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El jefe del Ejército revela que el 50% de sus vehículos de combate están parados

El general Buj advierte de que si hay más recortes se perderán capacidades

El Rey preside, flanqueado por el Príncipe y Mariano Rajoy, la reunión del Consejo de Defensa Nacional en La Zarzuela. Ampliar foto
El Rey preside, flanqueado por el Príncipe y Mariano Rajoy, la reunión del Consejo de Defensa Nacional en La Zarzuela.

Al Ejército apenas le queda grasa por rebajar y cualquier nuevo recorte le hará perder músculo. Este es el mensaje, con “preocupación y confianza”, según sus propias palabras, que quiso dejar este martes el nuevo jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, el general Jaime Domínguez Buj, en su toma de posesión. En presencia del ministro de Defensa, Pedro Morenés, y de los altos mandos militares, Domínguez Buj advirtió de que “el Ejército de Tierra ya ha aplicado, en estos últimos años, un duro proceso de optimización y eficiencia [...]; por ello no será fácil optimizar todavía más, y cualquier nuevo sacrificio que se nos demande muy probablemente implicará la pérdida de capacidades”.

Recordó que el Ejército ha suprimido 44 unidades y ha reducido 22.000 puestos en los últimos seis años, al tiempo que ha adoptado “duras medidas de ahorro, como la inmovilización del 50% de los vehículos de combate”.

Eso no significa que el Ejército no acepte nuevos sacrificios. Al contrario: asumirá todos “los que sean necesarios”, según su nuevo jefe. Pero lo hará informando al Gobierno sobre “las consecuencias” de las decisiones adoptadas e intentando preservar las “capacidades críticas” para estar “en las mejores condiciones de recuperar el potencial perdido” cuando mejore la situación.

Domínguez Buj, hasta ahora comandante del Mando de Operaciones, fue el más claro de los tres nuevos responsables de los ejércitos al referirse a los recortes presupuestarios, pero todos lo hicieron en una medida u otra. El jefe de la Armada, el almirante Jaime Muñoz-Delgado, apostó por “priorizar al máximo” y “adecuar la actividad y el sostenimiento a una época de crisis que esperemos no se mantenga demasiado”. Y el jefe de la Fuerza Aérea, Francisco Javier García-Arnaiz, más poético, dijo que esta atraviesa un área de “fuertes tormentas, baja visibilidad y frentes que llegan sucesivamente”, pero sabrá “mantenerse en el aire” y salir adelante.

Tras tomar el bastón de mando de sus antecesores, los nuevos miembros de la cúpula militar acudieron a La Zarzuela, donde participaron en la reunión del Consejo de Defensa Nacional. Bajo la presidencia del Rey, se sentaron en torno a una mesa y junto al príncipe de Asturias, el presidente del Gobierno, los ministros de Defensa, Asuntos Exteriores, Hacienda, Interior y Economía, así como el jefe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y el del Estado Mayor de la Defensa, entre otros.

El Consejo analizó la nueva Directiva de Defensa Nacional 1/2012, que este martes mismo ha firmado Mariano Rajoy y que marca las líneas maestras de la política de defensa para los próximos cuatro años. Entre otras novedades, el documento identifica la crisis económica como la mayor amenaza para el bienestar de los españoles y apuesta por que España cuente con una “disuasión creíble y suficiente” y una “capacidad de proyección” autónoma para hacer frente a “amenazas no compartidas”; en alusión a Ceuta y Melilla. También aboga por fomentar las relaciones bilaterales frente al, a su juicio, excesivo multilateralismo de la última directiva, que firmó Zapatero.