El juez cita a un sobrino de Iñaki Urdangarin en el ‘caso Nóos’

El joven pagaba en mano a supuestos empleados del duque El instructor quiere conocer el rol que tuvo el pariente del duque en la trama

Iñaki Urdangarin acude a los juzgados de Palma en febrero.
Iñaki Urdangarin acude a los juzgados de Palma en febrero. ULY MARTÍN

Tres sobrinos y un hermano de Iñaki Urdangarin han resultado salpicados en el sumario del caso Nóos. Estos familiares del marido de la infanta Cristina fueron colocados como teóricos trabajadores y proveedores de la trama. Y sus nombres aparecen en la investigación judicial sobre el Instituto Nóos y de la sociedad patrimonial de los duques de Palma, Aizóon. Esta compañía tuvo más de una docena de personas en plantilla. Según el fiscal, los contratos de estas personas se hicieron con la intención de ennegrecer parte de los millonarios fondos que recibía la firma y para escamotear impuestos.

El juez instructor del caso Nóos, José Castro, ha citado a declarar, para el próximo día 16, en calidad de testigo, a uno de estos parientes del duque de Palma. En concreto, a su sobrino Jan Gui Urdangarin, que deberá detallar en qué consistió su trabajo. Gui Urdangarin actuó supuestamente como mensajero e intermediario del esposo de la infanta ante los empleados de Aizóon. Además, libró pagos en metálico y sin recibo en nombre de su tío, el duque de Palma, para esos otros colaboradores, que en realidad hacían trabajos ficticios.

Según sostiene la Fiscalía Anticorrupción, el duque creó una plantilla irreal de trabajadores y usó un método para simular funciones y trabajos de su empresa ante la Seguridad Social y Hacienda con el fin de aminorar el pago de impuestos.

Aizóon, en su etapa de mayor caudal económico por contratos con las comunidades de Valencia y Baleares, entre 2004 y 2007, declaró ante la Seguridad Social que tenía contratados a los hermanos Jan, Lucas y Lucía Gui Urdangarin, hijos de Ana Urdangarin y Carlos Gui. Jan y Lucas asistían a centros y residencias de alto rendimiento de Barcelona, como su tío Iñaki.

La compañía Aizóon declaró haber pagado entre 83.400 y 110.00 euros a doce empleados colaboradores, en dos de esos años. Un hermano del yerno del Rey, Mikel Urdangarín, dirigente deportivo de la Fundación Estadio en el País Vasco, recibió unos 12.000 euros del Instituto Nóos y de la firma De Goes Center for Stakeholder Management por impartir sendas ponencias durante unos eventos organizados por esas sociedades.

Según la investigación, Iñaki Urdangarin pidió a su ayudante, Julita Cuquerella, que fichara a personas externas con la finalidad de generar una vida económica a Aizóon. Y le comentó que “lo ideal” sería que fuesen amas de casa interesada en cotizar por horas. La función encomendada a estas empleadas era rastrear en Internet datos sobre fundaciones. El fiscal Pedro Horrach, durante el interrogatorio a la asistente del duque, señaló que con los contratos de estos colaboradores y encuestadores, lo que realmente hizo el duque fue montar una cortina de humo ante Hacienda.

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Cuquerella trabajó para el duque, si bien le pagaba Telefónica, en cuya nómina estaba Iñaki Urdangarin. A su vez, ella dio trabajo en Aizóon a su hermana y a sus dos empleadas domésticas. Estas tres cobraban en negro, sin nómina ni hoja de salario. Y quien abonaba el salario, en mano, a veces en la calle y otras en un bar, era Jan, el sobrino del duque.

En las diligencias del caso Nóos hay distintas declaraciones que Jan Gui deberá precisar al juez. Por ejemplo, Marta Pérez, contratada durante tres años por Aizóon “cobraba unos 600 euros al mes que le entregaba directamente Jan, sin entregar ningún tipo de recibo por ello ni recibir nómina física”.

Además, una trabajadora doméstica de la casa de Julita Cuquerella, Josefa Garrido, dijo que recibía 650 euros en efectivo de manos de “un chico que se llamaba Jan” y “que no firmó recibo del dinero recibido ni nómina alguna”. La nuera de Garrido, Yolanda Yeste, también fue contratada por Aizóon como trabajadora doméstica en el domicilio de Julia Cuquerella. Fue una compensación que Urdangarin abonó a la asistente. Como siempre, Jan Gui “pasaba a pagarle en mano”. El juez Castro va a preguntarle a este sobre estos pagos y su papel en Aizóon.

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