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elecciones en galicia y país vasco

Rajoy se examina de sus recortes en la campaña electoral del 21-O

Prueba de fuego para el PP: si Feijóo logra aguantar, el presidente respirará

Rubalcaba pone a prueba su “oposición responsable”, criticada en el PSOE

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La principal batalla de Mariano Rajoy para poder resistir los embates que ponen a prueba su capacidad de resistencia se juega en su tierra: Galicia. Como en 2009, en las anteriores elecciones, el presidente está en horas muy bajas. Entonces en la oposición, ahora en el Gobierno con mayoría absoluta, pero en los dos casos hundido en las encuestas y con una creciente preocupación en el PP. Entonces, la victoria de Alberto Núñez Feijóo (recuperó la mayoría absoluta por un escaño pese a que en porcentaje de voto igualó con la suma de socialistas y nacionalistas gallegos, que gobernaban hasta entonces) le dio aire, acalló a los críticos, frenó los movimientos internos y de algunos empresarios para sustituirle y le permitió aguantar hasta que, un año después, la crisis y los recortes empezaron a hundir al PSOE.

Ahora, Rajoy llega a las elecciones gallegas y vascas, cuya campaña electoral empezó esta noche, en unas condiciones similares de debilidad interna y externa, pero con un partido, el PP, que atesora el mayor poder institucional de una formación política en democracia. Las cosas cambian mucho desde el poder. Y, de nuevo, todos los ojos del PP se posan en Feijóo, bien colocado en las apuestas de la sucesión —siempre que no pierda el Gobierno gallego— para que logre aguantar. Si lo hace, como indican las encuestas publicadas y las que maneja el PP internamente, Rajoy logrará un importante respiro interno y calma para preparar el rescate del país.

Si no, la tensión en el PP se va a hacer insoportable, señalan diversos dirigentes, porque todos los barones empezarán a temer que les pase lo mismo que a Feijóo. No es solo Rajoy el que se la juega, sino el propio PP, y en especial su gestión de la crisis y la política de recortes y subidas de impuestos que ha dominado sus primeros meses. En toda Europa, la crisis y los recortes se han llevado por delante a los gobernantes. Le pasó a los presidentes autonómicos del PSOE hace solo un año y medio. Si Feijóo logra resistir, explican en el PP, Rajoy habrá demostrado a su partido que esa ola no es tan fuerte en España y que puede seguir adelante con sus recortes porque tiene mucho tiempo hasta las próximas elecciones autonómicas y locales, en 2015, cuando se la juegan sus barones.

Por si acaso, Feijóo ha seguido la misma estrategia que los barones socialistas el año pasado: alejarse de la imagen del presidente. Incluso ha retirado las siglas del PP de sus carteles de campaña. Rajoy y Feijóo apenas coincidirán en Galicia, aunque el sábado ofrecerán un mitin en la plaza de toros de Pontevedra. Será una excepción.

Consciente de lo importantes que son estas elecciones para la política nacional, y no solo gallega, Alfredo Pérez Rubalcaba se va a volcar como se volcó en su día Rajoy. Aunque también irá mucho al País Vasco, donde todas las encuestas dan por hecha la derrota del PSE, que ahora mismo ocupa el Gobierno. El secretario general del PSOE también tiene una prueba de fuego. Después del éxito en las andaluzas —pese a que los socialistas perdieron votos y escaños, lograron mantener el Gobierno con IU y rompieron los pronósticos más negativos de las encuestas—, Rubalcaba pone a prueba su estrategia de “oposición responsable”, que también recibe críticas internas en el PSOE. La situación no es fácil, porque la caída de votos en el País Vasco es segura, con la pérdida además de uno de los tres gobiernos que tienen los socialistas. Eso sí, si el PSdeG logra arrebatarle el Gobierno gallego al PP con un pacto múltiple con BNG e IU, el estado anímico del PSOE cambiará y Rubalcaba también podrá respirar.

El PP cree que en el País Vasco aguantará. Este jueves Rajoy presentó en Madrid un acto electoral de Antonio Basagoiti, que planteó que incluso podrían apoyar al PNV si es necesario para evitar que Bildu tenga poder. Basagoiti, muy cercano a Rajoy, logró incluso que Esperanza Aguirre acudiera a su presentación. Era la primera vez que la expresidenta de Madrid se veía con Rajoy desde su dimisión.

A los populares vascos les interesa que el debate se centre en la cuestión nacional, esto es, que una parte del electorado conservador tenga miedo a un PNV que apueste, como CiU, por el independentismo. Basagoiti intentará sacar partido a la foto de Íñigo Urkullu y Artur Mas en Barcelona tras plantear este un referéndum de autodeterminación.

Hace pocas semanas, en el PP se extendió el temor a perder Galicia. Ahora lo ven lejano. Y el caso de corrupción que ha afectado al alcalde socialista de Ourense juega a su favor. Pero este jueves estalló una polémica que puede perjudicar mucho a Feijóo. El escándalo por el uso del avión de un millonario gallego para hacer campaña en Uruguay puede pasarle un coste, porque en 2009 Feijóo centró su campaña contra el PSOE y el BNG en asuntos similares, como el del coche de lujo del entonces presidente, Emilio Pérez Touriño, o el paseo en un yate del vicepresidente Anxo.

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