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Margallo: “El Gobierno tenía indicios ciertos de un secuestro inminente”

El ministro de Exteriores recuerda que el regreso a España de los cooperantes es "voluntario"

El Polisario insta al Gobierno a facilitarle información sobre la amenaza de seguridad

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, en el Palacio de Santa Cruz.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, en el Palacio de Santa Cruz.

El Gobierno tenía “indicios ciertos” de que se preparaba un “inminente secuestro” de cooperantes españoles en los campamentos saharauis y por eso organizó la polémica repatriación de 13 de ellos el pasado fin de semana.

Así lo aseguró este lunes el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, quien salió al paso de las críticas que ha suscitado su decisión entre algunas ONG, que la tachan de injustificada y la atribuyen a un pacto con Marruecos para debilitar al Frente Polisario. “Cuando hemos tenido indicios racionales de que se planeaba un secuestro, y verificado hasta la extenuación que era inminente, lo que hemos hecho es alertar del riesgo y ofrecer a los cooperantes la repatriación, como era nuestro deber”, subrayó.

La alarma saltó al hilo de las investigaciones que siguieron a la puesta en libertad el pasado día 18 de los cooperantes Enric Gonyalons y Ainhoa Fernández, tras nueve meses en manos de una escisión de la rama magrebí de Al Qaeda. Según dicha información, los terroristas han contado con infiltrados en los campamentos de Tinduf que han recabado información para otro secuestro de ciudadanos extranjeros, preferentemente españoles. Los servicios de inteligencia han ratificado estos datos.

“¿Qué se diría si varios cooperantes son secuestrados y luego se sabe que el Gobierno estaba al corriente y no hizo nada para impedirlo?”, se preguntaban este lunes colaboradores del ministro.

Las mismas fuentes negaron que la decisión de repatriar a los cooperantes responda a un pacto con Marruecos, que ni siquiera ha sido consultado. En cambio, sí se avisó a las autoridades argelinas y saharauis, aunque no se les informó del origen de las alarmantes noticias, para no desvelar las fuentes de los servicios de inteligencia españoles. El Polisario ha deplorado la salida de los cooperantes, mientras que Argelia ha confiado en que sea solo “momentánea”. España es el primer donante del pueblo saharaui, con 14 millones de euros en 2011, y de su ayuda depende el mantenimiento de servicios básicos en los campos de refugiados.

Pese a las presiones denunciadas por algunos cooperantes, Margallo subrayó que la repatriación ha sido “voluntaria” y encajó el anuncio de que una veintena de cooperantes planean regresar a Tinduf el 7 de agosto. En vez de advertirles de que el Gobierno se desentenderá de su suerte sin son secuestrados, Margallo apeló a su responsabilidad. “Si quieren regresar es su derecho, pero deben saber que cualquier cosa que les ocurra no solo les afecta a ellos, sino al Gobierno y a toda la sociedad”.

El ministro insistió en que la retirada de los cooperantes es “temporal” y en que se mantiene el compromiso de España con el pueblo saharaui, por lo que se buscarán fórmulas para proseguir la cooperación mientras dure el actual clima de inseguridad.

La verdadera amenaza es la situación del norte de Malí, “ocupado por movimientos extremistas islámicos que ya han mostrado su ferocidad”, según Margallo. España, agregó, quiere que la UE apoye el envío de 3.200 militares que prepara la Comunidad Económica del África Occidental “no solo para acabar con una plataforma terrorista sino para evitar una hambruna”.

España, añadió, “actuará en coordinación con sus socios” europeos y no tomará ninguna medida “de carácter unilateral”. El propósito, según fuentes diplomáticas, es facilitar apoyo logístico a las tropas africanas, una vez que la ONU autorice la operación.

Precisamente, un coronel de la Guardia Civil, Francisco Espinosa, será el jefe de la primera misión de la Unión Euroepa en el Sahel (EUCAP Níger) y estará al frente de un equipo de 60 expertos que asesorarán a los estados de la región para combatir el terrorismo y la criminalidad.

Ni inminente ni unilateral

JUANGÓMEZ, Berlín

España no descarta participar en una intervención en Malí, pero esta no será “inmediata ni unilateral” y solo como último recurso tendría carácter militar, según manifestó el ministro de Defensa, Pedro Morenés, tras reunirse en Berlín con su homólogo germano, Thomas de Maiziére, con quien compartió preocupación por la situación en el Sahel. “España no va a intervenir unilateralmente”, insistió Morenés, que quiere favorecer la estabilidad “de la forma más multilateral posible”.

Morenés y Maiziére abordaron también la venta de carros de combate Leopard a Arabia Saudí, por la que pugnan empresas de ambos países. “Todos estamos intentando ayudar a nuestra industria”, dijo Morenés, quien se mostró confiado en que Santa Bárbara y la alemana Krauss Maffei-Wengmann, propietaria de la licencia, presentarán al final una oferta conjunta. Morenés negó que los tanques puedan usarse “para reprimir manifestaciones”.

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