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El paso de los voluntarios

Desde las manifestaciones a los voluntarios pasando por la plataforma Nunca Mais. La importancia de los ciudadanos en la tragedia, en diez claves

Voluntarios limpias las playas gallegas de chapapote. Ampliar foto
Voluntarios limpias las playas gallegas de chapapote.

1. El origen de Nunca Mais: Dos días después del hundimiento del Prestige, el BNG y algunos intelectuales aprobaron en una reunión en Santiago la creación de la plataforma y la convocatoria de una manifestación en la capital. El lema Nunca Máis, ya utilizado tras el accidente del petrolero Mar Egeo en 1990, fue sugerido por Anxo Quintana, número dos del BNG; y la bandera gallega enlutada fue idea del publicista José María Torné, tal y como informaba Ramón Lobo. El escritor Manuel Rivas resume así la filosofía de este grupo: "La sociedad civil reclama su derecho a ser ciudadanos, no meros votantes. El problema es que el PP teme a los ciudadanos. Nunca Máis es un rechazo a esa concepción".

2. Los Voluntarios: Quizá una de las imágenes más imborrables de la Catástrofe del Prestige, junto a la del barco hundiéndose en la Costa da Morte, fue la de los miles de voluntarios que, junto con militares y personal contratado, limpiaron de chapapote las costas de Galicia.

Con sus trajes blancos y sus mascarillas se convirtieron en el símbolo de la solidaridad de la ciudadanía con los afectados por esta tragedia. La respuesta popular fue desbordante e inédita. Tanto que en enero, en Vigo, ya había una lista de espera de 11.000 personas que deseaban colaborar en las tareas de recogida. Según los datos oficiales, más de 65.000 personas acudieron de toda España y Europa para luchar contra el fuel. El trabajo fue duro y peligroso. Solo dos meses después de que se hundiese el Prestige, y según la Xunta, se atendieron a 1.087 voluntarios por vómitos, irritación ocular y de la faringe, problemas respiratorios y dolores de cabeza relacionados con la limpieza del carburante.

Mindocumental grabado por un grupo de voluntarios andaluces.

El pueblo de Muxía nunca olvidó a las gentes de todo el mundo que acudieron a recoger chapapote y por eso, cinco años después de la catástrofe comenzaron una campaña para identificar a todas y cada una de ellas para agradecerles su solidaridad.

3. Los pescadores: El vertido del Prestige amenazó directamente el sustento de 30.000 pescadores. Los hombres y mujeres de la mar se volcaron desde el primer momento en la lucha contra el chapapote. En jornadas como la del 17 febrero 350 barcos pesqueros del País Vasco, de Cantabria y de Galicia recogieron unas 1.500 toneladas de fuel. Las aguas próximas a la costa se llenaron de enormes irisaciones, manchas aceitosas que abarcan áreas kilométricas, y que llegaban a la arena dependiendo de los vientos y mareas. Los diversos tipos de fuel desperdigados por el mar varían según los días y las zonas. A veces el hidrocarburo el hidrocarburo estaba muy emulsionado y parecía provenir de las rocas y los fondos. Otras veces olía fresco. Los pescadores llegaron a recoger placas de hasta cinco metros de largo que casi no cabían en las propias embarcaciones.

Unos pescadores recogen chapapote. ampliar foto
Unos pescadores recogen chapapote.

Este duro trabajo se extendió durante meses, pero las consecuencias indirectas del naufragio del Prestige se dejaron sentir en la economía y en el trabajo de los pescadores durante mucho más tiempo. Dos años después, y según datos de la Coordinadora de Cofradías Afectadas por el Prestige, las capturas aun eran un 25% inferiores a las de un ejercicio normal, lo que se tradujo en una pérdida de 17,3 millones de euros.

Además de la lucha contra la contaminación, muchos de estos pescadores, concretamente unos 12.000 englobados en la Coordinadora de Cofradías Dañadas por el Prestige, entablaron también una lucha contra la Administración. El Gobierno aprobó un real decreto que regula el adelanto de las indemnizaciones. Este exigía que quienes desean acogerse al mismo renunciasen a emprender acciones judiciales por su cuenta.

Planta de cruces en la playa de Orzán. ampliar foto
Planta de cruces en la playa de Orzán.

4. Las primeras acciones de Nunca Mais. El colectivo Nunca Máis ganó gran visibilidad mediática y social a través de las múltiples manifestaciones y acciones de repulsa que llevarían a cabo tras el hundimiento del Prestige. Una de las primeras y más impactante plantaron cruces negras, grandes y pequeñas, en la playa de Orzán como símbolo de repulsa a la respuesta gubernamental a la tragedia. Ya desde sus primeras acciones, Nunca Máis reclamó responsabilidades políticas. El escritor Manuel Rivas, que leyó el comunicado final de esta plantada de cruces, dijo que Galicia vivía la "revolución de los inocentes". La catástrofe "es una catarsis; los ciudadanos se sienten traicionados por políticos en los que confiaron", añadió el escritor.

5. Las acciones legales. El colectivo Nunca Máis pidió responsabilidades frente a la tragedia del Prestige en las manifestaciones pero también ante la justicia. En enero de 2003 presentó ante el juzgado de Corcubión (A Coruña), que instruye la causa por el hundimiento, una querella criminal contra los propietarios del petrolero; su capitán, Apostolos Mangouras, y las autoridades españolas que decidieron alejar el buque de la costa. Nunca Máis les imputa un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente, ya que la marea negra llegó a afectar a espacios protegidos como el Parque Nacional de las Islas Atlánticas.

