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Feijóo: “Ganamos porque los ciudadanos entendieron a Rajoy”

El triunfo ratifica al presidente como valor en alza en el PP

Alberto Núñez Feijóo tiene cuatro años más. El hombre que salvó el cuello a Mariano Rajoy en las elecciones gallegas de 2009 —última oportunidad para el presidente nacional del PP, muy cuestionado entonces por un sector de la derecha— ha vuelto a hacerlo. Con 41 diputados (del total de 75 escaños que repartieron ayer los comicios gallegos, revalida la presidencia de la Xunta y vuelve a proporcionar oxígeno al líder de su partido y presidente del Gobierno de España, escaso últimamente de buenas noticias.

Por eso ayer, tras los agradecimientos de rigor al partido y a los expresidentes autonómicos del PP, el ya fallecido Manuel Fraga y Gerardo Fernández Albor, concluyó —en contra de lo que había sostenido durante toda la campaña— que el triunfo en Galicia es también un aval a las políticas de Mariano Rajoy. “Si los ciudadanos no entendieran que a pesar de las dificultades, pese a los esfuerzos, el Gobierno central está gobernando con responsabilidad, esta victoria sería imposible”. Luego añadió que no tendrá “otro objetivo que ayudar a salir de la crisis”.

Fue el epílogo a otra jornada histórica en la sede del PP. Nadie en España había logrado antes una mayoría absoluta tras soportar desde el poder tres años y medio de una crisis como no se recuerda otra. Feijóo aumenta en tres diputados la distancia sobre sus rivales, que ahora serán una tripla: PSOE, Alternativa Galega de Esquerda (coalición entre Anova y Esquerda Unida) y BNG. Sume a los socialistas y al Bloque en una profunda crisis y se garantiza una plácida estancia en el hemiciclo para aplicar los futuros recortes que, indudablemente, traerán los Presupuestos de 2013.

Anoche, cuando ya sus rivales políticos habían entregado la cuchara con el 65% de las papeletas recontadas, llegó a la sede del PP gallego en Santiago y, desde el asiento de atrás de su Citroën oficial, recomendó a la prensa “esperar a que acabe esto”. Su comparecencia pública se demoró una hora. Entre los aplausos de sus seguidores, Feijóo repitió aquello de que el PP es el partido que más se parece a Galicia. 629.456 papeletas abonaban anoche esa teoría cuando el recuento de los votos emitidos iba ya por el 96%.

Pachi Vázquez asume la derrota pero no aclara si dimitirá

No había llegado el recuento al 70% cuando el candidato del PSdeG a la presidencia de la Xunta, Pachi Vázquez, reconocía la “amplia mayoría” del Partido Popular y asumía la responsabilidad de la derrota. De los 25 diputados de la pasada legislatura pasa a 18, tras perder en torno al 33% de sus apoyos. La caída se daba por descontada, pero no de semejantes dimensiones. En todo caso, la esperanza de los socialistas se basaba en la pérdida de la mayoría absoluta del PP de Alberto Núñez Feijóo, que progresó finalmente de 38 a 41 escaños. “Se abre un escenario de profunda reflexión a través de los órganos del partido en las próximas fechas”, adelantó el también secretario general de los socialistas gallegos.

Vázquez no aclaró si presentará su dimisión como líder del PSdeG, una decisión que consideró que no debe ser personal, sino “colectiva”, con lo que insinúa la posibilidad de poner su cargo a disposición del comité nacional del partido. “La responsabilidad consiste en estar a las duras y a las maduras”, advirtió. Pero el candidato socialista no quiso adelantar acontecimientos. La ejecutiva del partido se reunirá hoy para analizar los resultados y para convocar un comité nacional “en los próximos días”, en el que previsiblemente se debata la continuidad de Vázquez. En todo caso, afirmó que asume el resultado “con total serenidad”. “Con la que me da la sensación de hacer lo que creía que había que hacer”, relató.

