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Ocho años de éxitos en seguridad vial

Durante el mandato de Pere Navarro, entró en vigor el carné por puntos y se reformó el Código Penal y el procedimiento sancionador. Lo accidentes disminuyeron en más de un 50%

CON LAS VÍCTIMAS. Pere Navarro ha trabajado con intensidad con las asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico. En esta imagen, posa con dos personas afectadas por sendos siniestros, a las puertas de la sede central de la DGT en Madrid, donde mandó colocar una escultura en recuerdo de los fallecidos (al fondo).
CON LAS VÍCTIMAS. Pere Navarro ha trabajado con intensidad con las asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico. En esta imagen, posa con dos personas afectadas por sendos siniestros, a las puertas de la sede central de la DGT en Madrid, donde mandó colocar una escultura en recuerdo de los fallecidos (al fondo).

Pere Navarro se puede marchar de la Dirección General de Tráfico (DGT), después de casi ocho años al frente, con la sensación del deber cumplido. Ni siquiera los más críticos pueden negar las cifras en siniestralidad vial: una reducción de más del 50% de las víctimas mortales en accidente de tráfico. Incluso, en 2011, cuando nadie, ni siquiera en la DGT, esperaba conseguir una nueva caída, se alcanzó otro récord: menos de 1.500 muertos en carretera en un año.

“Has de poner en marcha el permiso por puntos, has de terminar con las colas de Arturo Soria [Jefatura Provincial de Tráfico de Madrid], y si puedes, baja algo los accidentes”, fueron las tres tareas que, según Pere Navarro, le encomendó el primer ministro de Interior del Gobierno de Zapatero, José Antonio Alonso, durante su primer encuentro. Y Navarro cumplió.

El carné por puntos, el primer escalón de la nueva política de Seguridad Vial, entró en vigor el 1 de julio de 2006. “Es tremendamente pedagógico”, suele insistir Navarro, que subraya que el permiso de conducir “no es un derecho eterno” y la sociedad puede arrebatártelo si no demuestras que no lo mereces.

Tras el permiso por puntos, Navarro implantó la nueva Ley de Seguridad Vial, aprobada con el consenso de todos los partidos políticos, y se reformó el Código Penal, que endurecía las penas por delitos de tráfico, y el procedimiento sancionador, para acelerar la aplicación de las sanciones.

Navarro logró además implicar a toda la sociedad en la reducción de los accidentes de tráfico –“en España ha habido un cambio de mentalidad”, suele presumir- y especialmente la colaboración de todos los sectores afectados: clubes de automovilistas, asociaciones de víctimas, asociaciones de motoristas, fabricantes de vehículos, compañías de seguros y empresas responsables del mantenimiento de la carretera. Todos, desde su sector, han trabajado en colaboración con la DGT para reducir “la lacra” de los siniestros de circulación.

La implantación del carné por puntos, que entró en vigor el 1 de julio de 2006, fue la primera tarea que le encomendó el primer ministro de Interior del Gobierno de Zapatero, José Antonio Alonso, y el primer paso hacia la nueva política de seguridad vial. “Es tremendamente pedagógico”, suele insistir Navarro, que subraya que el permiso de conducir “no es un derecho eterno” y la sociedad puede arrebatártelo si no demuestras que no lo mereces.