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Rajoy anuncia a Karzai que España seguirá en Afganistán tras 2014

El presidente del Gobierno asegura que "si todos trabajaran como los militares “las cosas irían mejor”

Mariano Rajoy y el ministro de Defensa, Pedro Morenés, posan con los militares en la base de Herat. FOTO: KOTE (EFE)

España seguirá en Afganistán después de 2014, cuando concluya su misión la actual fuerza de combate de la OTAN (ISAF), en la que todavía mantiene casi 1.400 soldados. Así se lo ha dicho Mariano Rajoy al presidente afgano, Hamid Karzai, con quien se ha visto en Kabul al inicio de su primera visita a este país centroasiático en el que las tropas españolas llevan más de una década empeñadas en la lucha contra los talibanes junto a militares de otras 50 naciones.

El jefe del Gobierno español no ha cuantificado cuál será la presencia militar española dentro de dos años, pero ha revelado que España negocia con sus aliados quedarse en la base Herat, en la que ahora tiene 369 efectivos, operando el aeropuerto y el hospital de campaña. Herat será una de las bases de la futura misión de asesoramiento e instrucción (ITAAM), que ya planea la OTAN.

Rajoy ha viajado a Afganistán justo el día en que se cumple un año de la formación de su Gobierno. Zapatero tardó 20 meses en visitar a las tropas y, cuando lo hizo, ya había tenido que recibir en España a las 17 víctimas mortales del accidente del helicóptero Cougar. Rajoy ha tenido más fortuna y aún no ha debido asistir a ningún funeral, pero lo primero que hizo al bajar del avión en Kabul ha fue depositar una corona de flores en el monolito en memoria de los 62 militares muertos en el siniestro del Yak-42, en mayo de 2003, cuando él formaba parte del Gabinete de Aznar. El objetivo de su viaje, según sus palabras, era trasladar a los soldados el reconocimiento de la sociedad española, felicitarles las fiestas navideñas y conocer sobre el terreno la labor que realizan, más allá de la frialdad de los informes, lo que le ha dejado “gratamente impresionado”.

Tan impresionado quedó con la profesionalidad e ilusión con que los militares cumplen su tarea que la puso como modelo para el resto de los españoles. “Sabéis que España vive un momento difícil. Si todos trabajáramos con empeño, cumpliésemos nuestras obligaciones, dijésemos voy a hacer lo que tengo que hacer sin pensar lo que hacen los demás, las cosas irían mejor”, proclamó.

La visita de Rajoy –acompañado, entre otros, por el ministro de Defensa, Pedro Morenés, el jefe de la cúpula militar, el almirante Fernando García Sánchez, y los jefes del Ejército de Tierra y la Fuerza Aérea-- se produce cuando España ya ha iniciado el repliegue de sus tropas. Tras el último relevo, en noviembre, el contingente se ha reducido en un 10%, pasando de 1.521 a a 1.369 soldados. En los primeros cuatro meses de 2013 está previsto evacuar los puestos avanzados de Moqur y Ludina y, antes del próximo otoño, la base de Qala-i-Naw y toda la provincia de Badghis, hasta ahora bajo responsabilidad española. Es decir, casi el 70% del total.

“Aún tenemos por delante una tarea difícil: cimentar las condiciones para completar la transición antes de 2014; llevar a cabo el repliegue de nuestras unidades y apoyar el de nuestros aliados, garantizando en todo momento la eficacia y la seguridad del proceso”, ha advertido Rajoy a los militares, a quienes ha instado a “no bajar la guardia y mantener la concentración hasta el final de la misión”. El repliegue es una de las fases más críticas, ya que los grandes convoyes terrestres son muy vulnerables a los ataques, por lo que Defensa enviará tres helicópteros de combate Tigre para protegerlos.

En la base de Qala-i-Naw, tras pasar revista a las tropas con el bastón de mando del coronel y un traje gris, Rajoy ha reconocido que se trata “de la zona más dura, donde más riesgo existe” y también ha elogiado la “delicada labor” de los equipos de mentores, “siempre en contacto con militares y policías afganos”, a quienes se encargan de instruir. El último incidente grave se produjo el pasado 11 de noviembre, cuando un teniente instructor resultó herido por los disparos de un militar afgano que había sido captado por los talibanes.

Si Rajoy prometió a Karzai que España seguirá en Afganistán después de 2014, quien no lo hará será el propio Karzai, que no puede presentarse a las elecciones presidenciales previstas para la primavera de ese año. La incertidumbre sobre quién sucederá a Karzai y el riesgo de que los sectores más proclives a Occidente se dividan, como sucedió en los anteriores comicios, arroja aún más dudas qué sucederá después de 2014.

Al término de la visita a Afganistán, de unas diez horas de duración, Rajoy inició regreso a España. El Airbus 310 del Ejército del Aire, en el que viajan unas 50 personas, entre comitiva oficial y periodistas, tenía previsto desviarse a Vigo para dejar a Rajoy, que pasará en su tierra natal unas vacaciones navideñas interrumpidas el día 24 por la tradicional videoconferencia con las tropas en el exterior, que dirigirá desde la base de la Brigada Ligera Aerotransportable (Brilat) en Figueirido (Pontevedra).

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