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Matas frena la subasta de su palacete pese a estar bajo la lupa de la justicia

En una triple operación judicial y bancaria, el expresidente -condenado a seis años de cárcel- paró la venta pública de su mansión y dos inmuebles de Palma

Fachada del palacete de Matas, en el centro de Palma de Mallorca.
Fachada del palacete de Matas, en el centro de Palma de Mallorca.

El palacete de Jaume Matas en Palma, polémico símbolo de la época de corrupción que investigan y juzgan los tribunales, seguirá por ahora en poder de su dueño, el expresidente de Baleares y exministro de Medio Ambiente. Matas logró suspender este miércoles la ejecución del procedimiento hipotecario por las deudas motivadas por la fianza de tres millones que constituyó en 2010 para no entrar en prisión, caución que semanas atrás el juez rebajó a medio millón. El Banco de Valencia desistió de la puja pero no cerró definitivamente el caso. El expolítico del PP está condenado en sentencia no firme y pendiente de otros juicios por corrupción.

El martes 24  Matas se declaró insolvente, en quiebra, ante un juez de Madrid y reclamó entrar en concurso personal de acreedores para blindar sus bienes y paralizar la reclamación de deudas. Hoy, tras pactar con el banco y lograr la conformidad a sus tesis de un juez mercantil de Palma y de la Audiencia de Palma -para una permuta parcial de una fianza-, el exministro levantó la petición concursal al tiempo que paralizaba la venta judicial de sus bienes.

Con la operación judicial y financiera a tres bandas en Madrid, Palma y Valencia, el expolítico evitó perder, por 1,6 millones, la posesión de la mansión histórica y de otros dos inmuebles de su familia en Palma. Matas debía al Banco de Valencia cuatro millones por los impagos e intereses de la hipoteca de tres. El juez del caso Palma Arena retornó 2,5 de la fianza inicial al banco; el medio millón de diferencia lo retenía la Audiencia de Palma y el tribunal aceptó cambiar por el depósito monetario con la garantía dos de los tres inmuebles, el palacete y un local.

Jaume Matas dice, también, haber solventado la deuda latente del millón de intereses, costas y capital impagado, con la dación del pequeño piso de Palma que tiene en venta desde hace dos años, por menos de 600.000 euros. Esa vivienda la alquiló a su exconsejera de Sanidad, la abogado Aina Castillo, y su esposo Julio Martínez, concejal de Hacienda de Palma.

El exmandatario balear está condenado a seis años de cárcel por la Audiencia de Palma –sentencia recurrida-, tras la primera vista de los más de veinte casos penales distintos en los que está imputado en la causa matriz del caso Palma Arena. Dos de las piezas con la instrucción más avanzada son las centradas en el pago sospechoso con fondos públicos de 1,2 millones a Santiago Calatrava, por la maqueta y bocetos de una ópera sobre el mar en Palma y, también, está imputado en el caso de los 2,3 millones que su Gobierno entregó al Instituto Nóos de Iñaki Urdangarin y Diego Torres para celebrar dos foros deportivos-turísticos.

Matas está bajo la lupa de los jueces y los fiscales por la supuesta gestión corrupta y enriquecimiento personal durante su segunda etapa en la Presidencia de Baleares (2003-2007). En esta época compró por menos de un millón de euros la mansión, según los datos registrales. El palacete fue valorado en hasta cuatro veces su precio oficial. Ha sido registrado en dos ocasiones por la Fiscalía Anticorrupción y el juez José Castro (así como el piso que habita en Madrid) para verificar el valor de las instalaciones, las colecciones y objetos de arte e equipamientos audiovisuales. Se buscaron en vano una caja fuerte y cuadros de museo.

El exlíder del PP balear, persona que fue de la confianza de José María Aznar y Mariano Rajoy –cuya gestión en Baleares ambos pusieron como ejemplo en mítines electorales-, negó siempre haber recibido comisiones de contratistas. Si asumió el manejo de dinero negro (unos 400.000 euros) cuyo origen atribuyó al cobro opaco de parte de un alquiler familiar.

Con fondos golfos, otros imputados en el caso Palma Arena como la esposa Maite Areal y su cuñado el exgerente del PP balear, Fernando Areal, hicieron pagos en metálico, en billetes de 500 euros según relataron diferentes perceptores. Fernando Areal y Matas están imputados también por supuesta financiación ilegal por abonos opacos de la campaña Matas de 2007.

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