S-80 con el submarino de Gila

Imagen virtual del submarino S-80 facilitada por Navantia.

La Mesa del Congreso no está para bromas. El diputado de Izquierda Unida Gaspar Llamazares ha visto cómo el órgano de gobierno de la Cámara baja se ha negado a tramitar una pregunta escrita al Gobierno que iniciaba con una cita del célebre monólogo de Gila: “De color bien, pero no flota…”. Llamazares aludía al programa del submarino español S-80, que se encuentra paralizado después de que se detectara que pesa al menos 75 toneladas más de lo previsto.

Tras un somero preámbulo, el diputado planteaba varias cuestiones al Gobierno, algunas abiertamente burlonas. Por ejemplo: “Si el submarino S-80 está bien de color pero no flota ¿Acabará en el fondo del mar, matarile, rile, rile?” o “¿Podría el Gobierno regalárselo al enemigo, para que así podamos ganarle la próxima guerra?”.

Otras preguntas, en cambio, eran muy serias, aunque derrochasen ironía. Quería saber “cuánto ha costado hasta ahora su fabricación”, teniendo en cuenta que el presupuesto total del proyecto asciende a 2.200 millones de euros; “¿cuánto costará su cura de adelgazamiento?”, algo que el Ministerio de Defensa asegura ignorar; o si “ya se ha condecorado al ingeniero-jefe que lo ha diseñado”; es decir, por qué no se ha depurado ninguna responsabilidad”. Como corolario, Llamazares proponía esperar a 2019, para hacer coincidir la botadura del submarino con el centenario del nacimiento del célebre humorista.

La Mesa --con su presidente, Jesús Posada, al frente-- ha devuelto su pregunta a Llamazares para que la redacte de nuevo. Considera que una iniciativa parlamentaria no es lugar para chistes. Tal vez. Pero lo que realmente no hace ninguna gracia es que el futuro de los astilleros públicos Navantia –de los que dependen miles de empleos--, la continuidad del arma submarina de la Armada y cientos de millones de euros estén en el alero por un error de cálculo del que nadie ha dado todavía ninguna explicación.