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Chacón evita votar para mantener su aspiración a liderar el PSOE

La exministra intenta también no romper su buena relación con el líder del PSC

Carme Chacón conversa ayer en el Congreso de los Diputados con el portavoz de ERC, Alfred Bosch. Ampliar foto
Carme Chacón conversa ayer en el Congreso de los Diputados con el portavoz de ERC, Alfred Bosch.

“Si Carme vota hoy con el PSC es que vuelve a la política catalana. Si se desmarca es que piensa dar la batalla como líder del PSOE para las próximas generales”. Este era el vaticinio que hacía una dirigente del PSC poco antes de que se produjese la votación en el Congreso sobre el derecho a decidir. Al final, ni una cosa ni otra. La exministra Carme Chacón se desmarcó del PSC, su partido y aunque no rompió la disciplina de voto del grupo parlamentario socialista como hicieron los otros 13 diputados del PSC, al final decidió no participar en la votación de la propuesta de resolución de CiU e Iniciativa per Cataluña. Es lo mismo que hicieron los cinco diputados díscolos del PSC que rompieron la disciplina de voto del partido y no participaron en la declaración soberanista del 23 de enero en el parlamento catalán. Chacón declaró por la mañana: “No voy a apoyar las resoluciones de los tres partidos que han iniciado en Cataluña un proceso de ruptura con el resto de España”. La diputada socialista fue cabeza de lista por Barcelona en las pasadas elecciones generales y debe su disciplina política al PSC. Por eso, al hacer pública su postura  por la mañana, pasó la pelota a Pere Navarro, líder del socialismo catalán, al declarar que ponía el escaño a su disposición. Ambos mantienen una gran sintonía política y personal, y prueba de ello es que fue la propia Chacón, por ejemplo, siendo todavía ministra, la que acudió al acto inaugural de campaña para apoyar a Navarro en las elecciones municipales de 2011 para la alcaldía de Terrassa.

Meses después, en diciembre de 2011, Navarro se erigió en líder del PSC y correspondió a esa sintonía con Chacón al asegurar el apoyo a su candidatura de la inmensa mayoría de los delegados del PSC en el congreso federal del PSOE de Sevilla de hace un año, en el que Chacón fue derrotada por la mínima por Alfredo Pérez Rubalcaba.

Nada hace pensar que la dirección del PSC obligue a la exministra a renunciar a su escaño, aunque Navarro intentó traspasarle a ella esa responsabilidad. Entre otros motivos porque la mayoría de dirigentes del socialismo catalán sigue apostando por ella para liderar el PSOE y creen que es el mejor activo que tiene el partido en la actualidad. Chacón también provoca un rechazo en algunos sectores del PSC, especialmente en las bases de algunas agrupaciones, que la ven como una rémora para construir un discurso catalanista creíble.

La exministra desvinculó su decisión personal de sus aspiraciones para dar la batalla de nuevo ante la dirección que lidera Rubalcaba, y ganar las primarias del partido para las próximas legislativas, pero todo parece indicar que sí peleará por esa ambición. “El presente y el futuro de Carme Chacón es insignificante, cuando de lo que estamos hablando es de la defensa de millones de españoles y de catalanes que quieren seguir juntos y por eso voy a trabajar: por una Cataluña y una España hermanada dentro de Europa”. Así respondió al ser preguntada sobre las verdaderas intenciones de su ambigua posición en el Congreso. Chacón explicó que no apoyaría las propuestas de CiU e ICV “por convicciones” y no por cálculos personales, pero varios dirigentes recordaron su tacticismo en muchos planteamientos políticos.

Cosa diferente a todo ello es cómo quedan las relaciones del PSC con el PSOE a partir de hoy y el encaje del socialismo catalán en la dirección de la calle de Ferraz. Los socialistas catalanes tienen dos miembros en la Ejecutiva y se especulaba que podrían ser sustituidos. Uno de ellos es José Zaragoza, que forma parte de la dirección del grupo parlamentario socialista y que fue jefe de campaña de Chacón para liderar el PSOE.

Rubalcaba siempre se refiere a él como “mi amigo Pepe Zaragoza”, pero diversas fuentes indican que esa relación pasa por su peor momento. Especialmente desde que el que fuera secretario de Organización del PSC se viera salpicado por el escándalo de la agencia Método 3 y se le vinculara al espionaje del almuerzo entre la presidenta del PP de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, y la examante de Jordi Pujol Ferrusola, en el que esta mujer relataba cómo el hijo del expresidente catalán evadía presuntamente capitales fuera de España. Zaragoza negó cualquier relación con ese caso y anunció acciones legales.

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