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Un alto cargo del Gobierno catalán acusa al CNI de “carecer de escrúpulos”

CiU quiere que el director del espionaje explique en el Congreso el ‘caso Ziani’

Madrid / Barcelona

Destacados responsables de la Generalitat se contradijeron públicamente en las últimas horas sobre las intenciones del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) a la hora de solicitar la expulsión de España del marroquí Noureddin Ziani contratado por Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) para fomentar el soberanismo entre los inmigrantes. El servicio secreto español le acusa de ser un agente de la inteligencia marroquí (DGED) que pone el peligro la seguridad nacional.

El secretario de Asuntos Exteriores de la Generalitat, Roger Albinyana, declaró tener la impresión de que el CNI actuaba con una “motivación política” en una entrevista con Catalunya Radio. Otros responsables, como el director general de inmigración, Xavier Bosch, fueron más allá. “En el CNI son capaces de cualquier cosa, no tienen escrúpulos”, afirmó Bosch. Esquerra Republicana de Catalunya ha arremetido contra el CNI con más vehemencia aún. Mañana martes organizan un acto de apoyo a Ziani.

El grupo parlamentario de CiU en el Congreso de los Diputados ha expresado el deseo de que se convoque cuanto antes una reunión de la comisión de Gastos Reservados a la que debería acudir el director del CNI, general Félix Sanz Roldán, para explicar, entre otras cosas, la denuncia que él formuló contra Ziani y que ha dado pie a la orden de expulsión que pesa sobre el presunto espía marroquí.

Dos consejeros de Unión Democrática de Catalunya (UDC), los socios se Convergència, se han desvinculado de estas acusaciones contra el contraespionaje español sospechoso, según sus detractores, de querer “frenar el proceso soberanista” desencadenando una “guerra sucia” contra el nacionalismo. El primero fue el de Agricultura, Josep Maria Pelegrí, y, el segundo el de Interior, Ramon Espadaler.

“Con la información que tengo no estoy en condiciones de confirmar que la razón seguida sea el soberanismo”, señaló Espaldaler a La Xarxa. Los Mossos de Esquadra, la policía autonómica catalana que depende de Espaldaler, han trabajado sobre el “caso Ziani” con el CNI y la Brigada de Información del Cuerpo Nacional de Policía han desarrollado sobre Ziani, según fuentes de la investigación. El consejero dispone, por tanto, de más información que los demás miembros del Gobierno catalán. Los Mossos desmienten, sin embargo, haber colaborado.

A lo largo de varios años CNI y policía han recopilado información sobre los encargos de la DGED a Ziani, los pagos que, supuestamente, recibió como emolumentos y para reclutar a informadores en Cataluña, para manifestarse en Granada en 2010 contra el independentismo saharaui etcétera. Parte de esta labor fue grabada en vídeos. Sorprendentemente, sin embargo, el contraespionaje español formula su denuncia contra Ziani cuando este se ha distanciado del Consulado de Marruecos en Barcelona donde está la antena de la DGED en Cataluña.

El cónsul marroquí en Barcelona, Ghoulam Maichane, y las autoridades de Marruecos ven con malos ojos la senda soberanista catalana por la que Ziani se adentró hace algo más de un año porque temen que sirva de ejemplo para el Sáhara Occidental. Fue entonces cuando le reclutó el secretario de inmigración de CDC, Àngel Colom, y le dio un cargo de director en la Fundació Nous Catalans vinculada a Convergència. Acogió además en su sede a la asociación musulmana (UCCIC) que encabeza Ziani.

Ziani, de 45 años, natural de Oujda, lleva 14 años residiendo legalmente con su familia en España. Hoy martes el agente instructor de la policía elevará una propuesta al subdelegado del Gobierno en Barcelona, Emilio Ablanedo, que podrá firmar o no la orden de expulsión cuya vigencia es de cinco años. El Ministerio del Interior señaló, no obstante, el lunes, que será su “número dos”, Francisco Martínez, quien decidirá en última instancia sobre la suerte de Ziani.

Ziani es la segunda contratación polémica de Colom. El año pasado también incorporó al paquistaní Rajda Shaoib Satti a su fundación, pero tuvo que prescindir de él en diciembre cuando fue detenido por la policía y la Guardia Civil y acusado de introducir 64 kilos de heroína en Barcelona.

La prensa de Casablanca de hoy lunes da cuenta del empeño del CNI por expulsar al súbdito marroquí de España, pero, a diferencia de otras ocasiones, no arremete contra el servicio secreto español y obsesión anti-marroquí. Relata la información sin pasión, como si el asunto no fuese con ellos.

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