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Una victoria en un puñado de votos

Los dos equipos especulan sobre los 11 delegados que decantaron el congreso

Ambos bandos temen las nuevas batallas por el poder regional en el PSOE

“Carme entró en el congreso de Sevilla con un margen de 18 o 20 delegados a favor y ha perdido al final porque nos ha faltado experiencia y negociadores más curtidos”, sostiene un veterano dirigente madrileño, ahora próximo a Tomás Gómez y por tanto a la candidata catalana. “Lo que ha determinado el giro han sido unas llamadas de Felipe González a varios delegados andaluces”, cuentan otros chaconistas sin aportar ninguna prueba al efecto. Pero también se especula con cambios de posición relevantes en Aragón y Galicia. Alfredo Pérez Rubalcaba ganó a Carme Chacón por 22 delegados, si la mitad más uno se hubiera cambiado de bando habría dado un vuelco de enormes repercusiones.

Ahora todo se escruta y más de cara al proceso de elección de compromisarios a los congresos regionales que se abre estos días en los que habrá más batallas internas. Hay cierto temor en el PSOE ante esos nuevos conflictos que se abrirán, y no en territorios menores. Desde luego, lo habrá en Andalucía, con la urgencia además de las elecciones autonómicas ya convocadas para el 25 de marzo, pero también en Madrid, Aragón, Galicia y Comunidad Valenciana.

En el equipo del líder sentó mal “la neutralidad activa” de Marcelino Iglesias

Podría parecer interesante, al menos desde fuera, conocer las razones o puntos claves de la victoria de Rubalcaba y por tanto de la derrota de Chacón. En qué territorios se fraguó el éxito y las seguras traiciones de última hora. Un juego que ayer aún practicaban algunos delegados en los pasillos del hotel Renacimiento de Sevilla. Fue una noche muy larga. Los cabezas de las distintas delegaciones peregrinaron a la sala de negociaciones para “integrar” lo más posible en los órganos de dirección a personas de su confianza. Por dos razones: para situarse en los despachos de poder en la sede federal de Ferraz pero también para marcar territorio ante los cónclaves locales.

Mientras, algunos del bando perdedor seguían buscando culpables. Pero no todos. Los más veteranos, como un histórico del PSC, admitía la inutilidad de ese ejercicio: “Eso ya no vale ahora para nada, hemos perdido, ellos han hecho su ejecutiva y, naturalmente, no han integrado nada”. Chacón no ha querido entrar en ese equipo y el PSC ha situado como vocales a José Zaragoza y Esperança Esteve. Algo similar ha sucedido con Andalucía, tras el papel decorativo de José Antonio Griñán como presidente, y también en Madrid, donde a Gómez le ha costado luchar para mantener el puesto de Maru Menéndez.

Hace muy pocos días, en la víspera del congreso, la candidatura de Rubalcaba cifraba entre un 8% y un 12% la diferencia a su favor, entre 80 y 120 delegados. El grupo de Chacón se movía en números similares. ¿Quién mintió? Ambos bandos no manejaron buenos cálculos y también se produjeron corrimientos de posiciones en los días del cónclave.

En Madrid, el resultado aventura una lucha de nuevo por el control

En Galicia y Aragón, por ejemplo, hubo más desplazamientos de votos hacia el sector de Chacón de los que los partidarios de Rubalcaba admitían en sus cálculos. En Andalucía, Griñán y su número dos en el partido, Susana Díaz, y cinco de los ocho barones provinciales, sumaron de partida más votos a favor de Chacón de los que realmente se ejecutaron. Esa partida de ajedrez se trasladará ahora a los congresos regionales. En Andalucía ha florecido con más fuerza un sector crítico al aparato controlado por Griñán.

En Madrid, el resultado del congreso aventura una lucha de nuevo por el control del aparato. Gómez bromeaba ayer recordando que en apenas cuatro años que lleva al frente del PSM ha afrontado cuatro congresos y unas primarias. El sector de Rubalcaba, que en la región comanda el portavoz municipal Jaime Lissavetzky, articulará una alternativa seguramente encabezada por Valeriano Gómez, el exministro de Trabajo. Unos y otros se afanaban ayer por dejar claro que sus bloques ante el congreso, 44 delegados de Gómez y 35 de Lissavetzky, no solo no se habían roto sino que habían logrado apoyos del bando contrario que serán relevantes para el cónclave regional.

En Andalucía ha florecido con más fuerza un sector crítico con el aparato

Rubalcaba, según algunos, no desperdiciará la ocasión para medirse de nuevo a Gómez, al que le tiene ganas desde hace tiempo. El líder madrileño tampoco cejará. Ha manejado sus tiempos de manera extraña ante este congreso. Evitó pronunciarse a favor de Chacón hasta la madrugada de la víspera de la votación. Argumenta, de manera algo insólita, que esperaba algún gesto de Rubalcaba para negociar con él, dice que estaba dispuesto a escuchar y que no recibió ninguna señal, y asegura que se decantó por Chacón por los ataques que esta recibió. En la negociación bilateral para conformar la ejecutiva federal recabó más signos de animadversión: Rubalcaba incluyó en su equipo a dos personas de su confianza, Lissavetzky y Rafael Simancas, ambos contrarios a Gómez.

La pugna en Galicia se vislumbra igual. El mandato del secretario general, Pachi Vázquez, parece amenazado. Galicia tenía de partida dos puestos en la ejecutiva. El líder regional debía entrar y Abel Caballero, alcalde de Vigo, número dos en la FEMP y responsable de la agrupación mayor de Galicia, también. Pero Caballero echó todo un órdago. Defendió que él debía tener silla como representante de los 2.000 alcaldes socialistas que aún hay en España y que Vigo tenía que tener su propia representante con Carmela Silva. Vázquez no renunciaba. Al final entraron tres gallegos. Ahora se prepara ya para el congreso una candidatura alternativa a Vázquez con un líder de transición a la espera de resolver el futuro judicial y político del exministro José Blanco. En Aragón, todo es muy confuso. Huesca y Teruel parecían con Chacón, y Zaragoza, con sus 32 delegados, se otorgaba a Rubalcaba porque se presumía que seguirían en tropa al líder provincial. Todo parece indicar que no fue así. Y hay mosqueo.

En Galicia se prepara una candidatura alternativa a Pachi Vázquez

En el equipo de Rubalcaba sentó muy mal “la neutralidad activa” de dos aragoneses muy relevantes: Marcelino Iglesias y, sobre todo, de Pilar Alegría, su número dos en el aparato de Ferraz estos dos años de tránsito en los que han dirigido la secretaría de Organización. Ante el futuro, Iglesias está de retirada, pero Alegría, con más simpatía hacia Chacón, tiene buenos agarres en la estructura regional. En la Comunidad Valenciana, el congreso será muy abierto. Jorge Alarte, inequívocamente con Rubalcaba, estaba exultante la noche del sábado. Fue el primero en hacer declaraciones casi antes de que se confirmarse el resultado. De tener en cuenta lo que proclamaban los delegados de Castellón y de Alicante, influidos por la sintonía con Leire Pajín, Chacón debería haber sacado mejor nota. Y en Valencia igual. Pero el rechazo a la lista oficial de Alarte, que los chaconistas llegaron a malinterpretar en bloque a su favor, tiene muchos orígenes y fundamentos, como se verá en la pugna con al sector crítico que lidera Francesc Romeu.