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Rajoy se acerca a las víctimas con un duro discurso sobre ETA

El presidente dice que nunca negociará en un homenaje a Miguel Ángel Blanco

El PP consiguió este martes la imagen que buscaba: la del reencuentro de las víctimas de ETA y sus principales asociaciones con el partido y con el Gobierno de Mariano Rajoy tras el enfrentamiento nacido en abril pasado con el plan de reinserción de Interior y recrecido en las tres últimas semanas debido al caso Bolinaga. Y ese reencuentro se asentó en un discurso en el que Rajoy hizo exhibición de firmeza para solemnizar que su Ejecutivo ni negociará con los terroristas, ni cederá a “ningún tipo de chantaje de quienes han practicado y alentado el terror”, ni transigirá “con las ambigüedades y los cálculos de quienes pretenden sacar rédito de los mismos”. Principios que ratificó repitiendo varias veces la palabra “nunca” en el momento más aplaudido de su intervención.

Con los frentes abiertos de la crisis, el posible nuevo rescate de España, la creciente contestación a los recortes y el reto independentista, con la progresiva caída en las encuestas, el Gobierno necesitaba cerrar el paso a las dudas sobre su actuación en una cuestión de enorme sensibilidad entre su militancia y votantes. Máxime cuando esas dudas recaían también sobre las espaldas del PP vasco en puertas de unas elecciones cruciales, en las que la izquierda abertzale va a volver al Parlamento vasco.

El marco de la distensión fue el acto en el que la Fundación Miguel Ángel Blanco entregó en Bilbao su 15º premio a la convivencia, otorgado a “la sociedad española” en su conjunto y recogido por el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y alcalde de Santander, el popular Íñigo de la Serna.

En presencia de representantes de las principales asociaciones y de víctimas de ETA que en ocasiones se han mostrado críticas con la actuación del Gobierno, Rajoy se esforzó en despejar las principales preocupaciones de aquellas. Y no solo ese rechazo rotundo a cualquier negociación, sino, en una intervención llena de alusiones a los valores y los principios, la defensa rotunda de la memoria y las ideas de quienes llegó a calificar de “cima moral” de la sociedad.

Eso sí, Rajoy repitió, en una única alusión y sin llegar a citarlo, el argumento con que el Gobierno ha defendido su actuación con el secuestrador de Ortega Lara, enfermo de cáncer: la aplicación estricta de la ley, aunque no guste. “Es la superioridad moral de actuar conforme a unas leyes que nos mantienen leales a sus principios, incluso cuanto más pesar nos produce su aplicación”, destacó.

La presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, quien siguió el acto al lado del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, comentó luego tanto a este como al presidente que le había parecido bien el discurso. “Me ha gustado porque ha sido firme, que es lo que queremos las victimas de este y de todos los Gobiernos”, dijo luego Pedraza a EL PAÍS.

Junto a ella estuvieron, entre otros muchos, la presidenta de la Federación de Víctimas, Maite Pagazaurtundua; Joaquín Vidal, presidente de la Federación Autonómica de Víctimas del Terrorismo, o Pilar Elías, en nombre del colectivo de víctimas vascas (Covite).

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