Un voluntario muestra un pájaro lleno de alquitrán.
Un voluntario muestra un pájaro lleno de alquitrán.

Como responsables de la decisión de enviar el Prestige mar adentro, después de que sufriese una vía de agua frente a Fisterra los querellantes citaron, además, al delegado del Gobierno en Galicia, Arsenio Fernández de Mesa; al director general de la Marina Mercante, José Luis López Sors, y al capitán marítimo de A Coruña, Ángel del Real.

6. La polémica sobre quién está detrás de Nunca Mais. La organización y las acciones de Nunca Máis no escaparon a la polémica. A mediados de enero de 2003, los sindicatos CC OO y UGT anunciaron su integración en la plataforma Nunca Máis, en medio de las primeras insinuaciones por parte del Gobierno y el PP de que este movimiento estaba dirigido por el nacionalismo radical. Entre las 200 entidades que integran Nunca Máis están desde el BNG e IU hasta 17 cofradías de pescadores, cooperativas de mejilloneros, comunidades de vecinos y asociaciones culturales, pequeños empresarios, amas de casa o padres de alumnos.

7. Los fondos del chapapote: La solidaridad de los ciudadanos con la tragedia del Prestige también se tradujo en generosas donaciones. Hasta el 8 de enero, en la cuenta de Caixa Galicia de Nunca Máis habían entrado 85.901,47 euros, de los que la cuarta parte, 21.900, provenían de donaciones individuales, una partida inferior a lo aportado por las entidades integrantes de la plataforma, que suman 23.667 euros. Los 40.334 restantes se recaudaron en conciertos musicales y con la venta de camisetas. Este dinero, según la plataforma, se destinó a la impresión de 100.000 banderas, así como de carteles y pegatinas, hasta dejar un déficit de 1.808 euros. Los ingresos de Nunca Máis "no les darían a otros ni para organizar una cacería", ironizaba Rivas. Pero el 21 de enero, el sindicato de funcionarios Manos Limpias se querelló contra Nunca Máis por un supuesto delitos de apropiación indebida y estafa. El sindicato acusaba a la organización ciudadana de desviar los fondos recaudados para las labores de reparación de los daños causados por el vertido. La juez de instrucción central número 3 de la Audiencia Nacional, Teresa Palacios, archivó dicha querella. La fiscalía había pedido el archivo, tras una precipitada admisión a trámite por el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal.

Manifestación de Nunca Mais en Madrid. ampliar foto
Manifestación de Nunca Mais en Madrid.

8. La marea negra toma Madrid. Víctimas directas del Prestige, marineros de las Rías Bajas, de la Costa da Morte y de algunas zonas del Cantábrico, y decenas de miles de ciudadanos- madrileños, vascos, asturianos y cántabros…- tomaron las calles de Madrid el 24 de febrero de 2004 en la manifestación más multitudinaria convocada por Nunca Máis. Unas 240.000 personas respaldaron así la exigencia de la plataforma de que el Ejecutivo de José María Aznar esclareciese lo ocurrido desde que el 13 de noviembre el Prestige sufriese una vía de agua frente a Finisterre y de que se depurasen responsabilidades. "¡Aquí está el mar! Es el primer manifestante de esta marea humana", clamaba el escritor Manuel Rivas ante la multitud congregada en la Puerta del Sol. Más de 1.200 autobuses llegaron desde Galicia con motivo de la manifestación.

9. La marea que no cesa. 17 de marzo de 2003 //elpais.com/diario/2003/03/17/espana/1047855618_850215.html Las manifestaciones y actos de repulsa organizados por Nunca Mais se sucedieron sin descanso en Galicia. Pero La Costa da Morte, donde la catástrofe del Prestige sigue presente a diario, vivió ayer la mayor manifestación que se recuerda en la comarca, cuatro meses después del naufragio del petrolero, cargado con al menos 77.000 toneladas de fuel. Miles de personas -más de 10.000, según los organizadores- recorrieron las calles de Cee, la principal localidad de la zona, convocadas por la plataforma Nunca Máis.

10. La vuelta. Cuando se cumple una década de la catástrofe del Prestige y aprovechando el inicio del juicio en la Audiencia Provincial de A Coruña, la plataforma ciudadana Nunca Máis ha decidido volver a hacerse visible. La plataforma está personada como acusación en el juicio. El pequeño grupo de trabajo que ha seguido el proceso legal es, precisamente, lo que ha mantenido en activo a la plataforma durante los últimos años. Uno de sus miembros, el músico Zurzo Souto reivindica que Nunca Máis es responsable en buena medida de que el Gobierno español esté imputado en el juicio. El ex director general de Marina Mercante José Luis López Sors compartirá banquillo con el capitán, Apostolos Mangouras, y dos miembros de su tripulación. Aún así, Nunca Máis considera que también deberían estar imputados el entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos; el expresidente del Gobierno José María Aznar o el fallecido expresidente de la Xunta, Manuel Fraga. “Por supuesto deberían estar ahí”, asegura Souto.

 

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