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El fiscal apoya a Garzón y dice que la instrucción fue insólita e insostenible

La decisión de aceptar el escrito de acusación de Manos Limpias dejó en "indefensión" a Garzón

El juez Baltasar Garzón, durante la primera sesión del juicio.
El juez Baltasar Garzón, durante la primera sesión del juicio.

El fiscal del Tribunal Supremo Luis Navajas ha apoyado tres de las cuestiones previas de la defensa de Garzón y ha dicho que la actuación del instructor Luciano Varela fue “insólita” e “insostenible” y su decisión de aceptar un escrito de acusación de Manos Limpias que era un “corta y pega” de un auto del propio Varela “condicionó el objeto del proceso” con una resolución “absolutamente nula” que dejó “en indefensión a Garzón”.

El fiscal Luis Navajas, uno de los más veteranos del Tribunal Supremo, fue extraordinariamente duro con al instrucción del juez Luciano Varela, que criticó con “absoluta convicción”. Hasta el punto, dijo, que en sus 35 años como fiscal “jamás” había visto una resolución parecida a la de Varela, “en el fondo y en la forma”. “Fue una decisión absolutamente insólita y la consecuencia fue transmutar una acusación que no se sostenía y en la que el juez coadyuva a reconstruir lo que era absolutamente irreconstruíble”.

El fiscal indicó que fue la “absoluta nulidad” de la decisión de Varela sobre el escrito de acusación el que llevó al ministerio fiscal a apoyar, por primer vez en la historia, la recusación de toda una Sala Penal del Tribunal Supremo para evitar que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos “nos dijese que nuestro Tribunal Supremo vulneró normas esenciales del procedimiento” y “afortunadamente”, dijo, la Sala del 61 nos respaldó.

Navajas rechazó que el abogado de Manos Limpias, Joaquín Ruiz Infante, hubiese minusvalorado como “fuegos de artificio” la protesta de la defensa de Garzón contra su escrito de acusación, cuando “de lo que se está hablando es de vulneración de derechos fundamentales”. Lo que en un primer momento hizo el instructor fue “castrar” el escrito de acusación para quitarle los elementos sobrantes, según Navajas, pero lo que debió hacer después fue “devolver a los toriles un morlaco que no estaba bien presentado”.

El fiscal del Supremo apoyó también la aplicación a este caso de la doctrina Botín, y dijo que el artículo 782.1 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal “habla claro” en el sentido de que los únicos capacitados para promover la apertura de juicio en el procedimiento abreviado son el acusador particular y el Ministerio Fiscal.

Por eso, tachó de “irreflexivos y arbitrarios” los cambios de criterio en torno a este precepto y dijo que el Supremo está “vinculado por sus propias resoluciones”, como la de la sentencia que estableció la doctrina Botín.

Navajas defendió vehementemente que es la Constitución la que otorga al Ministerio Fiscal la defensa de los intereses públicos. “El Ministerio fiscal no necesita ayuda para defender todos los derechos con éxito y defender la legalidad. Que no se nos sumen al pelotón corredores adhesivos, que no los necesitamos ara nada”, dijo en alusión a Manos Limpias. El fiscal concluyó su informe pidiendo que se declare la nulidad del escrito de Manos Limpias y que no prosiga el juicio.

Previamente, el abogado de Manos Limpias, Joaquín Ruiz Infante, se opuso a todas las cuestiones previas enunciadas por el defensor de Garzón. El abogado expresó su “respeto por las víctimas” pero dijo que el objeto del proceso era ver si se había cumplido o no la ley y el delito de prevaricación y que las víctimas que presentaron las denuncias no tenía nada que ver con los hechos objeto del debate.

El presidente del tribunal, Carlos Granados, levantó la sesión hasta el próximo martes, en que se dará a conocer la decisión sobre las cuestiones previas.