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“Esta catástrofe pudo haberse evitado”

Se cumple el cuarto aniversario de la tragedia, que costó la vida a 154 personas

Homenaje en el aeropuerto de Barajas a las víctimas y a los 18 supervivientes del vuelo JK-5022

La ministra de Fomento, Ana Pastor, anuncia cambios en el protocolo en siniestros aéreos

El 20 de agosto de 2008, Isabel Peña recibió un mensaje de texto que sigue leyendo cada día y que muestra en la pantalla de su teléfono móvil. Se lo envió su hija Cristina, pasajera del vuelo de Spanair JK-5022, que viajaba de Madrid a Gran Canaria. "Nos hemos tenido que dar la vuelta por un problema técnico. No sé si nos bajarán del avión. Beso", decía. Unos 20 minutos después, el aparato se estrelló en el aeropuerto de Barajas. Dejó 154 víctimas mortales y 18 supervivientes. Este mediodía, cuatro años después, sus familiares y allegados les han rendido un homenaje en el que han recordado que la tragedia se pudo haber evitado. "Estamos convencidos de que no fue un accidente, sino una catástrofe que pudo haberse impedido si se hubieran cumplido las normativas", ha señalado Pilar Vera, representante de los damnificados. En el acto, la ministra de Fomento, Ana Pastor, ha anunciado que reforzará la seguridad aérea.

Peña viste una camiseta con una foto impresa. En ella aparecen Cristina y su novio, ambos fallecidos en el accidente. "Era mi única hija y acababa de cumplir 25 años. Nadie me llamó para avisarme. Me enteré de lo ocurrido por las noticias y vine a Barajas. En el aeropuerto no nos decían nada, hasta que a las once de la noche leyeron una lista con los nombres de los supervivientes. Así descubrimos que había muerto", relata. "La herida seguirá abierta siempre, pero cuando se haga justicia quizás sangre un poco menos", añade.

"La herida seguirá abierta siempre, pero cuando se haga justicia quizás sangre un poco menos", señala Isabel Peña, madre de una víctima

La presidenta de la Asociación de Afectados por el Vuelo JK-5022, Pilar Vera, coincide con ella en la necesidad de que se esclarezca lo ocurrido y, frente al olivo y las placas con los nombres de las víctimas colocadas en el exterior de la Terminal 2, ha reiterado que llevan cuatro años "clamando en el desierto" para que alguien les escuche. Por eso ha agradecido "de corazón" las palabras de la titular de Fomento, que ha garantizado que reforzará la seguridad aérea. Pastor ha anunciado que su departamento está ultimando el proyecto del real decreto de asistencia a las víctimas de los accidentes aéreos, que permitirá definir un protocolo único de actuación para atender las necesidades cuando se produzca un siniestro de este tipo. Asimismo, "algo que sé que preocupa mucho a los aquí presentes", ha señalado la ministra, "se modificará la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC), que pasará a tener de seis a nueve miembros" y estará integrada por un pleno que posea "extenso conocimiento y experiencia en todas las áreas involucradas en un accidente".

Pastor ha anunciado, además, que están trabajando en el Programa Estatal de Seguridad Operacional, que tiene por objeto profundizar en el planteamiento preventivo de la seguridad aérea, y ha informado de que ha solicitado que comparezca en el Congreso de los Diputados la Secretaria General de Transportes para que explique los avances producidos y "lo que queda por hacer". Por último, la ministra ha señalado que el grupo popular ha pedido que la presidenta de la CIAIAC dé cuenta de la actividad llevada a cabo.

“Yo puedo vivir mi luto y mi dolor en cualquier parte del mundo, pero he venido a Madrid porque no quiero que la sociedad olvide lo ocurrido”, afirma Loreto González, superviviente.

Loreto González, superviviente, se ha mostrado esperanzada ante las intenciones de la ministra. “Esperamos que no se queden en agua de borrajas, porque también había leyes antes del accidente”, ha indicado. González ha insistido en que el siniestro fue consecuencia de una concatenación de negligencias y que pudo haberse evitado, y ha manifestado su indignación por que solo estén imputados los mecánicos, y no haya responsables de Spanair o de aviación civil. Aunque tiene secuelas físicas, ha reconocido que las más duras son las psíquicas. “Yo puedo vivir mi luto y mi dolor en cualquier parte del mundo [aquel 20 de agosto también perdió a su única hija, de 23 años], pero he venido a Madrid porque no quiero que la sociedad olvide lo ocurrido”, ha afirmado. Vera, representante de los afectados, ha apuntado minutos después que la tragedia se recordará siempre porque gracias a ella se han modificado los mecanismos de atención a las víctimas.

Avelina Coruña intentaba reprimir las lágrimas mientras la escuchaba. En el accidente perdió a su hijo Roberto, de 37 años, y a sus nietos Roberto y Óscar, de 12 y cuatro respectivamente. “Los recuerdo cada día, cada cumpleaños, cada Navidad. Pero tengo que salir adelante por mi familia”, ha comentado. Cada aniversario ha asistido al homenaje en Gran Canaria. Esta vez decidió viajar a Madrid: “Quería visitar el lugar donde fallecieron. No había vuelto desde 2009. Lo necesitaba”.

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