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Cuatro ‘bárcenas’ en el Prado

El extesorero nacional del PP declara al juez que vendió por 1.500 euros a Rosendo Naseiro unos bodegones que ahora cuelgan en el museo de Madrid

FOTOGALERÍA: LOS BÁRCENAS DEL PRADO FOTOGALERÍA: LOS BÁRCENAS DEL PRADO
LA FOTOGALERÍA DE LAS OBRAS DE BÁRCENAS. La obra 'Besugo', de Bartolomé Montalvo, fotografiada ayer en el Museo del Prado.

Tres bodegones de fines del siglo XVIII y uno del XIX que supuestamente fueron propiedad del extesorero del PP Luis Bárcenas cuelgan de las paredes del Museo del Prado. Esas obras de arte llegaron a la pinacoteca en 2006 junto a otras 36 piezas de la llamada colección Naseiro, fruto de un acuerdo del Gobierno español con el BBVA para el pago de una deuda tributaria a cambio de la entrega de los cuadros.

Bárcenas, extesorero nacional del PP, imputado por cohecho, delito fiscal y blanqueo de capitales en el caso Gürtel, justificó el pasado lunes ante el juez Pablo Ruz su fortuna oculta en Suiza, de hasta 38 millones de euros, en sus actividades de compraventa de cuadros, asesoramiento de empresas e inversiones inmobiliarias y bursátiles.

Para probar que lo que decía acerca del comercio de obras de arte era verdad, Bárcenas aportó al juzgado dos documentos manuscritos de sendas operaciones en las que vendió y compró cuadros. Esas dos operaciones no justifican en ningún caso la fortuna de Bárcenas —hasta 38 millones de euros— pues en una de ellas obtiene 255.000 pesetas por la venta de cuatro bodegones (1.536 euros) y en la otra compra un cuadro por 9.000 euros.

El primer documento, manuscrito por una persona distinta de Bárcenas y firmado por el extesorero, da cuenta de la venta de cuatro bodegones, con sus nombres, tamaños y precios, a Rosendo Naseiro, también extesorero del PP que abandonó el cargo en 1990 tras verse envuelto e imputado en un caso de financiación ilegal del partido que fue archivado por defectos de forma en la instrucción. Naseiro es uno de los principales coleccionistas de arte en España.

Bárcenas vendió las cuatro obras de arte, según el manuscrito que entregó a la Audiencia Nacional, por 255.000 pesetas (1.536 euros). Lo hizo en un momento en que se empezaba a destacar el valor pictórico del género del bodegón con una exposición que organizó el Museo del Prado titulada Pintura Española de Bodegones y floreros de 1.600 a Goya.

A mediados de los años 90 del siglo pasado, los bodegones que Bárcenas había vendido en 1984 se habían revalorizado mucho, aunque el beneficiario de esa circunstancia fue Naseiro.

Los cuatro cuadros vendidos por Bárcenas a Naseiro, que luego adquirió en 2005 el Museo del Prado, no están entre los mejores de la colección de bodegones. Las obras cuelgan todavía hoy de las paredes de la pinacoteca. La más valorada es Besugo, de Bartolomé Montalvo. Los tres cuadros restantes son Florero con rosas y flor de almendro, de Santiago Alabert F.; Florero con rosas y jazmines, del mismo autor, y Plato de dulces, de M. Parra.

No es la primera vez que los negocios de Bárcenas relacionados con el arte irrumpen en la investigación del caso Gürtel. En el sumario figuran dos operaciones sospechosas de Bárcenas con billetes de 500 euros en 2002 y 2006 que el extesorero nacional atribuyó al negocio de compraventa de cuadros.

La primera, de 2002, fue un crédito de 330.000 euros que Bárcenas sacó de un banco en billetes de 500 y devolvió un mes después. El extesorero aseguró que se trataba de un préstamo que le hizo a Rosendo Naseiro para que este comprara dos bodegones porque en aquella época carecía de liquidez. Al final, la compra no se produjo y Naseiro devolvió el dinero a Bárcenas, quien, a su vez, canceló con esos fondos el préstamo que había pedido al banco.

La segunda operación fue un ingreso de 500.000 euros en una sucursal de Caja Madrid, también en billetes de 500 euros, por parte de Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas.

La Agencia Tributaria abrió un expediente por delito fiscal a Bárcenas, quien argumento que se trataba de la venta de dos cuadros que había adquirido en los años ochenta y que, debido al tiempo pasado, estaban exentas de tributación por la plusvalía conocida.

Las pruebas aportadas por Bárcenas apenas aclaran el origen de la fortuna que ocultaba en Suiza. El extesorero también entregó al juez Pablo Ruz un certificado de la empresa uruguaya Centenary SA en el que se señala que Bárcenas trabajó para ella entre 1995 y 2005 (cuando era gerente del PP, y en el último año, senador por Cantabria de esta formación política) “desarrollando tareas de asesoramiento comercial y financiero, lobby empresarial y promoción de las exportaciones a países de Centroamérica (...) habiendo percibido comisiones por estas gestiones”.

Bárcenas pidió a Centenary este certificado el 17 de diciembre de 2010, cuando llevaba año y medio imputado en el caso Gürtel. Bárcenas ocultó esta actividad al Senado cuando hizo su declaración de bienes. Y tampoco se lo contó al banco suizo en el que guardaba su fortuna cuando le preguntaron por el origen de la misma.

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