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España prohíbe el ‘bunkering’ y el relleno en aguas de Gibraltar

Las autoridades gibraltareñas tildaron de “totalmente inaceptable” la decisión del Gobierno español

El Consejo de Ministros aprobó ayer un real decreto por el que declara Zona de Especial Conservación (ZEC) un aérea de 23.640 hectáreas marinas frente a la costa de Cádiz, que incluye las aguas cuya soberanía se disputan España y Gibraltar. Según explicó la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, quedan prohibidas una serie de prácticas que no respetan el medioambiente marino, como el bunkering; es decir, el fondeo permanente de buques-gasolinera que se dedican a suministrar combustible en alta mar, con el consiguiente riesgo de vertidos. Igualmente queda proscrito el relleno de zonas marinas con materiales extraídos del fondo del mar o de cualquier otra procedencia, así como el vertido al mar de cualquier objeto para desprenderse de él.

Precisamente el bunkering y los rellenos para ganar terreno al mar son dos prácticas consentidas, cuando no promovidas, por las autoridades gibraltareñas, que tildaron de “totalmente inaceptable” la decisión del Gobierno español. En un comunicado, el ministro principal del Peñón, Fabian Picardo, rechazó que España “pretenda legislar sobre lo que puede o no suceder en aguas británicas”.

Sentencia europea

Precisamente el pasado jueves el Tribunal de Justicia de la UE rechazó un recurso del Reino Unido para invalidar la declaración como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) de la zona del Estrecho Oriental. Una parte de esta zona, la que engloba las aguas que reivindica Gibraltar, ya había sido registrada por Londres, por lo que la Comisión Europea ha pedido a España y Reino Unido que colaboren para su conservación.

Sáenz de Santamaría aseguró ayer que el Gobierno cuenta con “competencia exclusiva para dictar legislación básica” y que le corresponde ahora “adoptar las medidas necesarias para que la zona de conservación especial sea una realidad”.

No está claro, sin embargo, que España pueda adoptar alguna medida ante las autoridades gibraltareñas, más allá de denunciarlas ante Bruselas por incumplir las normas medioambientales.

El paso adelante de España se produce en pleno conflicto entre Gibraltar y los pesqueros gaditanos, a quienes Picardo impide faenar con el argumento de que sus artes de pesca no respetan el medio ambiente marino.