El PSOE propone listas transnacionales para las elecciones europeas

Los socialistas celebran hoy su primer cónclave temático, centrado en la UE

“La Europa Unida está en peligro”. La apuesta por las políticas de austeridad a ultranza ante la crisis ha producido una quiebra entre los países del norte y los del sur, entre los que crecen (o al menos se mantienen) y los intervenidos. Y muchos ciudadanos sienten que las decisiones que afectan a su vida no las toman los Parlamentos elegidos democráticamente, sino los mercados. La “desafección europeísta” se cuela en los debates nacionales, con dos síntomas que son el mismo: la “tentación nacionalista” y el “sálvese quien pueda”. Se ha activado una “bomba de relojería” y, para desactivarla, para “salvar” la zona euro y en definitiva a la UE, hay que “alterar radicalmente su configuración”, “convirtiéndola en la práctica en una federación”.

Ese es el diagnóstico que hace el PSOE. Sus propuestas para evitar el abismo de la ruptura en Europa —entre ellas, que el Consejo Europeo y la Comisión tengan un mismo presidente y que este sea votado indirectamente por los ciudadanos en listas transnacionales— se verán hoy en Madrid, en el encuentro Ganarse Europa. Es el primero de los cinco “diálogos” temáticos abiertos que celebrarán los socialistas de aquí a julio para preparar la Conferencia Política de octubre, esa en la que, según ha anunciado el PSOE, el partido revisará todo su proyecto.

El documento base para el debate, que seguirá abierto a aportaciones, afirma: “Ya no se trata solamente de reclamar Más Europa. Queremos Otra Europa”. Para lograrlo, el PSOE propone “afrontar un auténtico proceso constituyente en la próxima legislatura europea”, celebrando una Convención que intente, de nuevo, acordar una Constitución para la UE, sustituyendo a los Tratados en vigor. Estas son algunas de las propuestas recogidas en el texto, que han coordinado los diputados Ramón Jáuregui y Juan Moscoso.

» Un único presidente. Uno de los mayores exponentes del “déficit democrático” de la UE, dice el PSOE, es que el presidente del Consejo Europeo y el de la Comisión son “fruto del acuerdo de los jefes de Estado y de Gobierno”. Y que, entre esas dos instituciones, la Comisión —la que teóricamente representa “los intereses de la Unión” y no los de los países— está perdiendo peso a favor del Consejo. El documento plantea que las figuras de ambos presidentes se fusionen en una misma persona, y que esta sea elegida por el Parlamento Europeo “sin preacuerdos” entre países. También reducir el número de comisarios para que no haya uno por país.

» Dos papeletas: nacional e ideológica. El PSOE propone que 50 de los 754 diputados del Parlamento Europeo sean elegidos en listas transnacionales de cada perfil ideológico —socialdemócrata, liberal, verde, etcétera—. El ciudadano, el día de las elecciones, metería en la urna una papeleta nacional, por ejemplo del PSOE, y otra transnacional en la que habría socialistas de varios países. El cabeza de lista de esa segunda lista —que tendrían que consensuar los diferentes partidos socialistas de Europa— sería el candidato de todos los socialistas europeos a presidente del Consejo y de la Comisión.

» Más poder para la Cámara. La iniciativa legislativa, que hoy ejerce “en exclusiva” la Comisión, pasaría a ser compartida con el Parlamento (para que los ciudadanos no piensen que los representantes a los que votan ni siquiera tienen margen real para proponer leyes, aunque sí las votan). Se crearía la figura de la “moción de censura constructiva” (ahora el Parlamento puede censurar a uno o varios miembros del Gobierno, pero no sustituirlos por otros) y se ampliarían las materias que requieren mayoría cualificada (eliminando, en cualquier caso, la capacidad de veto).

» Hacia la Defensa y la diplomacia común. Quizá consciente de la dificultad de conseguirlo a corto plazo, el documento apunta tímidamente a la necesidad de “avanzar en la integración de las políticas de libertad y seguridad interiores, de educación e innovación, y muy especialmente de política exterior, de cooperación al desarrollo y de seguridad y defensa”. Lo más imperioso, dice, es unificar la política exterior, que Europa tenga “una voz”: los socialistas proponen que los Estados cedan sus sillas en foros internacionales (como la ONU o el G-20) al representante de la UE, aunque no pone un plazo para eso. En la misma línea, “avanzar” hacia unas Fuerzas Armadas Europeas.

» Aplazar cinco años la meta de déficit. El PSOE pide, otra vez, introducir políticas de crecimiento (gasto público) junto a las de austeridad; aplazar cinco años el objetivo de reducción del déficit al 3% (que teóricamente debía cumplirse en 2014), crear nuevos impuestos europeos y obligar a todos los Estados a tener un “suelo mínimo” de “gasto social”. También sugiere crear un subsidio de desempleo europeo, que complementaría los nacionales, y reclama la erradicación del secreto bancario. Sobre la reforma del Estado del bienestar para hacerlo “sostenible” no da ni una sola pista: deberán hacerse, dice el documento, “las reformas necesarias”.

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