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"¿Cómo puede un gobierno decir que no me esfuerzo?"

"Queremos formar una familia pronto pero, si no tenemos seguridad monetaria, es imposible"

Estoy siguiendo con interés vuestra serie de relatos sobre la nueva generación de #nimileuristas y me gustaría contar mi historia:

Me llamo Paloma, soy andaluza, tengo 24 años y soy licenciada en traducción e interpretación. Cuando terminé la carrera en 2009, —tras haber hecho prácticas como traductora y documentalista (ambas sin ver ni un duro) y haber participado en muchas organizaciones estudiantiles universitarias—, me di cuenta que aquello no era lo mío; y, en plena crisis, cursé un máster en Comercio exterior e Internacionalización de empresas. Realicé mis prácticas del máster en el extranjero y en la cámara de comercio de mi localidad (también sin cobrar nada) y al mes de haber terminado las segundas prácticas me llamaron para un programa del ICEX en una empresa.

¡Qué suerte la mía, diréis! Y eso pensé en aquella época, pero la cosa no es así. Me pagaban el mínimo que el programa les exigía (15.000 euros brutos) trabajando como responsable de comercio exterior de toda la empresa (import/export manager, como dicen en inglés), haciendo más de las horas que tenía estipuladas, y desde el segundo mes empezaron a hacerme mobing. Gritos, miradas de desprecio, ignorar cualquier cosa que pudiese decir, no atender mis llamadas... un día llegué y me encontré mi oficina cerrada con llave. Tal fue el agobio que tuve que ir al médico por una crisis de ansiedad y al explicar mi situación me derrumbé y me puse a llorar (para desconcierto del médico).

Cuando me echaron —cinco meses después de haberme contratado— me debían mes y medio de sueldo; más el finiquito y la indemnización, ya que el despido fue improcedente y tenía un contrato indefinido, todo sumaba unos 3.000 euros. Acudí al sindicato donde me gestionaron el despido, pero a día de hoy, más de un año después, sólo he visto la mitad.

Después del despido me volví a casa y me puse a estudiar para una beca de comercio exterior que oferta la Junta de Andalucía (las famosas "embajadas comerciales" que se quieren cargar) y tras pasar un largo y competitivo proceso de selección, estoy trabajando en la embajada de Praga.

Cobro 28.000 euros brutos. No me quejo, pero el año que viene voy a pasar a 18.000 euros brutos cuando trabaje en una empresa andaluza en la segunda fase de la beca. Visto como está el panorama, es probable que le empresa me despida cuando se acabe ese año o tenga opción de un año más cofinanciado por la UE. Es un panorama bastante bueno, pero ¿hasta cuando voy a poder seguir viviendo de becas y ayudas de la UE?

Mi pareja es ingeniero informático y actualmente tiene trabajo en Málaga cobrando 17.000 euros anuales brutos. Con este panorama no podemos plantearnos más que vivir de alquiler los dos juntos y ahorrar lo justo para poder viajar o tenerlo guardado. Queremos formar una familia y queremos hacerlo pronto, pero si no tenemos seguridad monetaria, o si mañana nos van a echar, es imposible.

Cada vez que veo que quieren cerrar las oficinas comerciales (el verdadero impulsor de la economía actualmente), las reformas en la justicia o dicen que tenemos que trabajar más, se me revuelve el estómago. ¿Cómo puede un gobierno decir que yo no trabajo, que no estudio, que no me esfuerzo? Que se dejen de tonterías y se dediquen a hacer menos reformas que nos coarten las libertades y nos empobrecen mientras el empresario se forra a mi costa y sufrimiento.

Gracias por su atención.

Un saludo,

Paloma