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El consejero de Economía de Navarra anuncia su dimisión

Álvaro Miranda dejará el Gobierno en los próximos días

Blanco de las críticas socialistas, pretende facilitar así el entendimiento con el PSN en el futuro

Álvaro Miranda, en una imagen de archivo.
Álvaro Miranda, en una imagen de archivo. EFE

Tras la fulminante destitución del vicepresidente primero, Roberto Jiménez, y la consiguiente salida de los socialistas del Gobierno de Navarra, el Ejecutivo de UPN se enfrenta ahora a una nueva baja, la del vicepresidente segundo y consejero de Economía y Hacienda, el regionalista Álvaro Miranda, que dejará el gabinete en los próximos días para ayudar al entendimiento con el PSN en el futuro.

Miranda, que se había convertido en el blanco de todas las críticas del PSN por su gestión al frente de las cuentas navarras, comunicó su decisión a la presidenta, Yolanda Barcina, el pasado mes de febrero, pero no se hará efectiva hasta dentro de unos días cuando la dirigente dé a conocer también el nombre de los consejeros que asumirán las tres carteras dejadas vacantes por el PSN.

Según fuentes de UPN, la decisión de Miranda de abandonar el Gobierno estaba tomada antes de la ruptura con el PSN, pero su voluntad era la de dejar cerrados los asuntos más importantes de su departamento, entre ellos el controvertido recorte de 132 millones de euros, que precisamente motivó el fin del pacto de coalición y que fue aprobado ayer en sesión de Gobierno.

Ahora, Barcina deberá hacer frente a una amplia recomposición de su gabinete. Y es que tras la ruptura con el PSN y la salida de Miranda tendrá que sustituir a sus dos vicepresidentes y consejeros de Presidencia, Justicia e Interior, y Economía y Hacienda, y a los titulares de Fomento y Vivienda, y Políticas Sociales, Deporte y Juventud. Miranda fue el único de los consejeros del anterior Ejecutivo de UPN, liderado por Miguel Sanz, que continuó también en el gabinete de Barcina.

Aprobado el recorte de 132 millones

La dimisión de Miranda se conoce solo un día después de que el Gobierno de UPN aprobara, ya sin obligadas negociaciones de por medio, el recorte de 132 millones de euros con el que se pretende hacer frente a la fuerte caída de la recaudación acusada en los últimos meses. Se trata de un acuerdo de Gobierno y, por tanto, no deberá pasar por el Parlamento, donde los regionalistas no tienen mayoría.

En su primera sesión de Gobierno sin los consejeros socialistas, la presidenta, Yolanda Barcina, dio ayer luz verde a este polémico recorte, que se llevará a cabo, principalmente, mediante la reducción del gasto corriente de la Administración y de las entidades financiadas por el Presupuesto foral (62 millones de euros).

Además, se producirá también una fuerte reducción de las inversiones, tanto las realizadas directamente por el Ejecutivo como por las entidades subvencionadas por un importe total de 60 millones. A estos 122 millones, se suman 10 adicionales que provienen de la inejecución parcial del Plan de Dinamización de la Economía y el Empleo. Tampoco se convocarán nuevas oposiciones. Entre los ajustes, destacan otras partidas presupuestarias llamativas, como los 120.000 euros “de gastos protocolarios de cortesía”, que se financiaban anualmente para las principales autoridades forales, y que hasta ahora se destinaban a la compra de entradas para corridas de Toros en San Fermín, partidos de Osasuna o espectáculos teatrales.

Entre las partidas que no se verán afectadas, destacan las del departamento de Salud, la enseñanza pública y concertada, la aplicación de la Ley de los Servicios Sociales y la de Dependencia, vivienda protegida, el Fondo de Haciendas Locales, o las partidas correspondientes a la financiación del Tren de Alta Velocidad. Sin embargo, la Universidad Pública de Navarra sí sufrirá una reducción del 5% en transferencias corrientes.

Mientras, el PSN, ya ejerciendo en la oposición, criticó duramente el recorte, por ser en realidad “un parche que no sirve para cuadrar las cuentas públicas de Navarra, un recorte millonario que no será el último, porque el agujero estructural que arrastran las cuentas públicas es aún mucho mayor”.