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El exsocio de Urdangarin implica al secretario de la Infanta con más correos

Torres entrega mensajes del duque a Revenga para que gestione sus contratos

El juez recibe a cuentagotas documentos del exsocio del duque

Un correo delata la estrategia de ocultar el verdadero papel del yerno del Rey

Las infantas Cristina y Elena junto a García Revenga (centro). Ampliar foto
Las infantas Cristina y Elena junto a García Revenga (centro).

Diego Torres, exsocio de Iñaki Urdangarin, mantiene viva su estrategia de implicar a la Casa del Rey en los negocios del duque de Palma. Nueve meses después de que iniciara su entrega dosificada de correos electrónicos, Torres continúa con la aportación de documentos al juez para consolidar la idea de que la Casa del Rey apoyaba a Urdangarin en sus negocios del Instituto Nóos y en otros privados con los que obtenía grandes ingresos.

Uno de esos nuevos correos llegó este martes al juzgado para intentar acreditar que el secretario de las Infantas, Carlos García Revenga, extesorero del Instituto Nóos e imputado en el caso Urdangarin, tuteló al yerno del Rey y esposo de la infanta Cristina en sus contratos privados con multinacionales.

Torres facilitó un correo electrónico enviado por Urdangarin a García Revenga donde le hace una consulta sobre un contrato firmado por él con una multinacional. El duque de Palma ingresó grandes cantidades de dinero como consejero de grandes empresas. Urdangarin facturaba estos servicios a través de Aizóon, la empresa cuya propiedad comparte con Cristina de Borbón. Esta circunstancia, según la Agencia Tributaria, entraña un delito fiscal grave que ahora está analizando el juzgado.

“¿Te acuerdas que antes de Navidad enviamos un contrato firmado a Lagardere? No he tenido noticias”, comunica en 2006 el yerno del Rey a García Revenga a través de un correo que parece indicar que el secretario de las Infantas, a sueldo de la Casa del Rey, estaba al tanto de todos los negocios de Urdangarin. El correo, que ya se ha incorporado al sumario, se lo remite el yerno del Rey desde su cuenta del Instituto Nóos a la dirección personal de García Revenga en el servidor de la Casa del Rey. Urdangarin da a entender que el secretario de las Infantas había visto y remitido el documento porque le pide la fecha de salida y la confirmación de su entrega.

En las declaraciones judiciales, ambos imputados sostienen que su relación es de amistad y confianza y descartan que se trate de negocios comunes. García Revenga fue tesorero de Nóos aunque declaró al juez el pasado 23 de febrero que nunca vio las cuentas y que se trataba de un cargo testimonial y honorífico. Aseguró que nunca cobró por su función en Nóos, ni de asesor de Urdangarin porque solo tiene un sueldo de la Casa del Rey. García Revenga admitió que le sorprendió conocer, tras estallar el caso Urdangarin, el “volumen de dinero” que movió el Instituto Nóos.

El yerno del Rey cobró 200.000 euros anuales de la compañía del magnate francés de medios y aviación Lagardère. Dos meses después de la firma del contrato con esta empresa reclamó a García Revenga, en febrero de 2006, un seguimiento acerca de las posibles liquidaciones derivadas del contrato.

En el año 2007 consta que Urdangarin obtuvo unos ingresos por un total de 1.045.400 euros tan solo de asesorías y consejos para grandes marcas, según su declaración de Hacienda, un extremo que investiga ahora el juez que le ha imputado por tres delitos fiscales.

El juez tomará declaración a los representantes de las multinacionales y empresas españoles que contrataron con Urdangarin y ha pedido las actas de los consejos a los que asistió.

El yerno del Rey negoció personalmente la firma de los contratos de asesoría personalizada con marcas españolas e internacionales, retribuidos por anualidades. A veces contrató su “consultoría” por 6.000 euros mensuales. La nómina de Urdangarin en Nóos era de 54.800 euros en 2005. Aquel año su empresa Aizóon declaró unos ingresos de 640.000 de las dos marcas de Nóos (el Instituto y la Consultoría Estratégica).

