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El SUP tilda a Fernández Díaz de “cobarde” por hablar de "algún exceso"

El sindicato de policías ha emitido un comunicado en el que cuestiona con dureza al ministro

La policía detuvo ayer a otros 26 estudiantes en Valencia.
La policía detuvo ayer a otros 26 estudiantes en Valencia. EFE

Los cruces derivados de la represión policial de las manifestaciones estudiantiles en Valencia, que terminaron ayer con la detención de otros 26 jóvenes y que se han extendido a distintos puntos de España, no ceden.

El Sindicato Unificado de la Policía (SUP) no ha demorado en reaccionar a las declaraciones del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que esta mañana había admitido “algún exceso” en la actuación de las fuerzas de seguridad.

Sin medias tintas, la organización ha tildado al ministro de “cobarde” por haber asegurado que en la represión de la protesta de Valencia “hubo alguna actuación desafortunada por parte de algún policía".

“Las declaraciones de hoy del ministro del Interior diciendo que la actuación policial tal vez ha sido excesiva es un acto de cobardía política y personal porque, si ha sido excesiva debe empezar por cesar a la máxima responsable política, la Delegada del Gobierno, y después por fijar protocolos de actuación adecuados a esas situaciones, que no existen", ha denunciado el SUP en un comunicado.

El sindicato ha abogado además por iniciar "una investigación sobre todos los hechos ocurridos, disponer que se graben todas las actuaciones, e impartir instrucciones a los delegados del Gobierno, jefes superiores y responsables de las UIPs de cómo hay que actuar en los conflictos que sin duda se van a repetir en el futuro inmediato".

En la misma línea, el SUP ha señalado: "Descargar toda la responsabilidad en que la actuación de la Policía ha sido excesiva es políticamente cobarde y moralmente miserable".

"Moscas a cañonazos"

Pese a los cuestionamientos a Fernández Díaz, el sindicato también se ha mostrado crítico con la actuación policial, aunque ha distinguido entre el desempeño de ayer y el de los días previos de protesta. “Los agentes pasaron de tener toda la razón a empezar a perderla", han planteado.

Y han añadido: “Se mataron moscas a cañonazos. El fin que se pretendía, restablecer una calle al tráfico, era menos importante que no provocar un clima de crispación, heridos, y violencia que es bastante más perjudicial para la convivencia que el que esa calle estuviese una o dos horas más sin circulación".