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Rajoy elude hablar de Bárcenas en su primera sesión del año en el Congreso

El presidente se escuda tras la propuesta de pacto contra la corrupción

La portavoz socialista, Soraya Rodríguez, interviene ayer en el hemiciclo. A su lado, Alfredo Pérez Rubalcaba. FOTO: ULY MARTÍN

Mariano Rajoy eludió ayer en el Congreso dar explicaciones sobre el caso Bárcenas y los sobres de dinero negro que presuntamente cobraron él y otros dirigentes del PP. Hace dos semanas, cuando se conoció que el extesorero del PP tenía una cuenta de hasta 22 millones de euros en Suiza, el Gobierno dio la impresión de tomar la iniciativa política para explicar su posición, anticipando una comparecencia urgente del ministro de Hacienda en Comisión y aceptando para ayer una sesión de control en el pleno no prevista para abrir el año, tras más de un mes con el Congreso cerrado. Pero la semana pasada Cristóbal Montoro no aclaró la cuestión clave de si Bárcenas se acogió a la amnistía fiscal y solo sembró dudas. El presidente del Gobierno se escondió ayer tras su propuesta de pacto contra la corrupción para no aportar ni un solo dato ni explicación.

Es verdad que ninguno de sus tres interpelantes le preguntó abiertamente por sus relaciones con el extesorero, ni si cobró dinero negro como dirigente del PP. Pero él, en todo caso, evitó la referencia a Bárcenas, con el trabajó tantos años en Génova, la sede del partido. Y hasta despreció que se hable de este asunto en el Congreso de los Diputados. Así, cuando el coordinador de Izquierda Unida, Cayo Lara, le lanzó la relación de casos de corrupción y le dijo que “la bomba de Bárcenas le estallará probablemente también al Gobierno”, el presidente respondió con desdén: “Le invitaría a que no nos quedemos en contar las cosas o decir lo que ya todos sabemos, fuésemos eficaces y planteáramos medidas que sean útiles. (...) Este tipo de medidas pueden ser más útiles y pueden ser más eficaces que limitarnos a contar lo que vemos todos los días en los periódicos”.

Rajoy enumeró decisiones de esta legislatura, como “la reforma de la ley orgánica de financiación de los partidos, una reforma del Código Penal sobre transparencia y lucha contra el fraude fiscal y a la Seguridad Social, y un apartado de medidas de buen gobierno y ejemplaridad, en esa misma ley de transparencia”.

A partir de ahí, el presidente se remitió al deseo de buscar un pacto con el resto de los partidos contra la corrupción, que ya transmitió la vicepresidenta, Soraya Saénz de Santamaría, a las demás formaciones. Pero ni siquiera en ese punto Rajoy fue concreto. Su única referencia es un informe que ha encargado La Moncloa al Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, un organismo doctrinal y de estudio pero no político, ni con capacidad para proponer leyes articuladas.

También intentó Alfredo Pérez Rubalcaba que el presidente del Gobierno hablara del caso Bárcenas, aunque el intercambio se convirtió en un “y tú más”. Así, cuando el líder socialista le pidió “contundencia, celeridad y ejemplaridad” contra la corrupción y le dijo que el PP “tiene un problema”, Rajoy le respondió: “Estoy de acuerdo en lo que usted ha dicho respecto a la corrupción y no se me ocurre otra cosa que hacerle la misma recomendación que me ha hecho usted a mí”.

Después, ni Rosa Díez ni los socialistas Soraya Rodríguez y Pedro Saura consiguieron que la vicepresidenta y el ministro de Hacienda aportaran información alguna. Ni sobre Bárcenas y su regularización fiscal ni sobre las medidas en las que piensa el Gobierno para hacer frente a la corrupción.

Solo se escuchó una especie de discurso de “estamos dispuestos a todo y nos pondremos al frente de la lucha contra la corrupción” pronunciado por la número dos del Gobierno. “Si hay que reformar el Código Penal, se reforma; y si hay que endurecer las penas, se endurecen; y si hay que trasladar ejemplaridad para conocer lo que usted llama enriquecimiento injusto, se hace”.

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