Las firmas que se relacionaron comercialmente con el duque y con Nóos son Motorpress, Altadis, Seelinger Condé, Mixta África, Ricard, Aceros Bergara, Repsol, Telefónica, Volkswagen Audi, Miguel Torres, Adecco, Iberia, Toyota, Europcar, Joyería Tous, Bancaja, Sol Meliá, Sa Nostra, PWC, Iberdrola, Air Europa, Roig Grupo y Timberland España. La trama de Nóos ingresó 4,3 millones de particulares y 5,8 millones de las Administraciones públicas.

En el dossier de Torres sobre los nuevos correos entregados al juez hay numerosos escritos de la testigo María Ángeles Almazán Villar, presentada como asistenta de la asistenta de Urdangarin, por sus gastos vinculados a los Juegos Europeos de Valencia, episodio del cual se desmarca el yerno del Rey. La mujer “ha faltado clamorosamente a la verdad” sobre su trabajo en Nóos, señala en su escrito al juez Manuel González Peeters, abogado de Diego Torres. Era secretaria de Urdangarin y le ayudaba a redactar cartas, gestionar cambios de contratos o comunicarle llamadas recibidas, señala el letrado.

La secretaria del duque estaba “en permanente contacto con La Zarzuela” y llevaba un “férreo control de las facturas y de los albaranes” relacionados con el proyecto de Juegos Europeos. Es “inviable”, indica el letrado de Torres, sostener que era una asistenta de la asistenta.

Además de la documentación sobre García Revenga, Torres facilitó otro correo electrónico del director de Nóos, Antonio Ballabriga, a los trabajadores del Instituto en abril de 2006 donde explica la estrategia de ocultación del duque como responsable de la empresa: “A partir de esta semana Diego [Torres] releva a Iñaki [Urdangarin] en la Presidencia del Instituto”. Y anuncia que “en unas semanas”, Urdangarin pasaría a presidir la Fundación sobre Deporte e Integración Social (sucesora de Nóos) y que en esta nueva entidad, el duque de Palma figurará “siempre como portavoz” en la Plataforma Pro-Juegos Europeos. “Lisavetsky [Jaime, exsecretario de Estado de Deporte] ya ha sido informado personalmente”.

La Zarzuela le sostiene

NATALIA JUNQUERA

La Zarzuela ha cerrado filas en torno a Carlos García Revenga, tesorero “honorífico” del Instituto Nóos —según su propia declaración ante el juez—, a cuya secretaria solicitó por correo electrónico figurar como “asesor de la Casa de S.M. el Rey”.

Tras conocer la decisión del juez de llamarle a declarar en calidad de imputado, la Casa del Rey pidió 24 horas para meditar su respuesta. Se barajaron todas las opciones, pero finalmente se decidió mantener al secretario personal de las Infantas en su puesto hasta “conocer y valorar” su declaración ante el juez del caso Nóos. Pero lo que esperaban no ocurrió, porque tras prestar declaración el pasado 23 de febrero, el juez no le retiró la imputación.

Hoy, La Zarzuela lo mantiene en su puesto argumentando que Carlos García Revenga no está acusado de ningún delito concreto y el lunes de la semana pasada nadie le impidió que acompañara a las Infantas a la clínica La Milagrosa para ver al Rey, recién operado de una doble hernia discal.

García Revenga, de 58 años, empezó a trabajar en La Zarzuela como secretario de las Infantas en 1993, después de haber sido profesor de doña Elena. Es “mucho más que un secretario”, reconocen en la Casa del Rey. Se ha convertido en íntimo amigo de las hijas del Monarca; fue testigo en sus bodas, es casi un tío para sus hijos —doña Elena y doña Cristina son madrinas de las suyas—y, como evidencian los correos de Diego Torres, García Revenga era, también, la almohada a la que Iñaki Urdangarin consultaba casi cualquier movimiento: “Habla con Carlos para que dé la última palabra...”.