El PSdeG se ha dejado en estas elecciones prácticamente la mitad de sus votantes de 2009. De los casi 525.000 apoyos que obtuvo en las anteriores autonómicas, bajó a poco más de 276.000, con el 94% escrutado. Tres de cada diez votantes optaron por el PSdeG en las elecciones en las que socialistas y nacionalistas fueron apeados del Gobierno por un solo diputado. En esta ocasión, apenas lo hicieron dos de cada diez. La mayor caída se produjo en la provincia de A Coruña, donde pasa de ocho a cinco escaños. Pierde un diputado en Lugo y otro en Ourense, hasta quedarse con cuatro en cada provincia. En Pontevedra pierde dos y se queda con cinco.

El BNG cae y se convierte en la cuarta fuerza del Parlamento

Tampoco esta vez el BNG ha conseguido detener la hemorragia de votos que sufre desde 2001. Es más, la herida se ha agrandado hasta dejar escapar otros 130.000 sufragios y quedarse en 140.000. Con un factor que añade dramatismo a la situación: la coalición de su histórico líder Xosé Manuel Beiras asalta la tercera posición. El Bloque retrocede prácticamente a los niveles de 1989, cuando solo consiguió colocar a cinco parlamentarios. Pero entonces, al revés que ahora, era una fuerza en ascenso. En una comparecencia en la que no admitió preguntas, el candidato Francisco Jorquera identificó con claridad a, en su versión, los culpables de la debacle. “El PP en Galicia tiene un poder casi omnímodo”, afirmó, “y uno de los objetivos de ese poder fue atacar al BNG”. Para ello, según el relato de urgencia del Bloque, esas instancias “promocionaron a la otra opción que emergió en estos comicios [en referencia a AGE], para facilitar que la derecha repitiese”.

El apartado reservado a la autocrítica no resultó muy amplio. “Aunque el BNG ha sido referente alternativo al PP, es evidente que no conseguimos conectar con muchos ciudadanos descontentos. Y hay que extraer conclusiones”. La campaña electoral del BNG había transcurrido sin demasiadas estridencias. Con un discurso girado hacia la cuestión nacional, el Bloque hizo suya la antorcha de la Diada catalana. También se apuntó a la “insumisión ante los recortes” y a la crítica, más o menos tibia, de la experiencia bipartita que, entre 2005 y 2009, compartió con los socialistas.

Espectacular éxito de la coalición entre IU y Beiras

“Si Feijóo se piensa que va a tener un país pacífico de ciudadanos más mansos que las vacas, está equivocado. Somos la vanguardia. Hoy comienza la derrota del PP en el Estado”, anunció un Xosé Manuel Beiras exultante por los resultados que dieron un vuelco al Parlamento y auparon a la recién nacida coalición que lidera, Alternativa Galega de Esquerdas (AGE), al tercer puesto de la tarta de diputados, por delante del BNG, la formación de la que se marchó hace pocos meses. AGE, integrada por su grupo, Anova-Irmandade Nacionalista; la Esquerda Unida de Yolanda Díaz; Espazo Ecosocialista Galego y Equo, cosechó nueve escaños apenas un mes después de nacer y fulminó todas las encuestas previas.

Y el mensaje es claro: Feijóo ha revalidado su mayoría absoluta gracias al fracaso de la oposición existente hasta el momento, pero esta es la última porque en el Parlamento está AGE. “Acabamos de ser el motor primordial del comienzo de un nuevo ciclo histórico en nuestro país”, proclamó Beiras, que regresa a la Cámara cumplidos los 76 años. “Hemos conseguido darle cuerpo al proceso de rebelión cívica contra la barbarie que está instalada en el poder. Lo de hoy significa una derrota del PP. No hay que fiarse de los resultados. El PP ha ganado porque las dos fuerzas de la oposición no obtuvieron el apoyo que hubiesen obtenido si cumpliesen con su cometido”. Y prometió: “Desde mañana, la relación entre el Parlamento y la ciudadanía cambia. Seremos su voz directa”.

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